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Tarta fría de queso sin gluten

julio 21, 2022

Llevaba tiempo detrás de "LA" tarta de queso sin horno definitiva. Ya sé que no os descubro nada, y que hay miles de recetas por ahí, pero a mí me ha costado encontrar una que salga siempre bien, y que tenga la textura y el sabor que estaba buscando. Nada original, nada raro. Solo esa receta a la que pienso volver una y otra vez siempre que quiera una tarta de queso cuajada en el frigo. El único descubrimiento que me atrevo a hacer es que para no comerla toda de una vez, decidí cortarla en porciones y congelarla. Y el resultado es muy, pero que muy recomendable. Si no la vas a tomar toda de una vez, vale la pena usar un molde rectangular,  por aquello de que te quedarán barritas o rectángulos que luego son más fáciles de comer como helados, y quedan más vistosos. 

Mientras tanto, aquí dejo esta receta que necesito de referencia, porque este verano por fin tengo mi tarta fría (o helada) favorita.


Tarta fría de queso sin gluten
Ingredientes
Para la base
200 g de almendra  cruda molida
30 g de azúcar moreno
40 g de mantequilla fundida

Para la crema de queso
280 g queso crema entero (Philadelphia o similar)
75 g de azúcar blanco
280 g de yogur griego
4 hojas de gelatina
2 cucharadas de leche
Zumo de 2 limones
1 cdta de extracto de vainilla

Preparación
Pinta con mantequilla un molde desmoldable de 20 cm, forra con papel de hornear y pinta de nuevo con mantequilla. Pinta también las paredes del molde.
Pon la almendra, el azúcar y la mantequilla en un robot de cocina y mezcla bien. Pon la mezcla en el molde preparado y extiende formando una capa firme y uniforme. Usa el reverso de una cuchara, una espátula en ángulo, o la base de un vaso para apretar la mezcla y conseguir una capa lisa.
Lleva al frigorífico unos 20, mientras precalientas el horno a 180º. Lleva al horno unos 12-15 minutos hasta que esté ligeramente dorada y firme al tacto. Reserva y deja enfriar.
Pon la gelatina en un bol con 50 ml de agua fría  y deja que se rehidrate unos minutos. Una vez se vuelva manejable, retira el agua, y vierte la leche. Lleva al microondas un minuto, y mezcla bien hasta que la gelatina se haya disuelto completamente.  Mezcla en un robot de cocina o con una batidora todos ingredientes del relleno. En este punto, yo le puse un acetato alrededor al molde porque el mío no es alto, pero esto es opcional. Vierte la mezcla sobre la base de almendra ya fría y lleva al frigorífico hasta que cuaje, al menos unas 4 horas antes de servir. Sirve con fruta fresca, con coulis de frutas, o sola. Aguanta bien en la nevera varios días.
También puedes hacer esta misma tarta en un molde rectangular, cortarlo en barritas y congelarlas. En verano apetecen a cualquier hora!

Polos de chocolate

julio 18, 2022

En plena ola de calor, no te pierdas esta receta y no dejes de probarla. La forma más fácil de hacer helado, solo para adictos al chocolate. Ya verás que te van a sorprender los ingredientes y te vas a enganchar pero a base de bien. 

Esto es un aviso, ahora, ya lo dejo a tu responsabilidad.

Los mejores polos de chocolate del mundo mundial

Ingredientes (para 8 a 10 unidades)
1 lata de leche de coco  (400ml)
1 lata de leche condensada (400 g)
50 g de cacao en polvo
100 g de chocolate sin leche (70% cacao)

Para la cobertura
100 g de chocolate
Almendras o avellanas picadas para decorar

Preparación 

En una batidora de vaso, pon la leche condensada y la leche de coco y mezcla bien para que se integren las dos. Derrite el chocolate al baño maría o en el microondas con cuidado de que no se queme, y añádelo a la batidora. Añade el cacao, y vuelve a batir hasta que tengas una textura cremosa y todos los ingredientes se hayan integrado. Pon la mezcla en los moldes de polo, inserta un palito, y lleva al congelador, preferiblemente toda la noche. Una vez los helados se han endurecido completamente, derrite los otros 100 g de chocolate en un vaso en el que puedas insertar los polos enteros. Mete cada polo en el chocolate líquido. Se endurecerá rápidamente, así que cuando empiece a cuajar, pasa los helados sobre un plato en el que hayas puesto una capa fina de los frutos secos picados. Deja que termine de cuajar del todo y sirve inmediatamente o reserva en el congelador hasta el momento de consumirlos.


Guisantes, bacon y huevo pochado

abril 10, 2022

Guisantes. Son una verdadera belleza cuando llegan frescos al mercado. Los primeros de la temporada son una auténtica golosina, que se puede comer directo de la vaina. A mi me gustan, pero me resultan algo dulces. Eso sí, si los encuentras tiernos son un lujazo. Al menos un día, prueba a saltearlos con un poco de jamón o bacon y termina con un huevo pochado. Fácil, riquísimo y precioso. El verde intenso lo consigues teniendo cuidado de no cocer los guisantes de más, y poniéndolos inmediatamente en un baño de agua helada para cortar la cocción. Te apuntas?
Guisantes, bacon y huevo pochado
 
Ingredientes
200 gramos de guisantes frescos, limpios y sin vaina
50 gramos de bacon ( jamón si prefieres)
2 huevos
Aceite
Sal 
Pimienta
 
Preparación
Prepara un bol grande con hielo y agua. Hierve los guisantes unos 2 - 3 minutos en abundante agua con un poco de sal. No hace falta cocinarlos mucho, apenas para quitarles la rigidez. Comprueba y ajusta el tiempo para dejarlos ligeramente cocinados, pero con un poco de crujiente al morderlos. En cuanto estén los guisantes, vierte sobre un escurridor o un colador grande, y una vez sin el agua de cocción, sumerge el colador en el bol de agua helada preparado. Con esto cortarás la cocción, mantendrán su punto y conservarán el verde intenso. 
Mientras los guisantes se cuecen, cocina el bacon cortado en tiras o dados, hasta que suelte su grasa y quede crujiente. Escurre los guisantes, y saltea ligeramente con el bacon. 
En un cazo, pon agua a hervir y vierte un huevo. Usa una cuchara para hacer círculos moviendo el agua cuando viertas el huevo. Así conseguirás un mejor resultado. Deja hervir de 2 a 3 minutos, retira con una espátula, escurre en un plato para eliminar el exceso de agua. Sirve sobre los guisantes salteados y termina con un poco de sal y pimienta negra si quieres. 

Banana bread - Gluten free

marzo 25, 2022

El pan de plátano es una opción genial para aprovechar esos plátanos que se van quedando rezagados en el frutero. Y la verdad es que siempre queda alguno. 

He hecho otros panes de plátano antes, pero esta versión sin gluten es perfecta cuando no puedes consumir gluten. Una receta sencillísima, de las de hacer en un solo recipiente, mezclar y listo. No te entretengas, y mete la masa en el horno en cuanto esté mezclada para que bicarbonato actúe bien. Y poco más. Una receta muy, muy fácil que vale la pena tener a mano, porque no puede ser más fácil y más rica.  

Añádele pepitas de chocolate, arándanos u otras frutas desecadas si te apetece, y tendrás más variedad cada vez que lo pruebes.

Bizcocho de plátano sin gluten (GF banana bread)

Ingredientes
5 plátanos pequeños (4 aplastados y 1 para decorar)
250 g de harina sin gluten
2 y  1/2 cucharaditas de bicarbonato de soda
1 y  1/2 cucharaditas de canela en polvo
180 g de azúcar moreno muscovado
75 g de mantequilla derretida
2 huevos grandes
1 rodaja de limón
 
Preparación
Precalienta el horno a 180º y prepara un molde rectangular pintándolo con mantequilla y fórralo de papel de horno.
En un bol grande, aplasta 4 de los plátanos con un tenedor, añade el azúcar, los huevos y la mantequilla derretida y mezcla con una batidora de varillas.  Tamiza  sobre esta mezcla la harina, el bicarbonato  y la canela, y mezcla. Vierte la masa en el molde preparado. Corta el último plátano longitudinalmente, frota cada mitad con una rodaja de limón para que no se oscurezca y ponlo encima de la masa.
Lleva al horno precalentado unos 60 minutos o hasta que una brocheta salga del centro limpia.
Deja reposar 10 minutos en el molde. Desmolda y deja enfriar por completo sobre una rejilla hasta el momento de servir.


Peras al vino

marzo 24, 2022

Peras al vino. Un postre tradicional, algo viejuno, la verdad, pero que a mí me parece de lo más sugerente con ese brillo maravilloso que le da la salsa. Sí, estoy fatal, ahora ya penso en la comida antes por su aspecto que por su sabor. Deformación profesional.  Pero si con esta foto te animas a hacerlas tú también, recordarás que son ricas (mejor cuanto mejor sea el vino que uses), facilonas y preciosas.
Te dejo la receta que hago yo para que la ajustes a tu gusto.

Peras al vino
6 peras maduras
300 ml de vino tinto
60 g azúcar
2 ramitas de canela
150 g de moras

Pela las peras y pártelas por la mitad longitudinalmente. Ponlas en un cazo con el azúcar el vino y la canela, y cuece a fuego lento hasta que estén tiernas en el centro. Esto puede llevarte de 20 a 45 minutos, dependiendo del tipo de pera y lo madura que esté. Muévelas de vez en cuando, y añade un poco más de vino solo si hace falta. Una vez hechas, si queda demasiado líquido, retira las peras y reduce ligeramente la salsa, para conseguir un jarabe espeso. Añade las moras y sirve.

Focaccia sin gluten

marzo 09, 2022

Con esta focaccia sin gluten he conseguido quitarme el antojo, al menos de momento. No tenía receta de focaccia sin gluten y tenía muchas ganas de tener una para usar de continuo, así que cuando encontré por casualidad esta receta en un libro de cocina sin gluten, tuve que probarla. La focaccia nos encanta  en casa, y cuando la hacemos no dura absolutamente nada. Así que una receta para mí, sin gluten, era algo que echaba de menos. El resultado es bastante bueno, pero creo que todavía voy a seguir buscando alguna otra opción. Mientras la encuentro, esta desde luego me va de maravilla. Como siempre trabajando sin gluten, esta masa no sube y coge cuerpo y se esponja como las focaccias que estoy acostumbrada a hacer con gluten. Pero entre las opciones que he probado sin gluten es una seria contendiente que ha venido para quedarse. Como todas las preparaciones sin gluten, no aguanta bien el paso del tiempo, pero recién hecha, está muy, muy rica. Una focaccia más que aceptable.   

Focaccia sin gluten con tomatitos y aceitunas

Ingredientes

2 cdtas de levadura de panadería fresca (1 cdta de levadura seca)
2 cdtas de miel
2 cdas de agua templada
450 gr de harina de pan sin gluten, o de harina normal con 1 y 1/2 cdta de  goma xantana
300ml de leche templada
2 huevos batidos
1 cdta de vinagre
3 cdas de buttermilk o suero de leche
1 cdta de sal fina
20 tomatitos cherry, cortados por la mitad
20 aceitunas negras, sin hueso.

Aceite de oliva
Sal en escamas

Necesitarás una bandeja que pueda ir al horno de unos 33x23 cm 

Preparación

Pon la levadura, la  miel y el agua templada en una jarra y deja unos 10 a 15 minutos, hasta que la mezcla esté espumosa.  
Tamiza la harina en un bol grande y añade la mezcla de la levadura, la leche templada, los huevos, el vinagre, el buttermilk, la sal fina y mezcla hasta todo esté incorporado a la masa. Pinta la bandeja con aceite de oliva. Vierte la mezcla, cubre con un paño limpio y húmedo y deja que leve en un sitio cálido una hora aproximadamente, hasta que la masa haya duplicado su tamaño. 
Una vez ha levado, precalienta el horno a 190º. Pon los tomates y las aceitunas encima, y presiona ligeramente. Rocía con un chorrito de aceite de oliva y espolvorea con sal en escamas. Lleva al horno precalentado unos 30 a 40 minutos, hasta que el pan esté hecho. Sirve templado y consume en el mismo día. 


Tortitas japonesas super esponjosas - Pancake Tuesday

febrero 28, 2022
 
Cuando era pequeña el mundo no era una aldea global. Yo crecí antes de los teléfonos móviles, la televisión a la carta y los viajes de bajo coste.
Durante mi infancia, el último jueves antes de empezar Cuaresma, nos daban la tarde libre en el cole, porque celebrábamos Jueves Lardero. Eso se traducía en ir a merendar al campo unas hogazas individuales que solo se horneaban en las panaderías para ese día (todavía hoy solo las puedes conseguir para esa fecha), y que se rellenaban con una generosa tortilla de chorizo y longaniza, que se acompañaba con una naranja y un plátano, cuanto más grande mejor. Recuerdo que el cierzo solía hacer acto de presencia año sí y año también, lo que añadido a la humedad del río donde hacíamos la merienda, acababa conmigo inevitablemente tiritando a los cinco minutos de llegar. Recuerdo que era una tradición que esperábamos como una pequeña fiesta. 
Yo llevo ya muchos años lejos de casa, y en sucesivas mudanzas he vivido distintas tradiciones asociadas al carnaval y el inicio de la cuaresma.Ahora vivo en la cultura anglosajona que ha convertido el último martes antes de cuaresma en el pancake Tuesday. Básicamente, ese martes se trataba de gastar todo el dulce, huevos y grasas que había en la casa antes de comenzar el ayuno de la cuaresma. Y cada año los supermercados aquí se llenan de stands con preparados para tortitas, ideas y recetas para todos los gustos. 
Yo no me había acordado de nada de esto hasta que fui al super y vi toda la parafernalia en pleno despliegue nada más entrar, y mi hija pequeña, que es la experta en tortitas de la familia, me dijo que este año iba a comer tortitas en todas las comidas del día. 
Solo fue entonces cuando me acordé de que había guardado una receta de tortitas japonesas que quería probar. Y si hay una buena excusa para hacer tortitas especiales esa es el Pancake Tuesday.
El resultado, lo tienes a la vista. Seas o no amante de las tradiciones, no puedes dejar de probarlas. No son para hacerlas cada fin de semana, porque piden una cocción lenta, pero el resultado es una auténtica locura. Una tortita esponjosa como una nube, que te recomiendo que comas con un buen trozo de mantequilla encima, que se derrita con el calor residual, y luego le pongas la fruta o los otros complementos que te apetezcan. A mí me han parecido espectaculares, y necesitaba esta receta en el blog porque la volveré a hacer, seguro.

Tortitas japonesas super esponjosas

Ingredientes (6 tortitas)
150 g de harina con levadura incorporada
½ cucharadita de levadura de repostería
2 cucharadas de azúcar blanco
2 huevos
1 cucharada de aceite de girasol u otro aceite neutro (evita el aceite de oliva)
Un chorrito de extracto de vainilla (1-4 de cdta)
Aceite neutro para engrasar la sartén y los moldes
Acompañamiento al gusto: Fresas, frambuesas, arándanos, moras, sirope, mantequilla…

Preparación
Tamiza la harina y la levadura en un bol y añade el azúcar. Haz un hueco en el centro y añade los huevos y el aceite. Mezcla y vierte poco a poco la leche, y añade también la vainilla.  Bate bien hasta integrar toda la mezcla. Puedes usar una batidora o unas varillas si prefieres. A mí me gusta mezclar con la batidora para que la mezcla quede perfecta, sin grumos y sedosa. Usa la mezcla inmediatamente. No la dejes reposar.
Calienta una sartén antiadherente grande -que tenga tapa- a fuego bajo y engrasa ligeramente. Pon uno o dos aros metálicos de emplatar bien engrasados. Llena los aros un poco más de la mitad con la masa, cubre con una tapa y deja que las tortitas se cocinen a fuego lento unos 6 minutos. Comprueba si están tostadas, y dales la vuelta con una espátula, o espera otros dos minutos, cubriendo de nuevo con la tapa. Deja que se hagan 1 o 2 minutos por el otro lado, lleva a un plato, y pasa un cuchillo por el borde del aro para desmoldarlas inmediatamente. Sirve inmediatamente o conserva en el horno al mínimo hasta terminar de hacer todas y servirlas calientes. Sirve con tu acompañamiento favorito.
NOTA: Si no tienes harina con levadura incorporada, puedes hacerla tú misma añadiendo 2 cdtas de levadura de repostería por cada 150 gr de harina.
 Comprueba el tiempo de cocción con las primeras tortitas. Puede variar entre 6 y 10 minutos. Es importante que las hagas al mínimo para que se cocinen por dentro, pero sin que se quemen por fuera.

Tarta de peras, crema de mascarpone y caramelo salado - Olive Magazine

febrero 15, 2022

Esta tarta os aseguro que es mucho más tremenda de lo que parece y no me negaréis que parece tremenda de verdad. 
Esta tarta fue la portada del número de Octubre de una revista de cocina que se llama Olive y que se publica en el Reino Unido. Bueno, no esta tarta exactamente, porque esta que ves es mi réplica de esa tarta y la foto que le hice después de montarla, justo antes de que le hincáramos el diente y soltásemos una serie de "ah, qué rico", y "esto está de muerte", y nos saliera una cara de felicidad bastante más que aceptable a todos. 
Esta es una tarta otoñal (y ya ves, yo la publico casi en primavera) de peras pochadas, con caramelo salado, nueces pecanas y crema de mascarpone. Sí, sólo con decir todo eso uno ya empieza a salivar. 
Pero además de eso, esta tarta fue mucho más para mí, porque la revista tiene una sección en la que los lectores participan reproduciendo la portada. Cuando vi la de este número supe de inmediato que iba a participar sí o sí. Porque ya me dirás quién se resiste a este pedazo de tarta. 
Y la otra razón por la que esta tarta me parece tan tremenda y por la que siempre tendrá un huequito en mi memoria sentimental es porque no sólo participé en la competición de la revista, sino que la gané, con lo que mi foto apareció en el número de Navidad de la revista, y yo recibí como premio una cocotte de Le Creusett en un naranja precioso.
Os dejo aquí la receta traducida por si os animáis a hacerla, y la portada de la revista que trataba de emular.

 

Tarta otoñal de peras pochadas, con caramelo salado, nueces pecanas y crema de mascarpone. 
 
Ingredientes
Bizcochos
350 g de mantequilla ablandada y algo más para pintar los moldes
350 g de azúcar blanco
6 huevos
2 cucharaditas de vainilla (pasta o extracto)
350 g de harina con levadura incorporada
150 g de nueces pecanas, picadas en trozos gruesos, y algunas más para servir
1 cucharadita de canela en polvo
2 cucharaditas de jengibre en polvo
Un golpe de nuez moscada

Peras pochadas
4 peras pequeñas, peladas, cortadas por la mitad y descorazonadas
50 g de azucar blanco
200 ml de sidra (de pera o de manzana)
1/2 rama de canela
4 clavos enteros
1 hoja de laurel 

Crema de Mascarpone
500 g de mascarpone
300 g de nata de cocinar
4 cucharadas de azúcar glas
2 cucharaditas de pasta de vainilla
 
Caramelo  
100 g mantequilla en cubos
100 ml de nata 
100 ml de sirope de arce o de golden syrup
1/2 cucharadita de sal en escamas

Preparación
Precalienta el horno a 180º. Pinta con mantequilla dos moldes de bizcocho de 20 cm y pon papel de hornear en la base. Pinta de nuevo con mantequilla. Mezcla la mitad de la mantequilla y la mitad del azúcar en un robot de cocina o amasadora con la pala, hasta que esté bien mezclado y pálido. Añade 3 huevos uno a uno, mezclando bien y añadiendo uno sólo cuando el anterior se haya integrado en la masa. Mezcla la mitad de la vainilla, harina y especias y una pizca de sal. Añade la mitad de las nueces pecanas y divide la masa entre los dos moldes. Usa una espátula para extender la masa y alisar la superficie de los bizcochos. Lleva al horno unos 25 a 30 minutos, hasta que hayan subido bien y una brocheta insertada en el centro del bizcocho salga limpia. Deja enfriar los bizcochos 5 minutos en los moldes, y luego desmolda y deja enfriar por completo en una rejilla. Limpia los moldes y repite este proceso para tener 4 bizcochos. 
Pon las peras y todos los ingredientes para pocharlas en un cazo pequeño a fuego medio. Si hace falta, añade agua hasta cubrir las peras. Lleva a ebullición y cubre y deja que se cocinen a fuego lento  unos 20 a 25 minutos o hasta que las peras se puedan pinchar fácilmente. Saca las peras del cazo con una espumadera y déjalas escurrir sobre papel de cocina. Deja que el resto del líquido siga al fuego hasta que se reduzca al menos en un tercio. Deberías quedarte con un jarabe ligero. Deja enfriar y después pásalo por un colador para retirar las especias. 
Para el caramelo, pon todos los ingredientes en un cazo pequeño. Pon a fuego medio y lleva a ebullición unos 6 a 8 minutos, o hasta que haya espesado. Ten en cuenta que espesará más cuando enfríe. Reserva y deja enfriar completamente.
Para la crema de mascarpone, pon el mascarpone, la nata, el azúcar glas  y la vainilla en el robot de cocina o amasadora con las varillas  y monta la crema hasta conseguir que se formen picos suaves (subirán bastante rápido).
Reserva tres de las mitades de las peras y corta las demás en rodajas finas. 
Moja cada bizcocho con un poco del líquido de pochar las peras. Pon un bizcocho en una base para tartas o en el plato donde vayas a servirlo, y cubre con un tercio de la crema de mascarpone, sin llegar hasta los bordes, pon unas rodajas de peras y un cucharada del caramelo. Repite dos veces, y termina poniendo el último bizcocho en lo alto de la tarta. Cubre con el resto del caramelo para que caiga por los lados. Termina con las nueces y las peras que habías reservado.
 

 


 

 

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