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Bol de desayuno con peras

junio 18, 2021

Desayunos de verano, fresquitos, perezosos y disfrutones. O desayunos de fin de semana, o de cuando buenamente te dé la gana. Este post de hoy no es una receta, sino una idea para recordar cuando te apetezca un buen desayuno, completo, perfecto, sabroso y disfrutón. 

Porque después de esto, ya pueden echar lo que sea, que tú ya has empezado el día de la mejor manera posible. 

Bol de desayuno con peras

Ingredientes (para 2 personas)

2 Peras
300 gr de yogur
Granola (puedes usarla casera, esta es mi receta)
Opcional, para servir: miel, sirope, semillas de amapola
Medio limón

Preparación
Prepara los boles con el yogur a tu gusto (endulza o no según prefieras), pon las peras cortadas en láminas. Para que no oscurezcan, ponlas en un recipiente con el zumo de medio limón y agua fría mientras terminas de cortarlas todas. Déjalas sumergidas hasta el momento de usarlas y sécalas con papel de cocina. Añade la granola, y si quieres, la miel, y sirve inmediatamente.

Pan trenzado de pesto

junio 09, 2021
Esta de hoy es la receta de "haz tu pesto casero, y disfrútalo con un buen trozo de pan", o, directamente, mejor ponlo de relleno en el pan y así te zampas las dos cosas al mismo tiempo. 
Hacer pesto en casa es lo más fácil del mundo. Mi principal problema aquí a la hora de poner la receta va a ser que soy incapaz de daros cantidades y que esta es una de esas recetas "chorroporciento" y "ojimetría pura" que tanto odias cuando no tienes experiencia en la cocina, o no has probado una receta. Yo desde luego, odio cuando leo una receta en la que se pide eso tan de abuela española de "harina la que admita". Esas explicaciones son buenas para apuntar las cantidades en una receta que has hecho con alguien , o que has visto hacer  (es decir, la típica receta de abuela cuando te explica cómo hace ella algo. Si estás con ella y ves la consistencia que tiene que tener la masa, entonces tiene sentido ese "la que admita... para quedar con esta textura", que es la otra parte que siempre se les olvida decirte). Pero cuando quieres que sea algo reproducible, esas omisiones, y esos sobre entendidos son el seguro del desastre. Leyendo libros de recetas de todo el mundo me he dado cuenta de cuánto se puede mejorar esto. PERO... esa es una discusión para otro día, que divago.
Volvamos al pesto. Mi problema es que yo empecé a hacer pesto casero partiendo de la receta de la cuchara de plata, que es básicamente la biblia de la cocina italiana. 
Y lo hice con esa receta varias veces, y no me gustó demasiado. Tenía mimbres, pero a mí, personalmente, no me parecía bueno. Y no me entendáis mal. Seguro que la receta es perfecta, pero ni las hojas de albahaca que yo pongo serán del tamaño o del sabor adecuado, y seguramente lo mismo con el resto de los ingredientes. Pero sea como sea, lo que hice las siguientes veces fue partir de esa receta y ajustarlo a ojo (o a base de probar cada poco) hasta conseguir el sabor y la textura que me gustan. Dicho esto, te recomiendo que hagas lo mismo, porque si no, te quedará un pesto muy canónico, pero no necesariamente bueno. Usa esta receta como punto de partida, pero prueba, prueba, y prueba, y añadele más albahaca, o más Parmesano, o más piñones, o más aceite, en fin, lo que el instinto y el paladar -que nunca engaña- te vaya diciendo. Al final se trata de que esté a tu gusto. Y si al principio no te sale perfecto, prueba la siguiente vez y anota los cambios que has hecho cuando te ha gustado más y ya verás que tampoco es misión imposible. 
La otra parte de la receta es hacer una masa de pan por método directo, es decir, sin masa madre ni levados prolongados. Unes las dos cosas y tienes un pan que da mucho juego en un picnic o para compartir y comer con embutidos, quesos, e incluso alguna mermelada de frutos rojos. 
Lo hagas como lo hagas, espero que te guste. Y que la receta del pesto te sirva como punto de partida para tu propia receta magistral, que acabarás pasándole a tus nietas al hispánico grito de "ya como tú lo veas".
Pan trenzado de pesto
Ingredientes
500 gramos de harina de fuerza
300 gramos de agua
8 gramos de levadura de panadería seca
8 gramos de sal
 
Pesto genovés 
25 hojas de albahaca fresca
125 ml aceite de oliva virgen extra
40 g de piñones
150 g de parmesano, recién rallado
Sal
 

Preparación
Pon todos los ingredientes del pan en la cubeta de la amasadora y amasa con el gancho amasador unos 5 a 10 minutos, hasta tener una masa elástica y manejable. Si lo haces a mano, mezcla la harina con la sal y la levadura, haz un volcán en la mesa de trabajo, vierte el agua poco a poco y ve integrando la harina hasta tener una masa. Amasa hasta conseguir una masa suave y elástica, que no se pegue a las manos. Deja reposar la masa en un bol ligeramente engrasado con aceite de oliva hasta que doble su tamaño.
Prepara dos moldes de pan, engrasándolos muy bien con aceite de oliva. 
Una vez haya doblado el volumen, desgasifica la masa, y forma un rectángulo. Aplánalo con el rodillo hasta tener una superficie homogénea y rectangular de un grosor de medio centímetro aproximadamente.  Pon el pesto sobre esta superficie y extiéndelo bien en una capa muy fina. Enrolla el rectángulo por la parte más larga, apretando bien la masa en cada vuelta para que coja estructura. Deja el cierre en la parte de abajo. 
Con una rasqueta de pan, corta en dos el rollo de masa con el pesto. Cada uno será una de las barras finales.
Con un cuchillo de hoja larga, haz un corte longitudinal en cada rollo, de manera que te queden dos partes iguales a lo largo. Las capas de masa y de relleno quedarán a la vista. Yo no llegué con el corte hasta abajo en uno de los lados, para que la trenza no se desmonte más de lo necesario, pero puedes hacerlo si quieres. Pasa un cabo sobre el otro y pon la trenza en el molde previamente engrasado, escondiendo las puntas bajo el pan para que los finales queden bien al volver a levar. Deja reposar de nuevo hasta que vuelva a duplicar su volumen. Una vez ha hecho el segundo levado, lleva al horno precalentado a 180 grados unos 25 minutos, o hasta que se tueste por arriba y por debajo suene hueco al golpear con los nudillos. 
 
 
Pesto genovés
Pon las hojas de albahaca en el procesador de alimentos con el aceite de oliva, los piñones y una pizca de sal. Procesa a velocidad media, añade el queso, procesa de nuevo y rectifica de sal si fuera necesario.


Ensalada fría de patata

junio 03, 2021

La ensaladilla rusa, igual que la tortilla de patatas o la paella, se hace en todas las casas y en todas es igual, porque en todas es diferente. En cada casa se le añaden o se le quitan cosas, se reduce la patata a puré o se deja consistente, se le pone huevo cocido, o pimientos, o pepinillos en vinagre. Y podría seguir, pero creo que os hacéis una idea.
Lo cierto es que la hagas como la hagas, todas las ensaladillas saben mejor en verano directamente de la nevera. Nunca he entendido por qué la llamamos ensaladilla rusa, o por qué es tan diferente de una ensalada de patatas alemana, cuando en teoría, la base es tan parecida.
Pero la hagas como la hagas, y te surjan o no dudas existenciales al pensar en ella, seguro que tienes una opción favorita.
Yo la hago en varias versiones, que dependen, básicamente, de lo que tenga a mano en casa y en la nevera, o de las preferencias de quien la vaya a comer. Esta de hoy no es la versión habitual, pero es otra idea igual de rica. Sobre un poco de pan, a modo de pincho, entra todavía mejor, y con una cervecita fría al borde de la piscina, en la playa o en una terraza, ya ni te cuento.
Yo de momento, me lo tengo que imaginar. No sabéis las ganas de pasar calor que tengo. La distancia con el COVID se está haciendo demasiada. Así que, quejaos todo lo que queráis, pero disfrutad del calorazo del verano por vosotros y por los que no sabemos cuándo vamos a poder volver por allá.
Ensalada fría de patata
Ingredientes
2-3 patatas (450 g)
2 zanahorias
2 huevos
20 aceitunas negras
3 cucharadas de guisantes en conserva
4 pepinillos en vinagre
Salsa mayonesa al gusto
2 -3 cucharadas de mostaza a la antigua (opocional)
Sal
  
Preparación

Pon las patatas (limpias y con piel) a cocer a fuego suave en una cazuela con agua fría. Pela las zanahorias y añádelas. Déjalas cocer durante 20 minutos. A los 20 minutos de cocción,introduce los huevos, sal y deja cocer durante 10 minutos más. (el tiempo dependerá mucho del tipo de patata, presta atención para que no se deshaga y ajusta los tiempos).
Escurre el agua, deja que se temple todo. Reserva las zanahorias en un plato y pela las patatas y el huevo. Pica la patata, el huevo y la zanahoria en daditos. Corta las aceitunas en rodajas y pica en dados los pepinillos. 
Pon la patata, el huevo, la zanahoria y las aceitunas en un cuenco grande, agrega los guisantes e incorpora la mayonesa y mezcla suavemente. Opcionalmente, a mí me gusta mucho añadirle un par de cucharadas de mostaza a la antigua a la mayonesa. Prueba, pon a punto de sal y sirve.

Carpaccio de rábanos

mayo 25, 2021
No puede ser más fácil, más rápido ni más fresquito. A veces, me pongo estupenda y en lugar de hacer una simple ensalada de rabanitos, los paso por la mandolina, y me marco este carpaccio, que en realidad, funciona con un montón de otras hortalizas y verduras (calabacín, pepino, zanahorias, champiñones... sigue tú con la lista y añade lo que más te guste). Pero es que sólo cambiando la forma en la que cortas o presentas los mismos productos, cambian del todo. 
Los rabanitos no me vuelven loca, pero así quedan tan chulos que hasta me dan más ganas de comerlos que normalmente. 

Carpaccio de rábanos
 
Ingredientes
Un manojo de rabanos
Zumo de 1 limón
1 dl de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de vinagre de sidra
1 cucharada de mostaza de Dijon
1 cucharadita de miel 
Sal marina gruesa o escamas de sal
Eneldo
 
Preparación
Lava bien los rábanos (no los vamos a pelar, así que sé escrupolosa con este paso) y sécalos con un paño de cocina o con papel absorbente. 
Córtalos en rodajas lo más finas que puedas, bien a cuchillo, o con una mandolina. Extiende el rábano cortado sobre el plato en el que lo vayas a servir y rocía con el zumo de limón. 
Prepara una vinagreta emulsionando el aceite, vinagre, la mostaza y la miel. Prueba y rectifica de sazón si es necesario, y reserva. 
Añade escamas de sal y eneldo fresco y sirve inmediatamente con la vinagreta aparte.

Tarta de tres leches

mayo 18, 2021
Hace años que esta tarta está circulando por las redes. Es un postre muy popular sobre todo en Latinoamerica, y hace unos años hubo un tiempo en que veías versiones de esta tarta por todas partes. Yo entonces no llegué a probarla. Pero encontré una versión reciente en una revista de cocina (australiana, para más señas) y  fue entonces cuando decidí que tenía que probarla de una vez, y hacer mi propia versión. 
La verdad es que en su día me pareció un poco engorroso. Nunca llegué a prestarle atención a la elaboración, pero lo de tener que hacerla de un día para otro, las leches, y demás, me daba mucha pereza. Además, tenía la impresión de que iba a ser uno de esos postres superdulces que no me emocionan. Pero cuando me paré a ver esta receta que te digo, de pronto sumé dos y dos. Entendí que se trataba de un bizcocho genovesa clásico (bueno, dejémosles que añadan levadura) calado con la mezlca de las leches en lugar de con almíbar, y luego cubierto de una crema. En muchas versiones lo he visto cubierto de merengue. Pero una vez que me paré y vi de qué se trataba, decidí que iba a hacer una tarta a mi gusto, es decir: dulce, sin empalagar, y con una cobertura más apetecible, porque en casa no somos amantes del merengue. 
Así que esta no es la tarta clásica, sino mi versión de esta tarta tan popular. Y es la primera que pruebo. Ahora no tengo amigos latinos cerca que me hayan enseñado cómo la hacen ellos. Pero sin haber probado versiones la versión original, te puedo decir que ésta es una de las mejores tartas que he hecho nunca. 
El resultado es un bizcocho jugoso y lleno de sabor, tan húmedo que casi recuerda a un flan de todo el líquido que absorbe. La cobertura de la nata y la acidez de la fruta de la pasión lo complementan a la perfección. Y frío directamente de la nevera es una verdadera pasada. Así que ni idea de si esta versión se parece o no a la original. Para mí es una auténtica ganadora. El comentario de mis beta testers fue que iba a tener que esforzarme para que las fotos le hicieran justicia. Y no estoy segura de haberlo conseguido.
 
Tarta de tres leches 
Para el bizcocho
4 huevos grandes (claras y yemas separadas)
1 pizca de sal
120 g de azúcar
1/2 cdta de vainilla
140 g de harina de repostería (mira en las notas si quieres hacer una versión sin gluten)
 
Para bañar la tarta
1 lata de leche condensada (397ml)
1 bote de leche evaporada (170ml)
1 vaso de leche entera (250ml)

Para la cobertura
400 g de nata para montar (35% m/g mínimo)
80 g de azúcar glas (azúcar en polvo)
2 o 3 piezas de maracuyá o fruta de la pasión 
 
Preparacion
Precalienta el horno a 180 º. 
Prepara un molde  de 20 cm con papel de horno y reserva. 
Separa las claras y las yemas. Monta las claras con la pizca de sal y la mitad del azúcar a punto de nieve fuerte. 
En un bol grande, pon las  yemas con la vainilla y el resto del azúcar y bate hasta que blanqueen y tripliquen su volumen. 
Añade a esta mezcla las claras y mézclalas suavemente con la espátula sin bajar la mezcla.
Añade la harina en varias veces, tamizando, para que te quede una masa muy ligera y bien mezclada. Es importante tener cuidado porque esta receta no lleva levadura o polvo de hornear, y el bizcocho solo subirá en el horno con el aire que hayas creado en este paso.
Lleva al horno precalentado a 180 y hornea unos 20 minutos, o hasta  que el bizcocho esté hecho, comprobando con una brocheta. 
Saca del horno, y pon a enfriar en una rejilla SIN RETIRAR el papel. 
Mientras se templa el bizcocho, pon las tres leches en una jarra grande y mezcla bien. 
Una vez enfriado el bizcocho, ponlo de nuevo en el molde. Haz agujeros son una brocheta por toda la superficie del bizcocho, y vierte la mezcla de leches sobre él, repartiéndola bien, y dejando que empape poco a poco. 
Lleva al frigorífico toda la noche. 
Para servir, monta la nata con el azúcar  a punto fuerte. (Puedes seguir las indicaciones para hacerlo con Kitchen Aid aquí). Saca el bizcocho del molde con cuidado ayudándote del papel de horno, y ponlo en la fuente donde lo vayas a servir. Corta todo el papel que sobresale en este punto, y deja solo la base bajo la tarta. 
Decora con la nata montada y añade unas cucharaditas de pulpa de fruta de la pasión.
 
NOTAS:
  • Puedes hacer una versión sin gluten cambiando la harina por tu mezcla favorita de harinas sin gluten, o bien usando fécula de patata. El bizcocho quedará menos consistente, así que tendrás que reducir las cantidades de líquido para que no colapse al cortarla. Como las cantidades son las habituales de una lata entera, haz la mezcla de las leches como indica la receta en una jarra medidora y una vez meclada, quítale entre un 20 y un 25%. 
  • Si prefieres ir sobre seguro, puedes usar harina con levadura incorporada, o añadir media cucharadita de levadura de pastelería a la harina. 
  • Puedes sustituir la fruta de la pasión por otras frutas (granada, kiwi, fresas, frambuesas) o por un poco de mermelada, mejor si es de frutas algo ácidas para que contraste con la nata y la tarta. 
  • Esta tarta suele servirse con merengue en lugar de nata.

Pan de molde sin gluten para sándwiches

mayo 11, 2021
Pan
Otra vuelta de tuerca a esto de comer sin gluten. Este pan de molde es el mejor que he conseguido hasta la fecha en mis pruebas por reproducir la panadería que me encanta, pero en versión gluten free. Había hecho otro pan de molde con un preparado que quedaba aceptable, pero esta versión es mucho mejor. El inconveniente principal de esta son los ingredientes. Si no estás continuamente haciendo panes sin gluten, te aviso ya que no te compensa. Ve directa a la opción de usar un preparado de harinas sin gluten, que está muy digno para tomarte un sándwich. 
También requiere un poco de técnica, porque es un pan que se hace con la técnica del Tzanghong, y lleva algo más de tiempo y práctica. Nada inalcanzable, pero tenlo en cuenta porque requiere un poco más de esfuerzo.
Dicho todo esto, si como yo, estás experimentando y tratando de encontrar esa textura y ese sabor que echas de menos, este pan de molde te va a compensar todo el rollo que suponer tener innumerables botes de harinas y almidones por todas las estanterías de la cocina. 
El relleno del sandwich lo dejo ya a tu elección, y no es por alardear, pero este mío de pollo estaba rico, rico. 
 
Pan de molde sin gluten para sándwiches
 
Mezcla de harinas sin gluten
220 g de almidón de tapioca
185 g de harina de mijo, y algo más para enharinar la superficie de trabajo
35 g de harina de sorgo
7 g de goma xantana

Tangzhong
45 g de la mezcla de harinas sin gluten anterior
105 g de agua

Para hacer el pan
10 g de levadura de pan deshidratada
25 g de azúcar
360g de agua templada
20 g de cáscara de psyllium (psyllium husk)
Tangzhong
Resto de la harina sin gluten
8 g de sal
40 g de mantequilla ablandada

Preparación
Pon todos los ingredientes de la mezcla sin gluten en un bol y mezcla bien. Prepara el Tangzhong mezclando bien en un cazo la harina y el agua. Cocina la mezcla a fuego medio alto, removiendo continuamente para evitar que se formen grumos, hasta conseguir una pasta como una base para bechamel (unos 5 minutos). Pon en un bol, cubre con papel film, y reserva. Deja que se enfríe antes de utilizarlo.
Para hacer el pan, mezcla en un bol pequeño la levadura, el azúcar y 140 gr del agua templada. Deja reposar hasta que la mezcla esté espumosa.
En otro bol, mezcla el psyllium con los restantes 220 g de agua. En 15 a 30 segundos, se formará un gel. En un bol grande, o en el de la amasadora si la usas, pon la mezcla de la levadura, el gel que ha formado el psyllium, el tanzhong, el resto de la mezcla de harinas, y la sal. Usando el gancho amasador, amasa la mezcla hasta tener una masa lisa, unos 10 a 15 minutos. La mezcla quedará muy pegajosa y se pegará a las paredes y al fondo del bol. Añade la mantequilla y amasa otros 5 minutos, hasta que se haya incorporado por completo. Pon la masa en un recipiente ligeramente pintado de aceite y deja que duplique su volumen durante una hora más o menos.
Prepara un molde de pan rectangular de 1 kg pintándolo con aceite. Pon un poco de harina de mijo en la superficie de trabajo, haz un rectángulo con la masa, y enróllalo sobre sí mismo.  Pon en el molde y deja que vuelva a subir unos 30-45 minutos.
Mientras sube el pan, precalienta el horno a 200º. Pinta el pan con mantequilla derretida, y lleva al horno una hora o hasta que esté dorado y la base suene hueca al golpearla con los nudillos. Cúbrelo con papel de aluminio si se tuesta demasiado rápido. Desmolda el pan, y pinta de nuevo con mantequilla al sacarlo del horno. Deja enfriar por completo antes de servir. Aguanta 3 o 4 días en un recipiente cerrado. También puedes congelar las rebanadas y poner en la tostadora antes de consumir si no las vas a tomar inmediatamente. 

Espárragos verdes salteados con piñones

mayo 04, 2021

Esta receta no es una receta. Esta entrada es una celebración de la primavera y de lo que me gustan a mí los espárragos verdes.

En un mundo en el que tenemos en el supermercado las mismas frutas exóticas todo el año, en el que me cuesta 79 peniques una piña que viene desde Costa Rica y donde los pepinos son orgánicos, pero vienen cubiertos de plástico, en este mundo loco, me tengo que recordar que hay frutas y verduras de estación, y que aunque aquí no se produzca casi nada y tengamos que importar casi todos los productos frescos, esto es una auténtica aberración se mire como se mire.

Así que sin saber ya qué es de temporada y qué no, porque la realidad se ha vuelto flexible y líquida, a golpe de invernadero y transporte transatlántico, decidí que iba a empeñarme en traer un poco de primavera a mi plato. Que estamos en Mayo, pero aquí seguimos peladillos de frío, y lo de las estaciones parece más orientativo que descriptivo.

Pero bueno, después de la pataleta por lo loco que está este mundo, cuando compro espárragos siempre me sacan una sonrisa. Me saben a primavera, y a verdura fresca, y a buen tiempo, y a colores brillantes. Aunque sean raquíticos y necesites un buen manojo para probarlos.

Y como en casa soy yo la única que les hace aprecio, pues me los preparo como me apetece. Esta vez, salteados con poca cosa, pero la mar de ricos. Os dejo dejabo la idea, porque tampoco es que a esto se le pueda llamar receta. 

Feliz primavera.


Espárragos verdes salteados con piñones

Ingredientes


20 gramos de piñones
1 cda de aceite de oliva extra virgen
250 gr de espárragos verdes
1 diente de ajo fileteado
Una pizca de chile en escamas
1/2 limón
 

Preparación

En una sartén, calienta el aceite de oliva a fuego medio, añade los espárragos, y sazona con una pizca de sal. Saltea un par de minutos, moviendo la sartén, para que se hagan uniformemente. Añade el ajo y el chile y fríe unos minutos más, hasta que el ajo se tueste ligeramente y los espárragos estén tiernos. Rocía con un poco de zumo de limón, y pon en el plato de servir. Añade los piñones. Puedes añadir unas lascas de parmesano o unas anchoas en el momento de servirlos. 
NOTA: Si los espárragos son gruesos, escáldalos un par de minutos en agua hirviendo para que no queden duros y leñosos en la plancha. 
 
 
 


Tiramisú sin gluten -Savoiardi sin gluten

abril 27, 2021
Para una fan absoluta del tiramisú como yo, las últimas veces que lo hicimos en casa han sido una pequeña tortura. Tampoco es que estemos haciéndolo a todas horas. De hecho, es de esos postres que lo hacemos lo justo para cogerlo siempre a deseo. Pero en los últimos tiempos, nuestra historia de amor (y digo nuestra porque ahora toda la familia me ha seguido en este camino) se ha ido sofisticando hasta niveles desconocidos previamente en esta casa.
El primer cambio fue cuando mi hija pasó de ser la ayudante a hacerlo totalmente sola y sin ninguna ayuda o supervisión. A eso se le unió que mi otra hija todavía no toma café, y ya llevábamos una temporada haciéndole a ella un par de raciones con Cola Cao. Sí, totalmente heterodoxo, pero a ella la crema que hacemos le encanta y los bizcochos también. Esa fue la forma de que ella también sucumbiera al idilio familiar. Y el tercer giro de tuerca fue cuando alguien me dijo que el tiramisú lo congelaba y lo probamos nosotros también. Y se puede congelar, os lo aseguro, y ya no sabemos si nos gusta más descongelado o directamente como si fuera una tarta helada.
Así que en esas estábamos y las últimas veces había tenido que pasar porque solía comprar los bizcochos comerciales. Hasta que me crucé con una receta perfecta para hacer los savoiardi, bizcochos de soletilla o ladyfingers (llámalos como prefieras) sin gluten. Y es una receta tan buena que funciona de maravilla tanto en cuanto al sabor como en cuanto a la textura. Nadie diría que son bizcochos sin gluten. Son ligeros, suaves como una nube, y perfectos para absorber el café que necesitas para tu tiramisú.
Nuestra receta sigue siendo la misma que usamos siempre en casa, herencia de una amiga que vivió muchos años en Roma, y que por supuesto NO lleva nata. La he publicado varias veces, y os la dejo de nuevo abajo. La novedad, esta vez, es que los bizcochos ahora sin gluten me dejan a mí seguir con nuestra historia de amor con este postre clásico y perfecto.  ¿Quién soy yo para ponerle trabas al amor verdadero?
Bizcochos savoiardi sin gluten -tiramisú gluten free, parte I-

Ingredientes

3 huevos, claras y yemas separadas
120 gr de azúcar (mejor granulado fino)
140 gr de harina sin gluten
10 gr de harina de maíz (Maizena)
1 cdta de levadura de repostería
¼ cdta de goma xantana
 

Para espolvorear    
50 gr de azúcar granulado
30 gr de azúcar glas

Preparación

Precalienta el horno a 170º y prepara dos bandejas con láminas de hornear reutilizables o papel de hornear.
Con una batidora de varillas o el robot de cocina con el globo batidor, levanta las claras a punto de nieve con la mitad del azúcar, batiendo a velocidad rápida unos 4- 5 minutos.
En otro bol, bate las yemas con el resto del azúcar, hasta que la mezcla ligue ligeramente y haga una crema (2-3 minutos).
Mezcla suavemente las yemas y las claras con una espátula, haciendo movimientos envolventes, con cuidado de no bajar las claras.
Tamiza la harina sin gluten, la harina de maíz, la levadura y la goma xantana sobre esta masa y mezcla hasta que se integre y no queden grumos de harina.
Pon la mezcla en una manga pastelera con una boquilla redonda (yo he usado una P6) y haz tiras en las bandejas, de unos 2 cm de ancho por 10 de largo, aproximadamente. Deja un par de centímetros entre cada bizcocho.
Mezcla los dos azúcares y espolvorea generosamente justo antes de llevarlos al horno.
Hornea una bandeja cada vez, unos 20 a 24 minutos, hasta que suban, se resquebrajen ligeramente en la superficie y se tuesten. Saca del horno y deja enfriar completamente en la bandeja antes de retirarlos. Esto hará que se despeguen sin problemas.
Tiramisú sin gluten
 
Ingredientes
200 gramos de bizcochos de soletilla o savoiardi sin gluten (receta arriba)
500 gramos de queso mascarpone
Cacao en polvo
130 gramos de azúcar
4 huevos (separando yemas y claras)
3 cucharadas de coñac (opcional)
1 vaso de café muy fuerte
1 pizca de sal

Preparación

Separar las yemas de las claras. En un recipiente grande, batir las yemas con el azúcar hasta que blanqueen y la mezcla quede esponjosa. Añadir el mascarpone y batir bien.
Montar las claras a punto de nieve con una pizca de sal, hasta que queden muy consistentes. Incorporarles la crema de mascarpone con una espátula, intentado bajar las claras lo menos posible.
Mezclar el café y el coñac y mojar los bizcochos uno a uno en la mezcla. Cubrir el fondo de una fuente honda o de tarros individuales (en este caso desmigarlos bien). Verter un poco de la mezcla de café y coñac por encima y extender sobre los bizcochos la mitad de la crema de mascarpone. Cubrir con una nueva capa de bizcochos y acabar con el resto de la crema en otra capa. Poner en el frigorífico al menos 3 horas (mejor toda la noche) o como mínimo 40 minutos en el congelador.
Justo antes de servir, espolvorear con cacao o chocolate en polvo.


ESPECIAL

 
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