últimos Post publicados

Negroni

enero 14, 2020

A las que sois fans irreprimibles de la ginebra, os voy a dar una alegría. Si no os habéis apuntando a la tendencia de un enero sin alcohol (Dry Januay, que aquí es casi imprescindible después del atracón de alcohol de diciembre), sabed que os podéis apuntar a otra tendencia que es ni mas ni menos…. Redoble de tambores… GINUARY. 
Y es que aquí los juegos de palabras gustan más que comer con las manos. Y no me extraña, el idioma es muy dado a estas cosas y algunas tienen mucha gracia.
 Pero a lo que iba, que no es que yo fomente lo de darse al alcohol como si no hubiera mañana, pero este combinado a base de ginebra es un clásico que resulta de lo más fotogénico y que me apetecía mucho, mucho compartir en el blog. Y Ginuary es una ocasión perfecta para probar bebidas como ésta.
No es nada nuevo, pero para mí tiene ese encanto vintage de las películas en technicolor de los años 50, de los vestidos de cocktail y los guantes de satén.
 Y además está rico, que es de lo que se trata.
Negroni

Ingredientes
1 medida (50ml) de ginebra seca
1 medida (50ml) de Campari
1 medida (50ml) de vermouth rosso

Preparación
Pon los ingredientes en una coctelera y mezcla bien con hielo picado. Sirve en un vaso con cubos de hielo. Puedes decorar con piel de naranja o con hierbas.

Tostadas con frutas

enero 08, 2020
Esto es una receta que no es una receta. Esto es un plan de desayuno para evitar la bolleria y los cereales con azucar. Esta es una forma de comer frutas, pan y queso. Una tonteria. Pero es que tampoco hace falta complicarse, no? 
Esto  un wysiwg de libro. 
Y si, otra vez se me nota que soy una ancianita venerable en esto de las redes. Alla por el cambio de siglo se puso de moda entre los que trabajabamos en IT eso de "lo que que es lo que hay" por sus siglas en ingles, que todo suena mas guay cuando se dice en ingles "what-you-see-is-what-you-get". Vamos, que no hay trampa ni carton, que esto que ves es lo que hay. 
Exactamente: Pan, el queso de untar que prefieras y algo de fruta. Si eres mas golosa, un hilito de miel. Y ya ta.

Desayunando que es gerundio! 




Crema verde

enero 04, 2020
No, ni dieta, ni détox,  ni similares. Verdura. En enero, y en julio, en cualquier momento y a cualquier hora. Porque,  no nos engañemos, los postres son maravillosos, pero no nos alimentamos de ellos. En el tiempo que llevo con el blog he aprendido a hacer mucha repostería que de otro modo nunca hubiera imaginado que era capaz de hacer en casa. Es divertido, y tiene mucho que ver con el hecho de que el blog es un hobby y que cuando tengo tiempo para pensarlo, organizar compra, y tiempos de levados y demás, la repostería es el tipo de receta que antes y más me apetece hacer. Me lo paso tan, tan, bien probando nuevas recetas de repostería que a temporadas me olvido de incluir otras recetas aquí.
Normalmente, cuando cocino nuestras comidas habituales no tengo tiempo para las fotos. Otras veces, no me parece que sean recetas interesantes que merezca la pena compartir, porque todas podemos cocinar más o menos en automático y no le damos ninguna importancia a esa tarea diaria.  Pero hace un tiempo que mi hija L ha empezado a adelantar su cuenta atrás hacia la universidad y aunque todavía le falta bastbante para eso, me pidió que le pasara recetas. 
Fácil, ¿no? Yo pensé que era lo más sencillo del mundo. Están todas publicadas en el blog, no tendrás problema. Hasta que ella empezó a decirme qué cosas quería saber hacer y me di cuenta de dos cosas: 
La primera, que quieres llevarte los sabores de casa  contigo cuando vayas a explorar el mundo por tu cuenta. Y pensé que eso es una gran idea. Porque no importa lo que pase fuera, pero saber que al volver a casa te espera ese sabor que te reconforta y te hace sentir en tu sitio, te dará fuerzas para comerte el mundo. O al menos, te ayudará a que, cuando intente devorarte, tú puedas coger fuerzas y volver con ganas a enseñarle quién eres. También, y de forma más prosaica: que, como mínimo, estarás bien alimentada con sabores familiares. Y como mami, eso también es importante.  
Y la segunda, que en el día a día cocino muchas cosas muy sencillas y muy rápidas que son perfectas para aprender a cocinar. PERO que no están publicadas en el blog. 
En ese momento se unió mi otra hija y entre las dos me hicieron una lista muy, muy, larga de las recetas que necesitan. Ahora mismo son como 60 más o menos. Y estoy segura de que seguirá creciendo. Algunas de ellas sí están en el blog, así que técnicamente, pueden encontrarlas aquí. Pero la gran mayoría no.
Tengo unos cuantos meses por delante para preparar ese e-book con las recetas de casa que quieren llevarse y tener a mano.
Y, en el proceso, para compartir aquí también algunas de esas recetas para principiantes, que casi, casi se hacen solas: sencillas, rápidas, para el día a día y que para nosotros tienen sabor a casa.
Nuestra pequeña historia de sabores hecha de la cocina de mi madre, de mis años en el piso de estudiantes, de cocina mallorquina, de supervivencia con niñas pequeñas, de currys y cenas que se hacen en un solo cacharro. La geografía de nuestra memoria, que imagino que si llega el caso, no solo les quitará el hambre, sino que les hará sentir en casa.
Así que volviendo a la receta de hoy, esta es una de esas recetas que no tienen ninguna complicación y con la que comes un par de raciones de verduras de una forma muy fácil. Una de las mejores formas en las que siempre, siempre, siempre, me apetece comer verdura es en forma de crema o de sopa, según los días. Esta receta lleva escrito INVIERNO en letras mayúsculas. Y tiene la virtualidad de que se puede hacer con ingredientes que casi seguro que tienes en casa, incluso cuando crees que no tienes nada en la despensa. Si no tienes brócoli fresco, úsalo congelado, si no tienes guisantes congelados, úsalos de bote, si no tienes caldo de verduras, hazlo con un cubito o añade agua y luego ajusta de sal. Si te apetece ponerle otras verduras, adelante. Las cremitas de verduras son una auténtica maravilla en invierno: Si quieres, añádele queso rallado, o unos restos de pollo asado o cocido, y con un poco de pan tendrás una comida ligera perfecta para llevar al trabajo en un táper. Y si haces cantidad, congélala en porciones de ración. Cuando vayas a usarla, descongela preferiblemente en el frigo la noche anterior, y deja que de un buen hervor antes de servirla. Y voilá, un tazón humeante de cremita de verduras para hundirte en el sofá con una mantita.
No es mal plan para estas noches de enero, ¿no crees?
Crema verde - Brócoli, guisantes y yogur especiado
Ingredientes
1 cuchara de aceite de oliva
1 cebolla
1 diente de ajo
400 gramos de brócoli
300 gramos de guisantes congelados
200 gramos de patata
1 litro de caldo de verduras
Un manojo pequeño de menta, perejil o albahaca (opcional)
1 limón (zumo y ralladura)
Yogur natural sin azucar (para servir)
Pimienta (rosa o negra para servir)

Preparación
Pica la cebolla en brunoise y sofríe en el aceite en una sopera, unos 10 minutos, hasta que esté translúcida y suave. Añade el ajo prensado o picadito muy menudo, y cocina otro minuto más. Añade el brócoli en floretes, los guisantes y la patata cortada en cachelos, y vierte el caldo por encima. Lleva a ebullición, reduce el fuego a medio-bajo, y deja que cueza despacio unos 25 minutos. Añade las hierbas si las usas, la ralladura y el zumo del limón, y bátelo todo hasta tener una crema suave y homogénea. Rectifica de sal, y sirve. Decora con un poco de yogur natural sin azúcar y un golpe de pimienta al gusto.

Galletas de jengibre y canela - Gingersnaps

diciembre 25, 2019
Este es el olor del que están hechas las mañanas de Navidad, y todas estas fiestas en general: canela, gengibre, mantequilla y azúcar moreno...
Las especias anuncian estas fechas a gritos y convierten tu casa, de repente, en una casita mágica, aunque solo sea el tiempo que dura el olor a nostalgia y a galletas por el pasillo.
Otra de las ventajas es que, como en casi todas las galletas, no hay tiempos de reposo, y el horneado es tan corto que en media hora puedes estar comiendo tu antojo navideño. O igual soy solo yo y a mi no me da ninguna pereza en absoluto ponerme a hornear galletas.


Feliz Navidad para todas, y gracias por estar siempre ahí.





Gingersnaps
Ingredientes

50 gramos de aceite de girasol
60 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
120 gramos de azucar blanco
100 gramos de azucar moreno o demerara
1/2 cucharadita de sal
2 cucharaditas de bicarbonato sodico
1 huevo grande
225 gramos de harina
2 cucharaditas de jengibre en polvo
1 cucharadita de canela en polvo

 Para la cobertura
55 gramos de azucar blanco
50 gramos de azucar moreno
1 cucharadita de canela en polvo

Preparacion

Precalentar el horno a 180 grados. Poner todos los ingredientes en el bol de la amasadora y amasar con la pala hasta integrar bien todos los ingredientes. Formar bolitas de masa y pasar por la mezcla de azucares y canela cubriendolas bien. Poner en una bandeja de horno sobre papel de hornear o sobre una lamina de silicona, dejando suficiente espacio entre las bolitas porque creceran mucho en el horno. Dejar en el horno unos 12 minutos, enfriar en una rejilla nada mas sacarlas del horno.


Tarta de crema de chocolate

diciembre 03, 2019


Es posible que esta tarta no te llame demasiado la atención a simple vista. Es posible que no te parezca gran cosa. Tan pequeñita ella, tan "lo que ves es lo que hay, sin trampa ni cartón", o sea, masa de pate brisee y un relleno de chocolate y almendras. Pero te advierto de que si te quedas con esa primera impresión te vas a arrepentir de verdad, porque esta tarta tan sencillita, tan poco apabullante, se ha convertido en mi tarta favorita, de lejos. No es apta para no adictos al chocolate. Eso es un hecho, claro que sí. Pero si el chocolate te gusta, me vas a agradecer eternamente este pequeño descubrimiento.
Esta tarta combina la base de paste brisee que más me gusta, y que puedes usar siempre que quieras hacer tartaletas para cualquier preparación, así que guarda esta receta.
La crema de relleno es FA-BU-LO-SA. No puedes imaginarte cómo queda si no la pruebas. Yo la hice casi como un descarte, porque mi idea inicial era hacer una tarta de limón. Pero quería terminar un paquete de chocolate que andaba rondando por casa y recordé esta crema de chocolate que quería probar. El único defecto que tiene es que al llevar frutos secos la superficie de la tarta queda rugosa. Por una vez, de verdad, no sacrifiques el sabor y la textura por un acabado impecable. Créeme: en este caso no vale la pena.
Terminarás con una tarta perfecta para comer en trocitos pequeños, porque es una auténtica bomba, pero totalmente adictiva. Yo la corté una vez fría en cuñas pequeñas y las congelé, porque hubiera sido capaz de no dejar de comerla hasta acabarla.
Descongela de maravilla, así que decide tú cómo la vas a disfrutar.
Tarta de crema de chocolate

Para la masa brisa (pate brisee)
250 gr harina de todo uso
150 gramos de mantequilla, en dados y ligeramente ablandada
1 cdta de sal
Una pizca de azúcar
1 huevo
1 cucharada de leche fría

Para la crema de chocolate
250 gr de chocolate con 70% de cacao, cortado en trocitos
200 ml de nata líquida
1 cucharada de café fuerte (15ml)
50 gr de mantequilla en dados
1 huevo
2 cucharadas rasas de azúcar (30 gramos)
30 gramos de frutos secos. 
(Elige los que quieras: avellanas, almendras, nueces, pistachos, a tu gusto. El cómo también a tu gusto: picados a cuchillo, en polvo, etc. Para esta tarta, yo usé harina de almendras, que le da estructura y apenas sabor a la mouse. Si pones los frutos secos a trocitos el resultado será más rústico tanto a la vista como al comerla, pero eso va en gustos y es otra opción que te puede apetecer probar).

Base de pate brisee
Hacer un volcán con la harina en la superficie de trabajo. Poner la mantequilla, sal, azúcar y el huevo en el centro. Usando las puntas de los dedos, mezclar bien todos los ingredientes hasta que parezcan pan rallado.
Añadir la leche e incorporar suavemente hasta que las migas empiecen a unirse y formar una masa. Usando la palma de la mano, trabajar la masa empujándola 4 o 5 veces hasta que esté suave. Hacer una bola con la masa, envolverla en film de cocina y refrigerar hasta su uso. -Para esta tarta, es mejor dejar reposar la masa 4 horas en la nevera.
Precalentar el horno a 180 y pintar el molde con mantequilla.
Sacar la pasta de la nevera y extender en una plancha de unos 3mm. Forrar un molde desmoldable con esta capa de masa y pinchar ligeramente la masa con un tenedor -no tienes que llegar a agujerear la masa! . Cubrir con papel de aluminio o con papel de horno. Poner encima un lecho de legumbres secas para que la base de la tarta no se hinche y suba durante la cocción; porque buscamos una capa fina y plana para la tarta (garbanzos, alubias o similar te servirán. Yo uso unas bolitas de cerámica que son solo para estas cocciones en ciego, pero las legumbres te servirán igual. Las legumbres las puedes volver a usar un par de veces más de nuevo para cocciones en ciego si las guardas sin nada de humedad en un bote hermético. Es obvio, pero estas legumbres no se pueden comer). Lleva al horno 20 minutos, sácala y retira las legumbres. Lleva de nuevo al horno otros 10 minutos.
Saca del horno y deja templar la base sobre una rejilla.

Relleno de crema de chocolate
En un cazo, lleva a ebullición la nata con el café y el azúcar. Cuando rompa a hervir, retira del fuego, añade el chocolate y remueve con fuerza hasta que deshaga con el calor de la nata. Añade la mantequilla en dados, los frutos secos y el huevo muy batido y mezcla hasta conseguir una crema homogénea. Deja que se entibie y vierte sobre la base de la tarta. Deja que se enfríe totalmente antes de llevarla a la nevera y sirve bien fría.

Madeleines

noviembre 22, 2019
Estas madeleines las hice por primera vez hace años, porque me encantó la bandeja para hacerlas, tuve que comprarla, y ya veis, una cosa lleva a la otra... y así me hacen la ola cada vez que me da por comprar moldes nuevos. 
Desde entonces las he hecho muchas veces porque es una de esas cosas que se hacen en un momento y te quitan el antojo de algo dulce para acompanar al café.
Pero yo voy a rachas y ahora hacía mucho, mucho tiempo que me había olvidado de ellas. Hace unos días mi hija me pidió que las hiciera y las preparamos juntas en un momento. Hay que intentar tener la masa un rato en el frigo, o en el congelador si vas con mucha prisa; pero salvo eso, son fáciles y rápidas.
Para que te hagas una idea, con estas cantidades, salen aproximadamente 18 unidades.
Y al díaa siguiente volvimos a hacerlas
Mi hija se las habíaa acabado sin darse cuenta
No he vuelto a hacerlas, porque la segunda tanda desapareció a la misma velocidad y me asusta que se coja una indigestion digna de mejor causa, porque una cosa es hacerles aprecio y otra la adiccion que le ha dado con ellas.
Así que animaos si queréis, pero estáis avisados: son altamente adictivas.

Madeleines sencillas de limón
 
Ingredientes
80 gramos de mantequilla, pomada
100 gramos de azúcar
2 huevos
100 gramos de harina
½ cucharadita de levadura de pastelería (Royal o similar)
Una pizca de sal
Para las de limón:
Zumo y ralladura de 1 limón

Preparación
Bate con unas varillas la mantequilla con una cucharada del azúcar. En un cuenco aparte, bate el resto del azúcar con los huevos y una pizca de sal hasta que la mezcla esté ligera y esponjosa. Añade el zumo a esta mezcla.
Mezcla la harina y la levadura. Pon una tercera parte de esta mezcla con la mantequilla y mezcla bien. Añade el resto y termina de incorporarlo todo. Pon la masa en una manga pastelera y métela en la nevera al menos 3 horas (aguantará hasta 3 días). Es importante que no te saltes este paso, porque la clave para que queden en su punto es un buen choque de temperatura. Mantén la masa bien fría, precalienta el horno a 220 grados, y luego baja la temperatura a 180º para hornearlas.
Pinta con mantequilla un molde de madaleines y espolvorea con harina. Corta la punta de la manga pastelera y llena cada pieza unos tres cuartos de su capacidad. 
Con el horno a 180º, hornea de 12 a 14 minutos, hasta que el centro de las madeleines esté dorado y los bordes empiecen a tostarse.
Saca del horno y deja reposar unos minutos en el molde antes de dejarlas enfriar en una rejilla. Y escóndelas si puedes en una caja metálica para que aguanten unos días en perfecto estado.





Bao buns con pulled pork -sin vaporera-

noviembre 06, 2019
Me ha llevado mucho tiempo publicar esta receta, pero realmente hacerla no me costó tanto. Últimamente, desde que hago la receta y las fotos hasta que puedo publicarlas me lleva tiempo. Las que estáis familiarizadas con el trabajo que hay detrás de cada una de estas fotos entenderéis de qué hablo. Lo que ocurre es que esta receta es el resultado de un super antojo instagramero, que yo tengo muchos de esos. IG me daría para hablar un rato largo, pero por hoy me conformo con decir que hace un tiempo vi unos bao buns fantásticos que publicaba Eva Espallargas, aquí y al día siguiente hice yo estos. Si buscáis en su grid y veis la de tiempo que ha pasado entenderéis a qué viene esto. Pero, por el momento los plazos son los que son, y me sigo manejando con ellos. Esta intro tan larga y tan enrevesada viene a que no he tardado un mes y medio en hacerlo, qué va, esto es de verlo y hacerlo. Ya las fotos y lo demás..., pues es otra historia.
Sus bao, son la bomba y los míos se parecen a los suyos como un huevo a una castaña, porque nada de lo que ella les puso lo he repetido. Pero si alguien hizo que por fin me diera cuenta de que nunca había hecho unos bao buns fue ella.
Ya lo demás es puro mirar y ver qué puedo hacer con esta idea, porque ni tenía- ni tengo- vaporera de bambú, ni ingredientes para su relleno, ni nada de nada.
Así que no culpemos a la buena de Eva del resultado posterior, que los defectos son todos míos, pero sí de la inspiración, que es la buena, y esa es toda suya.
Eva hace una cocina de una sensibilidad y una sutileza espectaculares, con combinaciones de sabores y técnicas totalmente increíbles. A mí me encanta lo que hace, pero está a años luz de lo que hago yo. Lo aprecio, lo valoro muchísimo, me inspira, pero hablamos idiomas distintos. Así que digamos que con la idea que había encendido en mi cabeza yo hice... otra cosa. Y me acordé de que no sólo no había hecho los baos y esta era una ocasión perfecta para hacerlos y tener esta receta en el blog para futuras referencias, sino que tampoco había publicado la receta de pulled pork que uso en casa y nos encanta. Me quedaba una porción en el congelador, que usé para esta receta, y así la incluyo aquí, haciendo un dos por uno. Y es que me da por hacer varias veces seguidas un plato, pero como no lo publique rápido, luego me lío con mis propios ajustes, pierdo mis notas y no hay manera de repetirlo. Total, que así tengo bao y pulled pork publicados en un post.
Apañada que es una.



Bao Buns con pulled pork y salsa de frambuesa

Par los Bao Buns
Ingredientes (para unas 8 unidades)

250 gr de harina
75 ml de leche
50 ml de agua
15 gr de azúcar
2 gr de levadura seca
5 gr de sal
10 gr de aceite de oliva

Amasa todos los ingredientes en el robot de cocina con el gancho amasador unos minutos hasta que tengas una masa elástica y homogénea que se separe fácilmente de los dedos. Forma una bola y déjala reposar cubierta con papel film o un paño de cocina hasta que doble su volumen (1 -2 horas).
Tras el primer reposo, haz bollitos de similar tamaño (unos 40 gr) y deja reposar de nuevo hasta que vuelvan a duplicar su tamaño (aproximadamente media hora).
En este punto, usa la vaporera de bambú si la tienes. Yo en su lugar utilicé una olla con agua a punto de ebullición, a la que puse encima un colador. Sobre el colador pon un trocito de papel de horno y hornea los bollitos al vapor unos 12- 15 minutos. Deja reposar 5 minutos antes de hacerles un corte longitudinal en el centro y rellenarlo con lo que prefieras.



Pulled pork

Ingredientes

1,5 kg de aguja de cerdo

Mezcla inicial
1 cucharada de pimentón dulce
1 cucharada de pimentón picante
40 g de azúcar moreno
1 cucharada de sal
2 cucharadas de mostaza de Dijon
2 cucharadas de comino en polvo
1 cucharada de pimienta negra
1 cucharada de ajo en polvo (o 3  dientes de ajo muy picados)
2 cucharadas de aceite de oliva
50 ml de agua


Además, necesitarás
Aceite de oliva
Agua

Preparación
Mezcla todos los ingredientes de la mezcla inicial en un bol para hacer una pasta. Cubre la carne, bien limpia y seca, con esta pasta por todos sus lados. Pon un par de cucharadas de aceite en la olla a presión y fríe a fuego fuerte la carne para dorarla por todos sus lados. 
Añade el resto de la pasta y cubre completamente con agua la pieza de carne.
Cierra la olla rápida y ponla a presión alta (programa 2). Cocina 50 minutos desde que empiece a salir vapor por la espita. Una vez transcurridos los 50 minutos, apaga el fuego y deja salir todo el vapor de la olla antes de abrirla, siguiendo las instrucciones de seguridad de tu olla.
Saca la carne y lleva de nuevo al fuego la olla (abierta) con los jugos de la cocción y reduce la salsa hasta conseguir una glasa que haya evaporado el máximo de agua.
Pon la carne sobre una tabla, retira el exceso de grasa y desecha. Deshilacha la carne con ayuda de un tenedor. La carne deberá separarse fácilmente. Añade la salsa reducida a la carne deshilada y sirve. Normalmente yo separo varias raciones y la congelo. Queda genial y da mucho juego para tomarla de muchas maneras, como en estos bao buns.

Salsa de frambuesa

Ingredientes
100 gramos de frambuesas (o frutos rojos) frescas o congeladas
Azúcar al gusto

Preparación
Pon las frambuesas en un cazo de fondo grueso al fuego y deja que se deshagan a fuego suave, cocinandose en su propio jugo. Anade una cucharada de agua solo si fuera necesario, para no aguar la salsa. Prueba y rectifica de sabor con un poco de azucar a tu gusto.

Monta los bao buns abriendolos con un corte longitudinal en el centro, rellena con pulled pork, salsa de frambuesa y unas hojas de lechuga de la variedad que prefieras, o espinaca o rúcula, a tu gusto.

Affogato

octubre 27, 2019

Una receta que no es ni una receta, sino más bien una de esas cosas maravillosas que pasan en una sobremesa perezosa y que puede recibir mil nombres dependiendo de dónde y con quién estés. 
A mí la denominación italiana de este helado de vainilla con café me mola mucho, porque me parece muy expresivo eso de tener al helado "ahogado", pero bueno, yo creo que no hace falta mucha explicación para ver que este helado con café está de muerte. 
Por si era poco goloso, le añadí salsa de caramelo salado y chocolate negro cortado a cuchillo. Así que esto es ahogar el helado, o las penas, o lo que tú quieras, en condiciones,  ¿no te parece? 

Affogato

Ingredientes (por ración individual)
1 bola de helado de vainilla (casero o comprado)
1 café solo fuerte
1 cucharada de salsa de caramelo salado (puedes comprarlar o usar mi receta de salsa de caramelo)
Una onza de chocolate negro cortado en trocitos

Preparación

Las cantidades son aproximadas, porque el café es otra más de esas cosas que cada uno hace y toma como quiere o como puede según lo que tenga a mano. Yo te cuento cómo me gusta a mí. Pon una bola generosa de helado de vainilla en un vaso pequeño. Vierte el café por encima, y añade el caramelo y el chocolate al gusto. Yo no le pongo azúcar al café, y menos en este caso, porque con todo lo demás que lleva, para mi queda más que dulce, pero si no soportas el café amargo, añádele un poco de azúcar antes de ponérselo al helado.
Si quieres, le puedes añadir también algún licor. Yo te recomendaría que con el café, para que se disuelva bien sin tener que desmontar la presentación, pero de nuevo, va en gustos.

ESPECIAL

 
Copyright © Tengo un horno y sé cómo usarlo. Diseñado con por Las Cosas de Maite