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Guisantes, bacon y huevo pochado

abril 10, 2022

Guisantes. Son una verdadera belleza cuando llegan frescos al mercado. Los primeros de la temporada son una auténtica golosina, que se puede comer directo de la vaina. A mi me gustan, pero me resultan algo dulces. Eso sí, si los encuentras tiernos son un lujazo. Al menos un día, prueba a saltearlos con un poco de jamón o bacon y termina con un huevo pochado. Fácil, riquísimo y precioso. El verde intenso lo consigues teniendo cuidado de no cocer los guisantes de más, y poniéndolos inmediatamente en un baño de agua helada para cortar la cocción. Te apuntas?
Guisantes, bacon y huevo pochado
 
Ingredientes
200 gramos de guisantes frescos, limpios y sin vaina
50 gramos de bacon ( jamón si prefieres)
2 huevos
Aceite
Sal 
Pimienta
 
Preparación
Prepara un bol grande con hielo y agua. Hierve los guisantes unos 2 - 3 minutos en abundante agua con un poco de sal. No hace falta cocinarlos mucho, apenas para quitarles la rigidez. Comprueba y ajusta el tiempo para dejarlos ligeramente cocinados, pero con un poco de crujiente al morderlos. En cuanto estén los guisantes, vierte sobre un escurridor o un colador grande, y una vez sin el agua de cocción, sumerge el colador en el bol de agua helada preparado. Con esto cortarás la cocción, mantendrán su punto y conservarán el verde intenso. 
Mientras los guisantes se cuecen, cocina el bacon cortado en tiras o dados, hasta que suelte su grasa y quede crujiente. Escurre los guisantes, y saltea ligeramente con el bacon. 
En un cazo, pon agua a hervir y vierte un huevo. Usa una cuchara para hacer círculos moviendo el agua cuando viertas el huevo. Así conseguirás un mejor resultado. Deja hervir de 2 a 3 minutos, retira con una espátula, escurre en un plato para eliminar el exceso de agua. Sirve sobre los guisantes salteados y termina con un poco de sal y pimienta negra si quieres. 

Peras al vino

marzo 24, 2022

Peras al vino. Un postre tradicional, algo viejuno, la verdad, pero que a mí me parece de lo más sugerente con ese brillo maravilloso que le da la salsa. Sí, estoy fatal, ahora ya penso en la comida antes por su aspecto que por su sabor. Deformación profesional.  Pero si con esta foto te animas a hacerlas tú también, recordarás que son ricas (mejor cuanto mejor sea el vino que uses), facilonas y preciosas.
Te dejo la receta que hago yo para que la ajustes a tu gusto.

Peras al vino
6 peras maduras
300 ml de vino tinto
60 g azúcar
2 ramitas de canela
150 g de moras

Pela las peras y pártelas por la mitad longitudinalmente. Ponlas en un cazo con el azúcar el vino y la canela, y cuece a fuego lento hasta que estén tiernas en el centro. Esto puede llevarte de 20 a 45 minutos, dependiendo del tipo de pera y lo madura que esté. Muévelas de vez en cuando, y añade un poco más de vino solo si hace falta. Una vez hechas, si queda demasiado líquido, retira las peras y reduce ligeramente la salsa, para conseguir un jarabe espeso. Añade las moras y sirve.

Tostada de sardinas, mayonesa de anchoas y cebolla confitada

noviembre 11, 2021



 

Ingredientes

Pan tostado



Ensalada de higos y melocotón

septiembre 21, 2021
Hay una variedad tardía de melocotón que está en su mejor momento en septiembre. Justo cuando parece que el verano está por despedirse, y aparecen brevemente los higos anunciando el cambio de estación, en ese momento llegan estos melocotones, amarillos, inmensos y con muchísimo aroma. Un verdadero capricho a destiempo.

Y con esa idea en mente terminé por hacer esta ensalada riquísima. 

Salvedades, todas. Lo que os acabo de contar sucede en España, y en mi recuerdo. Aquí, en el norte de Irlanda he conseguido higos, pero ya veis que les falta ese granate intenso de los higos cogidos bien maduros. Y he conseguido melocotones, pero tuvieron que ser en conserva. Que no se diga que voy a traicionar mi nostalgia por falta de recursos. Unas hojas de espinaca fresca, unas bolitas de mozzarella, unas nueces y unas anchoas, y tengo la ensalada reina de septiembre para transportarme de vuelta volver a casa, que hace tanto que no voy por allá que estoy de lo más ñoño.

 
Ensalada de higos y melocotón
 
Ingredientes (para 4 personas)
4 higos por persona
200 g de hojas de espinacas tiernas  
4 melocotones 
200 g de bolitas de mozzarella
50 gramos de nueces
1 lata de anchoas
3 cdas aceite de oliva virgen extra
1 cda vinagre 
1 cdta de miel  

Preparación
Limpia y seca bien las hojas de espinaca. Reparte en los platos. Pon encima el melocotón en gajos (usa en su jugo si no tienes fresco) y los higos en mitades o en cuartos. Reparte la mozzarella, las nueces ylas anchoas. Mezcla el aceite, el vinagre y la miel y haz una vinagreta. Sírvela en salsera aparte.

Ensalada fría de pescado

agosto 30, 2021

Otra receta rápida, y perfecta para dejarla preparada con unas horas de antelación, irte a la playa o la piscina, o echarte la siesta, y tenerla lista en un minuto. Porque está mucho mejor reposada, y recién sacada del frigo, directamente.
Esta ensaladilla solo necesita que cuezas un par de filetes de pescado blanco (el que tengas a mano, fresco, congelado, del tipo que sea) si tienes unas gambitas también se las puedes añadir, y unas patatas. Yo cuezo las patatas, cortadas y con sal, y cuando les faltan unos minutos, añado el pescado y dejo que se termine de cocinar. Escúrrelo todo bien, deja enfriar y desmiga con un tenedor, y mezcla. Añade mayonesa y sigue mezclando hasta conseguir una pasta. Lleva al frigo en un bol tapado hasta el momento de servir, sobre pan tostado.
Con esta base, igual que con la ensaladilla, le puedes añadir lo que te apetezca/tengas dando vueltas por la nevera sin saber muy bien cómo gastarlo: léase unas aceitunas, algo de atún, o anchoas, o encurtidos, o zanahorias, o lechuga o tomate. O todo lo anterior.
Según el tiempo y las ganas que tengas, tendrás tu propia versión, porque con esta base de pescado y patata haces una ensaladilla de verano de chuparse los dedos.
Un par de estas tostadas con tu pan preferido con una ensalada y cena solucionada. ¿Te apuntas?


Sopa fría de pepino

agosto 25, 2021

Con el verano dando ya los últimos coletazos, todavía quedan días de calor en los que sigue apeteciendo comer fresquito. Al contrario que Mafalda, yo adoro las sopas en todos sus formatos; también las sopas frías. Pero con lo que no he podido nunca, nunca, es con el pepino.
Sí, has leído bien. Te traigo una sopa de pepino para decirte que no me gusta el pepino.
No soportaba el pepino (sigue sin volverme loca, la verdad) hasta hace nada. Este verano he empezado una terapia de desensibilización. Es decir, que lo he ido poniendo en pequeñas cantidades en ensaladas, hemos comido tzatziki para acompañar cantidad de platos y me he ido reconciliando con su sabor, así, en pequeñas dosis. Y al final, a fuerza de usarlo como de tapadillo, he conseguido que no me resulte tan intolerable. Lo he usado cortado en palitos con otras verduras y hortalizas en estos rollitos vietnamitas, y la semana pasada nos animamos a hacer sushi casero y también le pusimos su parte de pepino a algunas piezas. Así que tras este incremento gradual de la dosis, y mejorada mi tolerancia a su sabor, me vine arriba y me decidí a hacer una sopa fría de pepino que llevaba tiempo rondándome la cabeza. Básicamente, desde principios de verano. Me temía que me iba a seguir resultando demasiado potente de sabor, pero me pudo la curiosidad y me animé a probarla.
Y la verdad es que si te gusta el pepino no sé si te volverá loca, pero a mí me ha encantado y ya la tengo compitiendo muy de cerca con el gazpacho y la vichyssoise en el top de mis sopas frías favoritas. Además de muy rica, se prepara en un momento, no hay que hacerle apenas nada al servirla y es un primer plato refrescante perfecto para un día de calorazo. Y te lo dice una que sigue sin ser superfan del pepino.
Espero que te guste. 


Sopa fría de pepino
2 pepinos grandes
500 g de yogur natural
125 ml de agua
Sal
Para servir
Aceite de Oliva
Chile rojo
Unas hojas de menta fresca

Preparación
Pela el pepino y córtalo en dados no muy grandes. Pon en el vaso de la batidora el pepino, el yogur, y la mitad del agua. Añade la sal y bate hasta tener una crema. Ajusta con el resto del agua si fuera necesario, hasta darle la textura que prefieras.
Si quieres, puedes colarlo ahora y dejarás una sopa muy fina, pero no es imprescindible.
Llévalo al frigorífico, mejor un par de horas, y sirve muy frío decorado con un hilito de aceite de oliva, un poco de chile rojo y unas hojas de menta. Si te apetece, también le puedes poner unas bolitas de mozzarela, y un poco de tomate en dados.


Barritas de yogur helado

julio 01, 2021

En lo que tardas en pensarlo, puedes preparar este postre helado, dejarlo en el congelador y olvidarte por un rato, hasta que te vuelva a picar el gusanillo de algo rico, fresquito y delicioso, pero bajo en grasas.

Barritas de yogur helado 

Ingredientes

500 g de yogur griego
3 cucharadas  de orejones de albaricoque en trocitos
40 g de almendras en láminas
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
2 cucharadas de azúcar moreno
 
Preparación
Forra una bandeja con film de cocina. Mezcla en un bol el yogur, los orejones, la vainilla y 1 cucharada del azúcar. Añade la vainilla y mezcla de nuevo. Extiende la mezcla con una espátula sobre la bandeja, espolvorea el azúcar y añade por encima los anacardos. Lleva al congelador al menos 4 horas, mejor de un día para otro. Sácalo justo en el momento de servirlo, rómpelo en trozos y sirve inmediatamente. Puedes conservarlo en el congelador un par de semanas en un recipiente hermético. 
 


 

Bol de desayuno con peras

junio 18, 2021

Desayunos de verano, fresquitos, perezosos y disfrutones. O desayunos de fin de semana, o de cuando buenamente te dé la gana. Este post de hoy no es una receta, sino una idea para recordar cuando te apetezca un buen desayuno, completo, perfecto, sabroso y disfrutón. 

Porque después de esto, ya pueden echar lo que sea, que tú ya has empezado el día de la mejor manera posible. 

Bol de desayuno con peras

Ingredientes (para 2 personas)

2 Peras
300 gr de yogur
Granola (puedes usarla casera, esta es mi receta)
Opcional, para servir: miel, sirope, semillas de amapola
Medio limón

Preparación
Prepara los boles con el yogur a tu gusto (endulza o no según prefieras), pon las peras cortadas en láminas. Para que no oscurezcan, ponlas en un recipiente con el zumo de medio limón y agua fría mientras terminas de cortarlas todas. Déjalas sumergidas hasta el momento de usarlas y sécalas con papel de cocina. Añade la granola, y si quieres, la miel, y sirve inmediatamente.

Carpaccio de rábanos

mayo 25, 2021
No puede ser más fácil, más rápido ni más fresquito. A veces, me pongo estupenda y en lugar de hacer una simple ensalada de rabanitos, los paso por la mandolina, y me marco este carpaccio, que en realidad, funciona con un montón de otras hortalizas y verduras (calabacín, pepino, zanahorias, champiñones... sigue tú con la lista y añade lo que más te guste). Pero es que sólo cambiando la forma en la que cortas o presentas los mismos productos, cambian del todo. 
Los rabanitos no me vuelven loca, pero así quedan tan chulos que hasta me dan más ganas de comerlos que normalmente. 

Carpaccio de rábanos
 
Ingredientes
Un manojo de rabanos
Zumo de 1 limón
1 dl de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de vinagre de sidra
1 cucharada de mostaza de Dijon
1 cucharadita de miel 
Sal marina gruesa o escamas de sal
Eneldo
 
Preparación
Lava bien los rábanos (no los vamos a pelar, así que sé escrupolosa con este paso) y sécalos con un paño de cocina o con papel absorbente. 
Córtalos en rodajas lo más finas que puedas, bien a cuchillo, o con una mandolina. Extiende el rábano cortado sobre el plato en el que lo vayas a servir y rocía con el zumo de limón. 
Prepara una vinagreta emulsionando el aceite, vinagre, la mostaza y la miel. Prueba y rectifica de sazón si es necesario, y reserva. 
Añade escamas de sal y eneldo fresco y sirve inmediatamente con la vinagreta aparte.

Espárragos verdes salteados con piñones

mayo 04, 2021

Esta receta no es una receta. Esta entrada es una celebración de la primavera y de lo que me gustan a mí los espárragos verdes.

En un mundo en el que tenemos en el supermercado las mismas frutas exóticas todo el año, en el que me cuesta 79 peniques una piña que viene desde Costa Rica y donde los pepinos son orgánicos, pero vienen cubiertos de plástico, en este mundo loco, me tengo que recordar que hay frutas y verduras de estación, y que aunque aquí no se produzca casi nada y tengamos que importar casi todos los productos frescos, esto es una auténtica aberración se mire como se mire.

Así que sin saber ya qué es de temporada y qué no, porque la realidad se ha vuelto flexible y líquida, a golpe de invernadero y transporte transatlántico, decidí que iba a empeñarme en traer un poco de primavera a mi plato. Que estamos en Mayo, pero aquí seguimos peladillos de frío, y lo de las estaciones parece más orientativo que descriptivo.

Pero bueno, después de la pataleta por lo loco que está este mundo, cuando compro espárragos siempre me sacan una sonrisa. Me saben a primavera, y a verdura fresca, y a buen tiempo, y a colores brillantes. Aunque sean raquíticos y necesites un buen manojo para probarlos.

Y como en casa soy yo la única que les hace aprecio, pues me los preparo como me apetece. Esta vez, salteados con poca cosa, pero la mar de ricos. Os dejo dejabo la idea, porque tampoco es que a esto se le pueda llamar receta. 

Feliz primavera.


Espárragos verdes salteados con piñones

Ingredientes


20 gramos de piñones
1 cda de aceite de oliva extra virgen
250 gr de espárragos verdes
1 diente de ajo fileteado
Una pizca de chile en escamas
1/2 limón
 

Preparación

En una sartén, calienta el aceite de oliva a fuego medio, añade los espárragos, y sazona con una pizca de sal. Saltea un par de minutos, moviendo la sartén, para que se hagan uniformemente. Añade el ajo y el chile y fríe unos minutos más, hasta que el ajo se tueste ligeramente y los espárragos estén tiernos. Rocía con un poco de zumo de limón, y pon en el plato de servir. Añade los piñones. Puedes añadir unas lascas de parmesano o unas anchoas en el momento de servirlos. 
NOTA: Si los espárragos son gruesos, escáldalos un par de minutos en agua hirviendo para que no queden duros y leñosos en la plancha. 
 
 
 


Batido de Kiwi y frutas

febrero 15, 2021



No me apasionan las verduras en los batidos ni en los zumos. Pero las frutas, las frutas son otra cosa. Aunque lo que más me gusta de este batido, de largo, es su color. 

Nunca pensé que se podría comer por colores. Mejor dicho, nunca me había parado a pensarlo. Pero con este batido más que el sabor, que es perfecto, o que su textura, que es de un batido cremoso y afrutado al mismo tiempo, lo que realmente me conquistó fue su color. 

Verde intenso y brillante, como un trozo de hierba recién cortada, en un vaso. Me temo que las fotos no le hacen justicia. Te aseguro que si te animas a probarlo, verás ese verde intenso y todo lo demás te parecera secundario a ti también.

Batido de kiwi y frutas

Ingredientes

3 kiwis pelados
1 mango en trozos (puede ser congelado)
1/2 litro de zumo de piña 
1 plátano, en trozos


Preparación

Pon todos los ingredientes en la batidora y tritura bien hasta obtener un batido fino. Sirve en 2 vasos altos y consume en el momento.

Crema de zanahorias y jengibre

diciembre 01, 2020

Una cremita caliente apetece siempre, y ahora, con estos días tan cortos, todavía más. Yo es que soy muy fan de cremas y sopas, -si os dais una vuelta por el blog veréis que hago muchas-, y es que, aunque no todos me siguen en casa, a mí me apetecen siempre. 
Cuando vivía en España solía tomarlas como primer plato. Desde que estoy fuera, las sopas se han ido haciendo algo más contundentes y ahora son una comida rápida o una cena ligera, sobre todo si las enriquezco con arroz, legumbres, o pollo.
Esta es de una sencillez absoluta, pero tiene la belleza no solo del color de la zanahoria, que  te alegra los días grises de diciembre, sino el punto picante del jengibre, que levanta un poco el sabor del conjunto. A mí la zanahoria en crudo me encanta, pero cocinada me resulta dulzona y plana de sabor. Un poco de jengibre le va perfecto. Si te apetece, añádele también un golpe de cúrcuma. Ganará en color (intensificando el naranja), en sabor, y en propiedades antiinflamatorias. 
La tomes como la tomes, te va a encantar. Por mí que no quede darte opciones. 
A disfrutarla.
Crema de zanahorias, jengibre

Ingredientes 
1 cucharada de aceite de oliva
1 cebolla pequeña picada fina
1 diente de ajo picado
20 g de jengibre fresca, pelado y picado picado
200 g de zanahorias picadas
300ml de caldo de verduras
Pimienta negra molida
Aceite de oliva virgen extra para servir
 
Preparación 
Calienta el aceite en una cacerola pequeña a fuego medio. Añade la cebolla y cocina 2-3 minutos. Agrega el ajo, el jengibre y las zanahorias y cocina 5 minutos, revolviendo ocasionalmente.
Añade el caldo, rectifica de sal y pimienta. Lleva a ebullición, reduce el fuego, cubre y deja que se cocine a fuego lento unos 20 minutos, o hasta que las zanahorias estén suaves.
Tritura con una batidora de pie hasta que tengas una crema suave, vuelve a calentar si es necesario. Sirve en boles y añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un golpe de pimienta negra recién molida.

Tosta de peras, queso azul y nueces

septiembre 29, 2020

Y así de golpe, estamos ya en pleno otoño. Nos hemos pasado el año sin salir de casa, con primera ola, segunda ola, y sin saber muy bien qué forma van a tener estas navidades. Pero aquí estamos, que no es poco.
Ambiente otoñal completo también en estas fotos de hoy. Muchas veces, una rebanada de pan bien acompañada me basta para hacerme muy, muy feliz. Da igual si el pan el casero o comprado. Da igual si lo que estás haciendo es un desayuno fuerte, un almuerzo, o una cena. Basta con echarle un poco de imaginación y en unos minutos improvisas un plato delicioso.
Uno de esos casos suele ser la cena del domingo. Perezosos, sin demasiado hambre, alguien se pone en marcha para cenar sin un plan, que suele empezar con un “yo no quiero cenar, igual un poco de yogur con fruta”. Y de pronto me miran y me dicen: espera, te vas a hacer algo rico?  No hace falta que sea gran cosa. Simplemente, en un par de minutos, basta con poner juntas un par de cosas de la despensa, o de la nevera, y se les ilumina la cara.
Esta de hoy es una combinación más dulce que salada, que para mí sería más un desayuno o una comida ligera. Pero en realidad, la puedes tomar cuando quieras. Yo, personalmente, prescindo de la miel o el sirope, porque no me gusta demasiado el dulce. Las nueces le dan un toque crujiente perfecto y terminan a la perfección esta combinación clásica de peras y queso azul. Seguro que si te preparas una también hay alguien más que se apunta. Ya verás.

Tosta de peras, queso azul y nueces 

Ingredientes

4 rebanadas de pan de hogaza (Puedes usarlo comprado o tienes aquí mi receta favorita)
2 Peras
50 gramos de queso azul cremoso
50 gramos de nueces peladas
Miel o sirope (opcional) 

Corta el pan en rebanadas y reserva. Pela y corta las peras. Ponlas en un bol de agua fría con una cucharadita de zumo de limón para que no se oxiden mientras terminas de preparar las bruschettas. Tuesta el pan, añade las peras bien escurridas (mejor usa papel de cocina) y espolvorea con trocitos del queso desmigado y las nueces. Justo al servir, añade la miel o el sirope si lo usas. 


 

Sopa de tomate y albahaca

julio 07, 2020
Una de las mejores comidas del verano son las sopas frías. Sí, y los helados, y las ensaladas, y las barcacoas y el pescado a la brasa, y mil millones de cosas más que echo de menos porque vivo en una ciudad sin verano (también conocida como Belfast). Obviamente, no elegí este destino por el clima, eso os lo aseguro. No es frío, pero vivimos con una nube gris sobre nuestras cabezas.
Permanente.
Dicho esto, para los que estáis disfrutando del verano-verano,  es cierto que hay miles de comidas, frutas, y demás que son una auténtica maravilla, pero uno de mis platos favoritos de todos los tiempos son las sopas frías.
Hay muchas opciones y en esto, igual que la tortilla de patatas, cada casa tiene la suya. Si te apetece probar otras sopas frías, anímate con esta sopa fría de melón, o con este gazpacho con bolitas heladas de queso y albahaca. La de hoy es una sopa de tomate.
No es un gazpacho, ni un salmorejo, ni nada parecido. No se parece en nada a esas maravillosas ensaladas bebibles, que son divinas después de un día de calor.
Esta de hoy es una sopa, sopa. Es una sopa de verduras, pero con el tomate como verdura estrella. Y por tanto, la puedes tomar fría en verano, o caliente cuando te apetezca. En eso me recuerda a la Vichyssoise: una crema de puerros en caliente, o una sopa fría según cómo la sirvas. Pero ahí se acaban los parecidos, porque esta sopa de tomate es otra cosa. La albahaca le da un punto fresco muy agradable, y si quieres, algo italiano (acompáñala con un poco de pan tostado y mozarella y verás de qué te hablo) pero puedes dejarla de lado si no te apasiona. Como otras sopas de verduras, congela bien, pero es mejor que le des un hervor antes de consumirla después de congelarla (esto con todas las cremas y verduras te ayuda a mitigar contaminaciones y vuelve a emulsionar los ingredientes si en el congelado se habían separado).
Una vez cocinada, déjala enfríar y guárdala en el frigo. Sirve como sopa fría, o pruébala como alternativa a tus sopas de verduras y verás de qué te hablo. 
Y a disfrutar del verano!


Sopa de tomate

Ingredientes
2 cucharadas de aceite de oliva
1 zanahoria, pelada y cortada en cubitos
1 cebolla pequeña, cortada en cubitos
3 dientes de ajo picados
1 lata de tomates enteros
250 ml de caldo de verduras
Sal y pimienta
1/2 cucharadita de comino molido
1/4 cucharadita de orégano seco
1/2 cucharada de azúcar
1/4 taza de albahaca fresca

Preparación
En una sartén mediana, calienta el aceite de oliva a fuego medio-bajo. Añade las zanahorias, la cebolla y el ajo, y cocina hasta que estén tiernos, unos 8 minutos. Añade el tomate con su jugo, el caldo de verduras, el comino y el orégano. Deja que se cueza a fuego medio unos 20 minutos. Bate la mezcla con una batidora o con una batidora de vaso. Prueba y salpimienta, y comprueba la acidez. Rectifica con el azúcar.


Hummus con tomates confitados

junio 30, 2020
Con esta receta he descubierto una cosa que es de cajón: los tomates confitados sirven para mucho más que sólo para ser parte del antipasti.
Los tomates confitados me dan cierta pereza. Es una de esas cosas que se me olvida comprar, de la que nunca me acuerdo. Y de pronto, viene J con un bote, y los pone con unas bolitas de mozzarela, y albahaca, y me acuerdo de que me gustan, de que están ricos, de que tienen un sabor ácido y potente que me encanta.
Y los terminamos y me vuelvo a olvidar de ellos por meses y meses.
Pero hace unos días me crucé con un bote que andaba por la despensa sin empezar y me animé a preparar este otro entrante que, la verdad, lo tiene todo.
Y no es porque lo haya hecho yo.
Bueno, no solo por eso.
Básicamente esta crema se prepara en dos minutos, incluso si no tienes el hummus hecho. Si ya lo tienes preparado, incluso menos.
Y de verdad que tienes que probarla.
Nosotros últimamente comemos el hummus con pan de pita tostado y cortado en triángulos: nos encanta. Pero está también perfecto con grisines. Si te animas a hacerlos tú misma, tienes la receta aquí (Grisines de parmesano) 
Aquí te dejo esta opción que es perfecta para tu picoteo de verano y que vas a usar un montón. A disfrutarla!.

Humus con tomates confitados
Ingredientes
200 gramos de hummus 
10 tomates confitados

Para servir 
Aceite de oliva extra virgen
Aceitunas negras (preferiblemente del bajo Aragón o similar, con un sabor potente)
Semillas de sésamo

Preparación
Para esta receta, puedes usar hummus casero (prepáralo siguiendo mi receta de hummus clásico que puedes encontrar aquí), o bien usarlo ya preparado. En cualquier caso, pon 200 gramos de hummus en el vaso de la batidora o de un robot de cocina o procesador de alimentos potente, añade los tomates confitados y tritura hasta tener una pasta homogénea. Prueba y ajusta si fuera necesario, añadiendo más tomates, rectifica de sal, y sirve con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, unas buenas aceitunas negras de Aragón y unas semillas de sésamo. Puedes acompañarlo de grisines, pan de pita o galletitas.

Hummus de sabores

junio 09, 2020
Hace años, cuando descubrí el hummus, lo compraba hecho porque no tenía idea de lo fácil que era hacerlo en casa. Hace años, el hummus era relativamente exótico y se conseguía en tiendas gourmet. Y un día, hace años, encontré alguna receta, probé a hacerlo en casa… y hasta ahora.
Ya sé que a estas  alturas del partido el hummus es algo tan común que ni se te ocurriría pensar que no lo vayas a encontrar en el lineal de tu supermercado. Pero si por esa misma comodidad no te has animado a hacerlo, pruébalo en un par de versiones como las que te propongo hoy y verás qué gustazo de entrante con crudités, o con pan de pita tostado, o casi, casi como tú quieras. En verano da mucho juego, pero en casa, durante todo el año lo usamos para hacer unos wraps vegetales para la comida. Básicamente, pones un par de cucharadas de hummus, y tomate, zanahorias, lechuga, y lo que te apetezca, y tienes un rollito de lo más apetecible para un lunch ligero.
Durante mucho tiempo he estado haciendo la versión clásica del hummus, pero hay tantas mezclas y tantas posibilidades, que sólo es cuestión de animarse y probar cualquier cosa que se te ocurra, porque lo cierto es que lo admite casi todo. Aquí tienes un par de opciones para que pruebes.

Hummus de pimientos

Ingredientes
1 lata de garbanzos cocidos (bien lavados y escurridos)
4 pimientos de piquillo asados, escurridos
1 pimiento morrón pequeño (de lata)
3 cucharadas soperas de aceite de oliva
2 dientes de ajo
Zumo de limón (1 o 2, al gusto)
1/2 cucharadita de comino en polvo
1/2 cucharadita de pimentón dulce
Sal

Preparación
Pon en el vaso de la batidoratodos los ingredientes y bate bien hasta conseguir una crema homogénea. Ajusta añadiendo agua si fuera necesario, una cucharada cada vez. Prueba y rectifica de sal si fuera necesario. 

Hummus con yogur

Ingredientes

1 lata de garbanzos cocidos (bien lavados y escurridos)
1 yogur natural sin azúcar
1 pimiento morrón pequeño (de lata)
3 cucharadas soperas de aceite de oliva
2 dientes de ajo
Zumo de limón (1 o 2, al gusto)
1/2 cucharadita de comino en polvo
1/2 cucharadita de pimentón dulce
Sal


Preparación
Pon en el vaso de la batidoratodos los ingredientes y bate bien hasta conseguir una crema homogénea. Ajusta añadiendo agua si fuera necesario, una cucharada cada vez. Prueba y rectifica de sal si fuera necesario.

Patatas fritas -de boniato- al horno

abril 28, 2020
 Cuando pongas esta verdura en la mesa, tus hijos te harán la ola. Y no sólo tus hijos. A cualquiera a quien no le guste la verdura esta forma de preparar el boniato les va a animar a comer más sin darse cuenta. Además, yo no lo frío en aceite, sino que lo cocino en el horno, con lo que el resultado resulta mucho más ligero y fácil de digerir.
Puedes cortar el boniato en forma de patatas fritas o en gajos, como sirven las patatas deluxe en los establecimientos de cocina rápida. En todos los formatos, queda muy similar a las patatas fritas, y con las especias les das el puntito de gracia que necesitan.
Yo te recomiendo que hagas bastante cantidad y las pongas en una bolsa de congelación con el aceite y las especias para que se cubran bien. Usa sólo las que necesites, y deja el resto en el congelador, ya preparadas, para llevar al horno la próxima vez que te apetezcan. 
No te pases con las salsas de acompañamiento (mejor pon una salsa a base de yogur que una mayonesa para acompañar) y tendrás una forma de aumentar tu ingesta de verduras de lo más apetecible.
 Y  ya sólo queda disfrutarlas!
Patatas fritas de boniato al horno

Ingredientes
2 -3 boniatos de buen tamaño
2-3 cucharadas de aceite de oliva
1 cdta orégano
½ cdta pimienta negra
½ cdta comino en polvo
¼  cdta pimienta cayena en polvo o chile en polvo
Sal

Preparación 
Pela el boniato y corta en tiras como si fueran patatas fritas, o en gajos, a tu gusto. Ponlas en agua muy fría una media hora antes de cocinarlas.
Calienta el horno a 220ºC. Cubre una bandeja de horno con papel de hornear o una lámina de silicona. Pon el boniato en un bol amplio. Añade las especias al aceite y vierte la mezcla sobre el boniato. Mezcla muy bien, para que la mezcla se reparta bien. Pon en la bandeja del horno, y cocina 15 minutos. Saca y dales las vuelta a todas. Termina llevando de nuevo al horno otros 10-15 minutos. Saca y añade la sal. Deja reposar 5 minutos en una rejilla y sirve inmediatamente.

Sopa de verduras y alubias cajún

abril 14, 2020
Esta es una receta que he adaptado de un libro de cocina que andaba por casa y que  estoy haciendo mucho últimamente por varios motivos. Es perfecta para hacerla mientras cocinas la cena, porque es una receta rápida (y más aún, si, como yo, usas un robot de cocina para cortar todas las hortalizas) y que requiere muy poca atención. Así, te la dejas lista para la comida del día siguiente. Congela de maravilla, y es una comida en sí misma, cargada de verduras y hortalizas, pero con la fibra y la contundencia de las legumbres. También puedes usar las verduras que tengas dando vueltas por el frigo o tirar de latas o de congelador. Le ajustas el picante a tu gusto, y te das un gustazo de la forma más sana posible.


Sopa de verduras y alubias cajún

Ingredientes
1 cebolla mediana
2 dientes de ajo picados
1 calabacín
1 pimiento verde
1 pimiento rojo
2 zanahorias
2 latas de tomate en trozos
1 litro de caldo al gusto (carne, pollo, verduras. También puedes hacerlo con 2 medidas de agua de las latas (~800 ml) y 2 cubitos de caldo)
1 cdta de especias cajun, (u otra mezcla de especias algo picantes, al gusto: ras el hanout,
1 lata de alubias de variedad pequeña y fina
1 lata pequeña de champiñones
Aceite de oliva
Sal
Pimienta negra

Preparación
Sofreír la cebolla y sudarla. Añadir el ajo y sofreír un poco sin quemarlo. Añadir todas las verduras cortadas en rodajas pequeñas, el tomate y el caldo y las especias y llevar a ebullición. Bajar a fuego medio- bajo y dejar que se cocine durante 30 minutos. Probar y rectificar de sal y pimienta, y de especias si hiciera falta. Añadir las alubias lavadas bajo el grifo de agua fría, y los champiñones si los usas (también lavados y escurridos). Dejar cocinar otros 15 minutos. Servir.  

Crema de puerros con aceite de trufa

marzo 31, 2020

Un básico entre los básicos que nos acompaña en casa desde siempre. Tanto es así que ni se me había ocurrido publicar esta receta. Pero hace un tiempo, cuando compartí algo similar en Instagram y no puse la receta,  me dijeron que estas recetas básicas eran muy buenas para quien estaba empezando a cocinar. Y me di cuenta de que si hace unos años me lo hubieran dicho a mí, me habría pasado lo mismo. Así que cuando hace unos días preparé esta crema que hago muy a menudo en casa, decidí hacerle unas fotos y compartirla aquí por si a alguien le sirve. El ajo negro y el aceite de trufa son pijadas totalmente prescindibles que me apeteció ponerle porque las tenía a mano, pero te aseguro que te saldrá riquísima sin ninguno de ellos. 
Esta crema congela de maravilla, sólo tienes que volver a llevarla a hervir una vez descongelada para conseguir los mejores resultados (personalmente, no me gusta la textura que queda si la recalientas en el microondas, pero descongelando por la noche en el frigo, y calentando hasta que hierva a fuego vivo unos minutos, queda perfecta).
Así que aquí tienes una crema de verduras de batalla que además, es la base de un clásico de la cocina francesa: la Vichyssoise. Pero esa es una historia para otro día que os contaré muy pronto, porque también vale la pena que la tengáis en vuestro repertorio para el verano. Si os gustan las sopas frías, os encantará.
Espero que os guste esta crema y la convirtáis en un habitual para vuestras cenas, como lo es para nosotros. 

Crema de puerros con aceite de trufa y ajo negro
Ingredientes
4 patatas medianas
2 puerros no demasiado grandes (la parte blanca)
Caldo al gusto (verduras, carne, pollo) o agua , en cantidad justo para cubrir las verduras
125 ml leche entera 125 ml (aprox)
Aceite de oliva
Sal
Pimienta negra
Opcional
Ajo negro
Aceite de trufa

Preparación
Pela las patatas y córtalas en cachelos. Limpia bien los puerros y corta la parte blanca en trozos pequeños de tamaño uniforme. Pon un poco de aceite en una olla de fondo grueso, a fuego medio, y sofríe ligeramente el puerro. Si usas el ajo negro, ponlo junto con los puerros.  Añade las patatas y dales unas vueltas. Añade caldo solo para cubrir las verduras. Aquí puedes añadir el tipo de caldo que prefieras, hacerlo con agua y un cubito de caldo, o solo con agua, a tu gusto. Lleva a ebullición y deja que se cocine a fuego medio hasta que las patatas y el puerro estén blandos al pincharlos con un tenedor. Retira el resto de caldo con un cazo y reserva. Bate las verduras con una batidora de mano, añadiendo el caldo que has reservado hasta tener una consistencia un poco más espesa de la que quieres. Añade la leche, y rectifica de sal.
Puedes servirlo con un poco de aceite de trufa, como en la imagen. A mí me encanta servirlo con un buen golpe de pimienta negra.
 


Rollitos frescos de papel de arroz y gambas estilo vietnamita

marzo 10, 2020
Éste ha sido un reciente descubrimiento que no puedo dejar de compartir y recomendar. La idea de hacer unos rollitos con papel de arroz estilo vietnamita llevaba tiempo rondándome la cabeza.
Llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza.
De hecho, acabo de comprobarlo y llevaba casi una década rondándome la cabeza.
Lenta de reflejos, sí, ya sé.
Bueno, la historia es muy sencilla. Había una vez una blogger que empezaba a cocinar y a hacer fotos allá por 2010-2011. Y en aquella época prehistórica en la que Instagram todavía era una broma en construcción y YouTube era marginal, los blogs eran otra cosa. Uno de aquellos blogs era White on rice couple. Y en él fue la primera vez que vi unos rollitos vietnamitas y pensé que tenía que estar genial probar a hacerlos alguna vez. Y ya, de paso, probar a comerlos, porque no había tenido el gusto, nunca.
Aquello quedó en una carpeta de recetas pendientes que durante años me acompañó en mis sucesivas  mudanzas. Sí, esta abuelita venerable coleccionaba recetas en papel antes de que se cruzaran en mi vida otras formas electrónicas de lidiar con todas las inspiraciones y recetas pendientes que colecciono. De vez en cuando, la veía allí, pero no terminaba de arrancar y hacerlos. Otras cosas habían tomado siempre precedencia.
Una de las razones más simples es que no he hecho demasiadas cosas de cocina asiática en casa. No la conozco demasiado y me resulta totalmente ajena a mi cultura gastronómica. Hasta que hace relativamente poco tiempo me he acercado a un supermercado asiático, tampoco había utilizado ni tenido demasiada curiosidad por este tipo de cocina. Pero en una de las incursiones al Asia market encontré papel de arroz para hacer rollitos, y ahí sí que la conjunción planetaria hizo que, por fin, y después de casi una década, me decidiera a probarlos.
Bueno, una historia muy larga para un resultado mucho más rápido, delicioso y ligero de lo que os podeis imaginar.
Realmente, no seguí ninguna receta. Incluso la salsa me la saqué de la chistera después de un par de intentos de mezclar cosas.
Y es que esto es una interpretación más que libre y muy, muy simple de lo que pueden ser unos rollitos originales, pero totalmente recomendable. Y sencilla: yo elaboré unos cuantos y el resto los terminaron mis hijas.
Os dejo aquí la receta que utilicé yo, porque sobre todo quiero registrar la salsa. Los rollitos estoy segura de que los podría replicar – más o menos- para la siguiente vez, porque se trata más de una idea que de una receta estricta, pero la salsa me encantó, así que necesitaba registrarla.
Espero que os guste tanto como a nosotros.

Rollitos de papel de arroz con gambas, estilo vietnamita 

Ingredientes
Media lechuga
Unas hojas de rúcula u otras variedades de lechuga o escarola
1 zanahoria
Unas ramas de apio
Brotes de soja, frescos o en conserva
Unos langostinos o gambones cocidos
También puedes añadirles fideos de arroz (vermincelli) si quieres hacerlos algo mas completos

Salsa
2 cucharadas soperas de aceite neutro (sésamo, cacahuete, girasol o cualquiera de semillas)
2 cucharadas soperas de vinagre de arroz
1 cucharadita de salsa de soja
1 cucharadita de guindilla
1 diente de ajo prensado
Sal (solo si fuera imprescindible, la salsa de soja es salada y esta salsa queda muy sabrosa sin sal )
Opcional: una o dos cucharaditas de mantequilla de cacahuete.

Corta todas las hortalizas en tiras finas de un tamaño similar y reserva. Prepara un plato hondo o una fuente honda redonda y pon agua bien caliente hasta la mitad de la altura. En una superficie de trabajo amplia y limpia, prepara los ingredientes. Sumerge una hoja de papel de arroz y mantenla unos segundos en el agua, hasta que deje de estar rígida y adquiera una textura gelatinosa. Sácala del agua, y extiende con cuidado sobre la superficie de trabajo. Coloca unas cuantas tiras de las hortalizas con cuidado de no sobrecargarla o no podrás cerrar el rollito. Pon un gambón sobre el lecho de verduras. Ciérralo, enrollándolo aproximadamente un tercio de su tamaño. Ahora, lleva los lados hacia adentro, para que no se salga el rollito ni por arriba ni por abajo. Continúa enrollando, una vez hayas asegurado los extremos. La misma consistencia glutinosa del papel hará que no se abra. 
Puede que necesites hacer unos cuantos antes de que te salgan todos iguales, pero una vez les hayas cogido el sistema y mientras no los llenes demasiado, enseguida te resultará muy sencillo. Completa hasta acabar el relleno.
Mezcla los ingredientes de la salsa y corrige y ajusta a tu gusto. Sirve los rollitos junto con la salsa recién preparados.

 
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