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Bollitos de pan de ajo -garlic knots

febrero 26, 2021
Estos son unos de los mejores panecillos que he hecho nunca. No tienen ninguna dificultad y quedan supersabrosos. 
No somos particularme fans del pan de ajo en casa, nunca lo compro y tampoco lo preparo. No nos disgusta el ajo, pero es un sabor muy potente que uso sin abusar, así que no es algo que se nos venga a la cabeza inmediatamente cuando te apetece comer algo rico.
Sin embargo, en esta receta es lo que le da toda la gracia. La clave está en no abusar para que quede ese ligero saborcito, pero sin que te bloquee el gusto.
En esta receta he usado la masa todo terreno que lo mismo me sirve para hacer pizza que un pan rápido. Confieso que una de las razones por las que tengo el blog y lo sigo usando es porque soy absolutamente incapaz de recordar de memoria casi ninguna receta. No tengo problema con las técnicas, y con los años he cogido ojo y creo que la cocina no se me da mal del todo. Pero soy incapaz de recordar de memoria cantidades e ingredientes exactos. Así que para eso tengo el blog. Si la receta está aquí, es que así es como nos gusta en casa. De hecho, he modificado con los años varias recetas porque he mejorado algunas, variado cantidades, etc. y si no las cambio aquí, luego no recuerdo qué fue lo que hice mejor. Básicamante, porque hay cosas que todas hacemos continuamente en la cocina diaria, pero cuando son cosas que haces de vez en cuando, es justo eso que cambiaste la última vez lo que quieres repetir y si no lo anoto aquí, puede que lo recuerde, o puede que no, que es lo más habitual. 
Sin embargo, esta receta de pan es de las pocas que me se de memoria, porque es supersimple y es la que uso siempre como base para muchas preparaciones. No es un pan de masa madre, pero hace unas pizzas perfectas en un par de horas, y me ha dado siempre mucho juego. Igual por eso es por lo que ésta sí que la recuerdo de memoria. 
Solo hay que añadirle un baño de mantequilla y ajo picado, y transformas un pan completamete neutro en unos bollitos que se pueden comer solos sin ningún problema. Lo de la forma es opcional, pero a mí con esta forma de nudos me encantan, y tienen menos miga y más corteza para empapar la mantequilla con ajo que les da sabor. No te preocupes, que la corteza no queda dura como en un pan, sino tierna como en un bollito. 
Puedes añadirle albahaca, o tomillo, o salvia junto con el ajo. A mí personalmente me gustan solo con el ajo, pero cualquiera de esas combinaciones le va también de maravilla.
Bollitos de pan de ajo- garlic knots

Para los nudos:
500 gramos de harina de fuerza
300 gramos de agua
1 cdta de sal
1 cdta de levadura seca de panadería
1 cucharada sopera de aceite de oliva

Baño de mantequilla de ajo:
50 gramos de mantequilla 
4  dientes de ajo picados (o más si te gusta con un sabor potente a ajo)
Sal

Preparación
Pon los ingredientes del pan en un robot de cocina y amasa unos minutos con el gancho de pan hasta conseguir una masa elástica. Deja que la masa doble su volumen, tapada con un paño de o con plástico de cocina (esto es variable, dependiendo de tus ingre
dientes y de la temperatura de tu cocina. Piensa en una hora aproximadamente y observa el tiempo que necesita en tu caso. Ten en cuenta que en verano será mucho menos).
Una vez haya doblado su volumen, desgasifica la masa ligeramente y lleva a la superficie de trabajo. Pon un poco de harina (justo para que no se pegue la masa) o un poco de aceite y divide la masa en porciones. Yo suelo hacerlo haciendo mitades consecutivas, hasta tener porciones de unos 30 gramos aproximadamente. Puedes pesarlas. Con las manos planas, estira cada porción de masa haciendo un cilindro. Haz un nudo. Mete las puntas por debajo de la base y pon cada panecillo en una bandeja cubierta de panel de hornear o de una hoja de silicona. Deja suficiente espacio entre los panecillos. Repite hasta formarlos todos. Deja levar de nuevo hasta que doblen su volumen, una media hora aproximadamente.
Precalienta el horno a 180º. Pon la mantequilla en un cazo o una sartén, preferiblemente de fondo grueso y derrite a fuego muy bajo. Añade el ajo bien picado y deja que se cocine ligeramente, pero sin dejar que empiece a tostarse. Retira del fuego y pinta con la mitad de esta mezcla los bollitos antes de llevarlos al horno. Hornea unos 15 minutos. Saca los bollitos y pinta de nuevo con el resto de la mezcla, espolvorea con un poco de sal. Lleva al horno 5 minutos más y sácalos del horno. Deja reposar 5 minutos y coloca en una rejilla para que terminen de enfriarse. Sirve tibios o a temperatura ambiente.
NOTAS: Puedes ponerle también un poco de perejil picado o de albahaca a la mantequilla con el ajo. A nosotros no nos emociona, así que no se la pongo.
Verás que ni es mucha mantequilla ni mucho ajo para esta cantidad de pan. Estas son las cantidades que hago yo, porque nos gusta un pan con un sabor ligero a ajo. Si lo prefieres con más ajo o más mantequilla, ajusta las cantidades a tu gusto.
Te recomiendo que tengas cuidado con el punto del ajo. Con la mantequilla caliente se seguirá cocinando algo más y el ajo quemado amarga y le quita toda la gracia a la mantequilla. 

Galletas de chocolate sin gluten

febrero 22, 2021


Ríete siempre de quien te diga que basta con sustituir harina de trigo por harina sin gluten en una receta para tener la versión sin gluten del mismo plato.
El gluten le da una estructura a las masas que las harinas sin gluten no le aportan. El sabor y el color son también completamente distintos, igual que es diferente la cantidad de líquido que absorben las masas, y muchas otras cosas que se ven afectadas en el proceso, sobre todo si hablamos de repostería y de masas esponjosas, o de panadería y masas levadas en las que el papel del gluten es crítico.
Así que no, si estás empezando a introducirte en la repostería sin gluten, no te creas ni por un segundo que con cambiar una harina por otra ya lo tienes todo hecho.
Claro, que esta regla fundamental que te acabo de dar, como todas las reglas, tiene su excepción. En mi experiencia, cuanto menos crítico sea el papel de la harina en la receta (entiéndase que la receta pide poca cantidad de harina y no busca un resultado esponjoso, abizcochado, o similar), más posibilidades tienes de que se pueda cambiar una harina por otra sin demasiado problema.
Esto me funcionó en esta receta de brownies sin gluten que publiqué hace un tiempo, (en parte, porque estos brownies tienen muchísimo chocolate y muy poca harina, no son un bizcocho, sino más bien un pudding), o como en este caso, en estas galletas superchocolatosas.                                                    

Estas galletas en realidad son como galletas de mantequilla con mucho cacao. La harina aquí es en realidad un actor secundario. Claro que no me había dado cuenta hasta a mi hija le dio por hacerlas varias veces seguidas hace unas semanas. Supongo que es otro de los efectos secundarios de las limitaciones de salir que tenemos una y otra vez por el COVID19: A mis hijas cuando se aburren les ha dado por hacer más repostería que de costumbre.
En concreto, esta receta de galletas de chocolate es un clásico del blog, que publiqué hace tiempo y que es un auténtico vicio. Pero precisamente porque son una bomba dietética y las comemos sin darnos cuenta, trato de no hacerlas a menudo. Ahora hacía tiempo que no me había acordado de ellas. Pero a mi hija le dio por hacerlas hace unos días y un par de días después repitió. Eso sí, esta vez la convencí de separar la masa en varias porciones y congelarla. Después, usamos una porción cada vez cuando encendí el horno para cualquier otra preparación. Y con unas 6 u 8 galletas, la cosa es más razonable, más controlada. Además quedan muy bien y no sufren nada al congelar la masa.
Yo me moría de ganas por comer alguna, porque el chocolate amargo es mi verdadera debilidad. Y ahí es cuando reparé en que, viendo la receta, era más que posible que funcionara también sin gluten.
Y funcionó.

Y ahora tengo prohibido hacer estas galletas en una temporada muy, muy larga. Porque aparte del cacao lo que llevan es una cantidad indecente de mantequilla. A mí me recuerdan al shortbread escocés, o las galletas bretonas que son todo mantequilla y un poquito de harina para mantenerlo todo unido. Estas, además, con una generosa parte de cacao. Así que no, no tienen gluten, pero son para contadísimas ocasiones, porque son un exceso dietético en toda regla. Aun así, no podía quedarme este descubrimiento solo para mí, y aunque las hagas muy de cuando en cuando, verás como son un auténtico espectáculo. 


Galletas de chocolate sin gluten

Ingredientes

50 g de chocolate negro
200 g de mantequilla en pomada
150 g de azúcar
50 g de miel (opcional)
1 huevo grande, ligeramente batido
350g de harina sin gluten
50 g de cacao

 
Preparación


Derretir el chocolate en un recipiente al baño María o al microondas con cuidado de no quemarlo. Reservar y dejar enfriar ligeramente. Con la batidora de varillas, en un bol grande,  batir la mantequilla con el azúcar. Añadir el chocolate derretido, la miel y los huevos y meclar de nuevo. Tamizar encima la harina y el cacao. Mezclar hasta que se forme una masa. Dividir la masa en dos piezas, y llevar al frigorífico unos 30 minutos.
En la superficie de trabajo, poner una bola de masa entre dos hojas de papel de horno. Extender con el rodillo amasador, hasta dejar una plancha de masa de medio centímetro, aproximadamente. Cortar las galletas con un cortapastas a tu gusto. Dejar reposar las galletas en la nevera mientras se calienta el horno a 180 ° C. Hornear las galletas durante 10 minutos.  (yo suelo poner 10 minutos la primera bandeja y 8 minutos las siguentes porque tienden a tostarse demasiado en los bordes).


Batido de Kiwi y frutas

febrero 15, 2021



No me apasionan las verduras en los batidos ni en los zumos. Pero las frutas, las frutas son otra cosa. Aunque lo que más me gusta de este batido, de largo, es su color. 

Nunca pensé que se podría comer por colores. Mejor dicho, nunca me había parado a pensarlo. Pero con este batido más que el sabor, que es perfecto, o que su textura, que es de un batido cremoso y afrutado al mismo tiempo, lo que realmente me conquistó fue su color. 

Verde intenso y brillante, como un trozo de hierba recién cortada, en un vaso. Me temo que las fotos no le hacen justicia. Te aseguro que si te animas a probarlo, verás ese verde intenso y todo lo demás te parecera secundario a ti también.

Batido de kiwi y frutas

Ingredientes

3 kiwis pelados
1 mango en trozos (puede ser congelado)
1/2 litro de zumo de piña 
1 plátano, en trozos


Preparación

Pon todos los ingredientes en la batidora y tritura bien hasta obtener un batido fino. Sirve en 2 vasos altos y consume en el momento.

Pan naan con ensalada de pollo marroquí

enero 21, 2021


Esta receta me lleva de vuelta a los primeros años de blog, cuando lo usaba para tener en un mismo sitio esas recetas que quiero tener a mano y no olvidar.

Este ha sido un pequeño descubrimiento de los últimos años. En realidad, lo de menos es la ensalada, o el pan naan (que ya lo he publicado antes y puedes hacer con esta receta, o comprarlo comercial, o cambiarlo por pan de pita). Lo verdaderamente imprescindible era tener localizada la mezcla de especias que uso para hacerlo y que me encanta. A mí me recuerda a los típicos pinchos morunos, así que si tienes una mezcla de ese estilo que te funcione, no te descubro nada en absoluto. Yo creo que esta queda genial, y la uso con pechuga de pollo, en lugar del cerdo con el que se suelen hacer los pinchos.

Después de hacerla un par de veces, hice dos cosas que te recomiendo y que me vas a agradecer si te animas a hacerlas. La primera, hacer cierta cantidad y congelar en porciones para tenerlo a mano. Pon los trozos de pollo bien cubiertos con su adobo extendidos sobre una bandeja con papel de hornear y lleva al congelador. Despues de una hora, puedes ponerlos en una bolsa de congelación y así podrás sacar solo las piezas que necesites en el momento. La ventaja de congelarlo es que te saltas el paso de la maceración. Lo haces, lo congelas y lo usas cuando quieras sin tener que dejarlo unas horas antes de poder usarlo. El hecho de congelarlo con las especias hace que coja los sabores igual o más que si haces un adobo.

La segunda idea es también muy obvia, pero te la cuento igual por si te sirve. Haz dos, tres o más veces la cantidad que te indico. Ponla en un bote hermetico y etiquetalo y ya tienes la mezcla lista para usarla cuando quieras con lo que quieras, no solo en esta receta. Pero incluso si solo la usas para esto, también te vendrá genial tenerla lista en lugar de tener que volver a mezclar especias. De hecho, desde que la tengo así, hay veces que simplemente la uso en lugar de ponerle sal a una carne, una pieza de pollo o cualquier otra cosa, para darle más sabor. 

Pruébala y ya me contarás.  

Pan Naan con ensalada de pollo marroquí. 

Ingredientes
Pan naan (Esta es mi receta

4 pechugas de pollo cortadas en cuadraditos

3 Tomates

Medio pepino

Una cebolla morada

Perejil o cilantro al gusto, y limón para servir


Mezcla de especias:

1 cdta de cayena molida

1/4 cdta de canela molida

1/2 cdta de  comino molido

1/2 cdta de cilantro molido

1/2 cdta de pimentón ahumado

1 cdta de sal

1/2 diente de ajo, aplastado

Zumo de medio limón

 

Preparación 

Pon todos los ingredientes de la mezcla de especias en un bol grande y mezcla bien hasta tener una pasta.  Pon el pollo en el bol y cubre bien todos los trozos con la pasta. Deja marinar un par de horas en la nevera, cubierto con papel film; si puedes, mejor de un día para otro, o congélalo como te indico en el texto. 

Cuando quieras usarlo, en una sartén, pon un poco de aceite y fríe el pollo unos 3-4 minutos por cada lado, o hasta que se tueste ligeramente. 

Pica en dados el pepino y el tomate. Corta la cebolla a pluma. Sirve el pollo sobre pan naan con las hortalizas y acompáñalo de cilantro o perejil,  y limón en gajos.

Crema de zanahorias y jengibre

diciembre 01, 2020

Una cremita caliente apetece siempre, y ahora, con estos días tan cortos, todavía más. Yo es que soy muy fan de cremas y sopas, -si os dais una vuelta por el blog veréis que hago muchas-, y es que, aunque no todos me siguen en casa, a mí me apetecen siempre. 
Cuando vivía en España solía tomarlas como primer plato. Desde que estoy fuera, las sopas se han ido haciendo algo más contundentes y ahora son una comida rápida o una cena ligera, sobre todo si las enriquezco con arroz, legumbres, o pollo.
Esta es de una sencillez absoluta, pero tiene la belleza no solo del color de la zanahoria, que  te alegra los días grises de diciembre, sino el punto picante del jengibre, que levanta un poco el sabor del conjunto. A mí la zanahoria en crudo me encanta, pero cocinada me resulta dulzona y plana de sabor. Un poco de jengibre le va perfecto. Si te apetece, añádele también un golpe de cúrcuma. Ganará en color (intensificando el naranja), en sabor, y en propiedades antiinflamatorias. 
La tomes como la tomes, te va a encantar. Por mí que no quede darte opciones. 
A disfrutarla.
Crema de zanahorias, jengibre

Ingredientes 
1 cucharada de aceite de oliva
1 cebolla pequeña picada fina
1 diente de ajo picado
20 g de jengibre fresca, pelado y picado picado
200 g de zanahorias picadas
300ml de caldo de verduras
Pimienta negra molida
Aceite de oliva virgen extra para servir
 
Preparación 
Calienta el aceite en una cacerola pequeña a fuego medio. Añade la cebolla y cocina 2-3 minutos. Agrega el ajo, el jengibre y las zanahorias y cocina 5 minutos, revolviendo ocasionalmente.
Añade el caldo, rectifica de sal y pimienta. Lleva a ebullición, reduce el fuego, cubre y deja que se cocine a fuego lento unos 20 minutos, o hasta que las zanahorias estén suaves.
Tritura con una batidora de pie hasta que tengas una crema suave, vuelve a calentar si es necesario. Sirve en boles y añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un golpe de pimienta negra recién molida.

Chocolate chip cookies sin gluten

noviembre 24, 2020

Una  de mis galletas preferidas son este tipo de galletas con trocitos de chocolate. Esta galleta, americana por excellencia,  me encanta cuando queda ligeramente crujiente en los bordes y jugosa y tierna por dentro, con sus trocitos de chocolate. Pero es que, además, se hacen en un momento y son muy, muy fáciles. En casa mi hija pequeña las hace sola cada vez que le apetecen, porque le encantan, y, una vez que has ajustado los tiempos de horno a tu gusto, ya verás como se convierten también en tus favoritas. Aquí puedes encontrar  mi receta favorita, la que solemos hacer en casa (con gluten)

Pero quería probar a hacerlas sin gluten y ver si el resultado me convencía. Si has probado a hacer repostería sin gluten sabrás que no es tan sencillo como cambiar en las recetas habituales la harina por mezclas de harinas sin gluten. Así que me tocó hacer unas cuantas pruebas hasta que conseguí que estas galletas fueran un verdadero espectáculo. Claro, que igual no fue tanto cuestión de afinar la receta como de hacerla sin prisas. Te cuento en detalle mis errores en las notas de la receta para que estés atenta y los puedas evitar; pero ya te avanzo que ir con prisas y no prestar atención y fiarte de que llevas muchos años haciendo galletas no ayuda mucho, la verdad. Afortunadamente, ya he metido yo la pata para evitar que tú lo tengas que hacer. Ahora sí, te saldrán bien a la primera.

Espero que las disfrutes. A mí me han encantado.

Chocolate chip cookies sin gluten

Ingredientes

120 gr de harina de avena 
140 gr de harina sin gluten de todo uso 
1/4 cucharadita de goma xantana (si el preparado de harina que usas no la lleva)
3/4 cucharadita de bicarbonato sódico
1/4 cucharadita de sal
225 gramos de chips de chocolate al gusto (con leche, sin leche o mezcla de los dos)
100 gr azúcar blanquilla
110 gr azúcar moreno claro
112 gr mantequilla a temperatura ambiente
1 huevo grande 
1 cucharadita de vainilla
 
Preparación
Precalienta el horno a 160º y prepara un par de bandejas de horno con papel de hornear u hojas de silicona. 
En un bol grande, pon la harina de avena, la harina sin gluten, la goma xantana, el bicarbonato y la sal, y remueve para mezclar bien todos los ingredientes. Pon las chips de chocolate en otro bol, añade una cucharada de la mezla anterior, y remueve bien para recubrir las chips con una fina capa de las harinas. Reserva.
Añade a la mezcla de harinas el azúcar blanquilla, el azúcar moreno y mezcla de nuevo para combinar bien, deshaciendo cualquier grumo que pueda tener el azúcar moreno (tiende a apelmazarse mucho). Añade la mantequilla, el huevo, y la vainilla y mezcla bien. Añade casi todas las chips de chocolate (reserva unas pocas para poner por encima de las galletas) y mezcla de nuevo. 
Coge porciones de masa con una cuchara, y con las manos humedecidas, da forma a las galletas y ponlas separadas un par de centimetros en las bandejas preparadas. Reparte las chips de chocolate por encima, y lleva al horno precalentado unos 10 minutos, o hasta que las galletas estén doradas tostadas en el centro, y tostadas en los bordes. Una vez fuera del horno, deja que enfríen en la bandeja unos minutos para que se asienten, y luego pon en una rejilla para que se enfríen completamente antes de servirlas. 
Estas galletas aguantan perfectamente unos 5 a 7 días en una caja metálica.

NOTAS: 
  • Si tienes un robot de cocina potente y copos de avena sin gluten, puedes hacer tu misma la harina de avena
  • Puedes comprar la harina sin gluten comercial o hacer tus propias mezclas. Yo estoy empezando a probar  con  mis mezclas. He empezado probando una proporcion de 60% de harina proteicas y 40% de almidones. He usado 300 gr de harina de trigo sarraceno, 300 de harina de arroz integral (estas son la parte proteica) y 400 gr de fécula de patata (que es el almidón)
  • Atenta a la temperatura de la mantequilla. Me llevó tres intentos no destrozar estas galletas. Mi fallo: que como la mantequilla no estaba a temperatura ambiente la calenté en el microondas y me pasé, me pasé mucho. La mantequilla tiene que estar manejable pero no derretida o las galletas no mantendrán su forma en el horno. Si te has pasado derritiendo la mantequilla, deja enfriar la masa en el frigo al menos media hora y vuelve a mezclar. Así al menos evitarás repetir mis errores y podrás salvar la mezcla.  
  • Pon las bandejas de una en una en el centro del horno. No intentes hacer más de una bandeja a la vez o te resultará muy difícil conseguir el mismo punto de horno en todas
  • Si lo prefieres, también puedes sacar las galletas a los 8 minutos, y dejar caer la bandeja sobre una encimera (solo si es resistente al calor de la bandeja del horno). Vuelve a llevar al horno unos 3 minutos más.

Bundt de chocolate

noviembre 10, 2020
He llamado bundt a este bizcocho porque me parece la forma mas sencilla de que nos entendamos. Pero mi abuela llamó a estos bizcochos, toda la vida "roscones". Ni bizcochos, ni roscos, ni charlotas. Roscones. Que no eran tampoco roscones de Reyes, no te confundas. Cuando mi abuela te decía que había hecho roscón, ya sabías qué esperar. Un bizcocho tierno y jugoso con esta forma. 
No recuerdo la última vez que me había acordado de esto. Hace mil años, la verdad. 
De mis dos abuelas, ésta era más menuda, buena cocinera, mejor costurera y con una mano legendaria para las plantas. También tenía la manía de ofrecerte siempre algo para tomar cuando ibas a verla, hasta el punto de tomarse como una ofensa personal si no le aceptabas unas pastas o unas galletas. 
Pero sus roscones los recuerdo de antes, de cuando ella estaba más ágil, y nosotros éramos más pequeños, y vivíamos en el piso de arriba y merendábamos en su casa después del cole, y ella luego subía a ver la tele después de cenar a nuestra casa, cuando nosotros habíamos comprado una tele en color y ella todavía no. 
Acabo de marcarme un "Cuéntame" en un segundo, casi sin darme cuenta. Mira si será historia antigua esto, que dejamos de vivir en aquella casa cuando yo tenia unos siete años. Y anda que ha llovido desde entonces!
Hacía años que me acordaba de nada de todo esto. Pero al ver estas fotos he pensado en el roscón de chocolate y otra vez la comida ha tirado de historia y de emociones y me ha devuelto a mis siete años, a su casa, a la mesa donde cortaba las telas con su tiza de sastre, a verla dormida echando la siesta frente a la tele, a sus modales y sus pastitas. 
Lo que ha dado de sí este roscón de chocolate.
Bundt de chocolate con cobertura de chocolate
 
Ingredientes
 230 grs de mantequilla sin sal
270 grs de harina
300 grs de azúcar
4 huevos grandes
75 grs de cacao en polvo sin azucar 
1 cdta de extracto de vainilla
120 ml de leche entera
120 ml de crema agria
1 cdta de bicarbonato sodico
1 cdta de sal
 
Preparación
Precalentar el horno a 170º y engrasar bien un molde de bundt. En un bol mezclar la harina, el cacao, el bicarbonato y la sal. Mezclar la leche y la crema agria en un bol. Con la batidora eleétrica y a velocidad media/alta, batir la mantequilla y el azúcar hasta obtener una mezcla blanquecina y esponjosa   
Añadir los huevos de uno en uno batiendo bien despues de cada adicion e incorporar tambien la vainilla
Reducir a velocidad baja y añadir la mezcla de harina en dos tandas alternando con la mezcla de leche, empezando y finalizando con la harina
Verter la masa en el molde y alisar la superficie con una espatula
Hornerar durante aproximadamente 55 minutos o hasta que al insertar un cake tester, el mismo salga limpio
Trasladar a una rejilla y dejar que se enfrie para posteriormente desmoldarlo.

Bollitos (de pan) de leche sin gluten

octubre 20, 2020
 Estoy aprendiendo a hacer repostería sin gluten y la verdad es que está siendo un aprendizaje completo.
Ahora mismo me siento exactamente igual que cuando empezaba a aprender repostería, hace ya unos cuantos años. Y es que el gluten es la base de toda la repostería. La estructura de casi todas las preparaciones en panadería se basa en desarrollar un buen gluten en las masas. En pastelería, el proceso es diferente, pero las masas necesitan también de esa red que sujete el aire y cree ese andamio de proteínas que da estructura a los pasteles, y hace esponjosos los bizcochos.
Así que ahora estoy de nuevo en la casilla de salida, porque uso algo que se parece a la harina, pero que se comporta de manera totalmente diferente. Y tengo que aprender, de nuevo, cómo conseguir buenos resultados con diferentes ingredientes y distintos procesos.
Para los que lleváis tiempo viviendo sin gluten, estos primeros pasos míos os resultarán muy básicos. Yo vivo cada resultado satisfactorio como una pequeña victoria que me acerca a seguir disfrutando de texturas que echaba de menos, mientras me voy acostumbrando a los nuevos sabores.
Estos de hoy son unos bollitos de leche hechos en molde de magdalenas que he copiado directamente de un libro especializado en cocina sin gluten. Los comparto porque el resultado ha sido de los mejores que he conseguido con harinas sin gluten. Yo os recomiendo añadir más azúcar del que pide la receta original, porque para mí en la primera prueba resultaron demasiado insípidos (muy “pan”), pero con textura de bollito esponjoso, no de pan. Así que he optado por quedarme con esta textura, que echaba de menos, y añadirle algo más de azúcar. Así he conseguido unos bollitos dulces perfectos, que me encantan.
Esta masa queda genial, da un resultado muy esponjoso para ser una masa sin gluten. Sin embargo, la masa no tiene consistencia para resistir un formado tradicional de bollito. Por eso se ponen en una bandeja de magdalenas para que se formen los bollitos. De todos modos, no dejes que la forma te asuste. Quedan unos bollitos con una gran textura y un muy buen sabor, que se pueden usar para acompañar muchas otras cosas.
Creo que esta va a ser una nueva receta base para probar otras combinaciones de bollitos con distintos sabores, rellenos y coberturas. Os iré contando.

Bollitos (de pan) de leche sin gluten

 
Ingredientes
400 gramos de preparado para pan sin gluten  
(alternativamente, prepara tu propia mezcla con

70 g de harina de arroz integral

70 g de harina de arroz

140 g de almidón de patata

60 g de harina/almidón de tapioca        

60 g de almidón de maíz (Maizena) 

 

2 cucharitas rasas de goma xantana

1 cucharadita de sal 
1 cucharada sopera de azúcar 
7 gramos de levadura de pan (sin gluten) 
150 ml de leche templada 
150 ml de agua templada 
2 huevos medianos 
2 cucharaditas de vinagre de sidra 
3 cucharadas de aceite de oliva 
2 cucharaditas de aceite de oliva, para pintar la masa al llevar al horno

Preaparación

Precalienta el horno a 220 grados (200 con aire). Engrasa y enharina ligeramente una bandeja de 12 madalenas. 

Mezcla en un bol las harinas, la goma xantana, la sal, el azúcar y la levadura y combina bien.
En el vaso del robot de cocina o en un bol grande donde puedas batir al masa, pon la leche templada, el agua, los huevos, el vinagre y las 3 cucharadas de aceitede oliva. Añade la mezcla de harinas y empieza a batir a velocidad baja. Cuando se haya mezclado, sube la velocidad y bate unos 3 minutos hasta formar una masa suave y pegajosa. Se parecerá más a masa de bizcocho que a masa de pan. 
Divide la masa en los huecos de la bandeja de madalenas y llénalos hasta 2/3 de su capacidad. Alisa la superficie con el reverso de una cuchara o una espátula mojada y píntalas ligeramente con el aceite restante.
Lleva al horno unos 20 minutos hasta que se doren y suenen a hueco al golpear la base.

ESPECIAL

 
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