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Fresas con Nata (Cómo montar nata en Kitchen Aid)

agosto 04, 2020
La temporada de fresas aquí (vivo en Belfast) llega extraordinariamente tarde para los estándares españoles. Cuando era pequeña, a mis padres les dio una temporada por tener plantas de fresa en unos macetones en el jardín, y nos pasamos unos cuantos años comiendo -y recogiendo- a diario, una buena cantidad de fresas en primavera. La temporada era muy corta, pero teníamos fresas a todas horas, todos los días. Creo que no habíamos calculado bien la productividad imparable de aquellas plantitas minúsculas.
Desde aquella, ya cuesta mucho encontrar fresas. Sólo hay fresones elefantiásicos, que crecen durante todo el año al calor plástico de los invernaderos, llenos de un agua ácida, con sabor a broma pesada cuando los comparo con el sabor del recuerdo de aquellas fresas infantiles.
Pero los hijos de la Gran Bretaña, que son muy suyos, han convertido en postre oficial del torneo de Wimbledon las fresas con nata.

Hay tantas formas de ridiculizar todo lo que significa y lo que representa la frase anterior, que os lo dejo a vosotras.
Pero si os cuento toda esta historia es porque normalmente Wimbledon se juega a finales de junio y primeros de julio. Muy, muy tarde para una temporada de fresas hispánica. A tiempo para la British. Y como lo de las tradiciones aquí es un pasatiempo nacional, igual que lo del coma etílico, pues salen con la historieta de las fresas con nata de Wimbledon, tan fino todo ello.
Aquí incluso en junio y julio hace frío para fresas autóctonas. Jamás he visto fresas irlandesas, pero sí que en julio y agosto llegan a los mercados unas fresitas escocesas minúsculas y delicadas como frambuesas silvestres. Y entonces me da por comprarlas y de repente, saben a fresas. Y me sorprende, y me llega a la boca el sabor de mis ocho años y el calor de la terracota de las macetas donde teníamos las fresas, y el olor a tierra abrasada al sol del mediodía, y las risas de mis hermanas y sus gritos, y las peleas por quién ponía la mesa o quién iba al jardín a recoger las fresas.
Y cuando un bocado consigue todo eso, hace falta publicarlo aquí.
Más todavía, cuando puedo apuntar exactamente cómo monto la nata en la Kitchen Aid, sin añadirle estabilizantes ni cosa parecida. Pero si sigues exactamente esta receta, tendrás nata montada perfecta cada vez.
Las fresas no puedo asegurarte que te transporten a tu infancia.
 Eso ya corre de tu cuenta.
Fresas con Nata (Cómo montar nata en Kitchen Aid)
Fresas (la cantidad que prefieras)
Nata montada
200 gramos de nata con al menos 35% de materia grasa, muy fría (unos minutos en el congelador ayudan)
40 gramos de azucar glas (o más si te gusta muy dulce) 
Monta la nata con las varillas de la batidora: 
  • batir 1 minuto a velocidad 6
  •  añadir el azúcar. 
  • Batir 2 minutos y 30 segundos  más a velocidad 4
La nata monta mejor cuando está muy, muy fría. Hay quien incluso pone el bol de la Kitchen Aid un rato en el congelador antes de montar la nata. Mi cocina es bastante fría y nunca lo he hecho, pero si tienes problemas al montar la nata, igual te interesa probarlo.
Es fácil pasarse de batido con la nata y entonces tendrás mantequilla. Cuidado con sobre batirla!

Galletas-gota de chocolate

julio 28, 2020
Estas galletas las habéis visto seguro como thumbprint cookies en blogs y libros americanos. La traducción literal es galletas-huella. Pero a mí lo de la huella como que no me sonaba bien, la verdad. Sobre todo cuando veas que no uso el dedo, como se hacía originalmente, para hacer la hendidura en el centro de las galletas, de ahí su nombre. Si sigues leyendo, en la receta verás los detalles de cómo lo hago yo ahora.
Al margen de que me haya inventado un nombre, porque de alguna manera había que llamarlas, esta receta incluye un par de confesiones por mi parte.
La primera, que incluso después de tanto tiempo usando el horno y demás aparataje repostero, meto la pata como la que más. Estas galletas quería hacerlas, pero no así. Lo que yo tenía en mente eran estas galletas con base de vainilla y una gota de chocolate encima.
Y mira lo que ha salido por no mirar con cuidado la receta que estaba haciendo. O por no tener la cabeza en lo que estaba, que también puede ser.
Y la segunda, que incluso si no son perfectas, tenía ganas de publicarlas y recogerlas en el blog. Porque me apetecía, y ya habrá otros intentos (o no), y si salen mejor, bueno, pero si no salen más bonitas, tampoco pasa nada. Ricas están un rato. Y de eso se trata.
O sea, que igual dentro de poco me animo y las repito sin el cacao de la masa y con más cuidado para que no se me abran todas, y os lo cuento. Pero entonces eso ya será otra receta.
Si llega el caso, lo vais a ver aquí, seguro. Y mientras, os dejo con esta tentación superchocolatosa, que os va a encantar.

Galletas-gota de chocolate
Ingredientes
250 g de mantequilla sin sal (ablandada)
200 g de azúcar 
1 huevo mediano
1 cucharadita de café soluble (opcional)
1 cucharadita de extracto de vainilla
280 g de harina normal
70 g de cacao en polvo
1/2 cucharadita de sal

Crema de chocolate:
200 g de chocolate negro (min 70% de cacao)
4 cucharadas de nata con >35% de MG
1 cucharadita de extracto de café (opcional)

Preparación
En tu amasadora, con las varillas, bate la mantequilla y el azúcar hasta que tengas una mezcla suave y esponjosa. Añade un huevo, el extracto de vainilla y el café y mezcla de nuevo. Añade la harina, el cacao, la sal y vuelve a batir.
Forra una bandeja de horno con papel o una lámina de silicona, y haz bolitas del mismo tamaño con la masa. Ponlas en la bandeja dejando espacio entre las galletas. Originalmente, se apretaba con el pulgar para hacer en cada galleta la hendidura que luego se rellena. A mí lo que mejor me funciona es usar una cucharilla dosificadora, que es una media esfera perfecta, y deja un hueco perfecto. Lleva las bandejas con las galletas a la nevera al menos 40 minutos, mejor una hora. Es mejor hacer la bolita y hundir la cucharita cada vez, en lugar de hacerlas todas y luego pasar la cuchara. Las galletas se rompen menos así.
Precalienta el horno a 180º (160 si es con ventilador). Hornea las galletas 8 minutos. Mejor si a mitad de horneado le das la vuelta a la bandeja. Repasa las hendiduras de las galletas si se han deformado mucho con el horneado. Deja enfriar en la bandeja 10 minutos, y luego lleva a una rejilla para que se enfríen completamente.
Derrite el chocolate con la nata al baño María o al microondas a baja potencia, hasta que se derritan y puedas hacer una mezcla bien combinada. Pon una cucharadita de crema en cada galleta y deja que de enfríe completamente antes de tomarlas.

Vasitos de crema

julio 26, 2020
Un capricho rápido y perfecto para cuando no tienes tiempo pero tienes ganas de algo dulce y rápido. Estos vasitos en distintas versiones han sido uno de los postres que más he usado cuando pensaba que no tenía ingredientes, o tiempo para hacer un postre. Sobre todo, cuando mis hijas eran bebés e invitábamos amigos a cenar. Con su cena y sus baños al mismo tiempo que terminaba de preparar la cena, este es un recurso que no me falló nunca.
En dos minutos y con ingredientes que sueles tener en casa -la otra ventaja es que puedes usar lo que tengas a mano- esta opción en vasitos individuales es perfecta para rematar una comida o una cena con algo dulce y nada pesado. Déjalos preparados en verano en el frigo, y verás qué gustazo.
Vasitos de crema
Ingredientes
Nata montada, yogur griego,  queso fresco batido,
Azúcar
Salsa de caramelo salado
Virutas de chocolate


Pon nata montada con azúcar o yogur griego o queso batido, (si quieres, ponlo en un bol con media cucharadita de esencia de vainilla y azúcar, mezcla y reparte en los vasitos, añade salsa de caramelo salado y termina decorando con unas virutas de chocolate negro


Crema de aceitunas negras - Tapenade

julio 21, 2020
En casa uno de los mejores planes de comidas o cenas de fin de semana es llenar la mesa de picoteo y decidir sobre la marcha si hacemos o no principal. A mis hijas esta forma de comer les encanta. Lo de llenar la mesa de  quesos, aceitunas, atún, tortilla de patatas, pates, cremas o salsas, pan, ensaladas y demás, lo llaman comer a la española. Y en verano, si tenemos suerte y el tiempo acompaña, podemos hacerlo al aire libre y todavía sabe mejor. 
Muchas de las cremas y patés que hacemos no son paté en el sentido literal: son cremas de untar que a veces hago caseras, y otras compro directamente. Hummus, patés de atún o cangrejo, y muchos otros nos encanta, porque como somos panarras de pro, ponerle cosas distintas es la excusa perfecta para comer pan de distintos tipos.  Esta crema de aceitunas es una de mis favoritas. De origen francés el tapenade lleva lo que también en Mallorca llamaban "tàperes", o alcaparras, de ahí su nombre. Las hierbas provenzales son otro imprescindible si quieres que sea canónico. Pero dicho esto, a partir de ahí, puedes adaptarla a tu gusto y ponerle lo que te apetezca: más o menos ajos, otras hierbas o especias, etc.
Para eso es, a fin de cuentas, para darte un gustazo. 
Crema de aceitunas negras - Tapenade

Ingredientes (para aproximadamente 250 gramos)
200 gramos de aceitunas negras deshuesadas (de Aragón, u otra variedad similar con sabor)
1/2 diente de ajo
Unas en alcaparras en vinagre
Tomillo
Romero
Aceite de oliva virgen extra
(*Opcional: 3 filetes de anchoa en aceite (escurridos)

Preparación
Poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora salvo el aceite, y batir hasta conseguir una pasta.   Añadir el aceite para ligarlo, pero si batirlo en exceso: se trata de lograr una consistencia granulada, no cremosa. Rectificar las hierbas si fuera necesario y la sal si no se han puesto anchoas (o el ajo o las anchoas al gusto). Servir como aperitivo acompañado de pan rústico tostado, o con pan de pita, grisines, foccacia, coca, o cualquier otro tipo de pan; solo o combinado con queso, salmón ahumado, etc. 

Bombones superfáciles

julio 17, 2020


Definitivamente, el chocolate no es para el verano. Se estropea, no responde bien, y la calidad se resiente en el proceso. De hecho, hace unos años la famosa marca de los bombones del embajador (o la vende-baldosas, como prefieras recordarlo) hizo una campaña entera anunciando que los retiraba de la venta durante el verano para volver a relanzarlos en otoño, amplificando su asociación de marca en nuestras cabecitas con un producto exclusivo y de calidad, que no se va a vender si no está en su momento óptimo. 
No me corresponde a mí estar o no de acuerdo con el productor que consume una cantidad ingente de aceite de palma y avellanas para sus productos, y no es de eso de lo que va este post. 
De lo que va, es de que realmente el chocolate es un producto delicado que merece ser tratado con cuidado para conseguir resultados óptimos. Y en verano, en España, eso no pasa. 
Y aquí vengo yo con una receta de chocolate en pleno mes de julio. ¿Qué te parece? 
Si sigues leyendo verás que es solo una contradicción aparente. 
Y que cuando alguien en casa es de antojos y aprende a dáserlos ella sola (es lo que tiene que tus retoños ya sean adolescentes), pues no le vas a quitar el gusto. 
Y ya que se pone, le ayudas y le haces unas fotos. 
Esto de hoy mis hijas lo trajeron un día hace mucho tiempo de su after school club. Los coles aquí terminan a las 2 o las 3 de la tarde, dependiendo del curso de los niños. Como yo he estado todo el tiempo trabajando a jornada completa, mientras eran pequeñas, las niñas iban a un club en el que hacían los deberes hasta que yo terminaba y las recogía. Una de las actividades que hicieron uno de los días fue esto. Simple, facilón, que se puede hacer con una supervisión mímina de adultos y adictivo a más no poder. 
Lo mejor fue cuando después de que lo trajeran ellas descubrí que lo vendían envasado en M&S. "So this is a thing" que dirían aquí.
No volví a acordarme de esta historia hasta que mi hija vino a casa con un paquete de los comerciales hace unos días y volvimos a batir nuestro propio récord: Cada vez dura menos un envase en casa. No tenemos remedio, ni medida. Eso es así. 
Y fue entonces cuando le dije que no volviera a comprarlos, que mejor los hacíamos caseros cuando le apetecieran de nuevo. 
Y como era de esperar, le volvieron a apetecer al día siguiente, y al otro, y al otro. 
No, no los hicimos todas las veces, porque aunque no lo parezca, evito tener barra libre de dulces todo el tiempo en casa. Pero lo que sí que hicimos es probarlo para comprobar que se hacen en un momento en casa y quedan mejor que los comprados, y que, incluso en verano, te puedes dar un gustazo si tienes mono de chocolate y no puedes aguantar hasta el otoño. 
Puedes derretir el chocolate en el microondas o al baño María, como prefieras, y añadirle o no mantequilla, sipope u otros sabores. En esto, la calidad del chocolate que uses, y tu gusto manda. Sin nada es perfecto y  no tienes que estar pendiente mientras los hacen. 
Aquí en Belfast el verano es fresquito y los dejamos solidificar a temparatura ambiente, pero tal vez sea buena idea llevarlos al frigo y mantenerlos en el una vez completamente cuajados. 
¿Te animas a hacer bombones en verano?

Bombones superfáciles
Ingredientes
100 gramos de chocolate con leche
100 gramos de cereales de desayuno sin azúcar (yo uso Kellogg´s Special K)

Opcional:
30 gramos de mantequilla
2 cucharadas soperas de sirope (golden syrup)

Derretir el chocolate bien al microondas (a baja temperatura en 10-15 segundos, remover y repetir hasta que casi esté derretido por completo, y terminar con su calor residual); bien al baño maría, con cuidado de que el chocolate no se queme. Preparar un par de hojas de papel de horno. Poner los cereales en un bol amplio, verter el chocolate sobre ellos y mezclar bien con una espátula o una cuchara de madera, para cubrirlos todos de chocolate, pero sin romperlos. 
Hacer montoncitos con una cuchara y ponerlos sobre las hojas de papel de horneado. Dejar que se sequen completamente, a temperatura ambiente, sin manipularlos. Una vez completamente secos (al menos una hora, mejor si los dejas algo más de tiempo), despégalos de la base y sirve. Se pueden guardar unos días en una caja de cierre hermético, mejor sin cambios bruscos de temperatura y alejados de olores fuertes.
Yo lo hago de la forma más sencilla, directamente, derrito el chocolate y se lo añado a los cereales. Se puede añadir mantequilla y sirope o almíbar al chocolate, pero si usas una buena tableta de chocolate no lo echarás de menos.

Salsa de caramelo salado

julio 13, 2020
Esta salsa eleva cualquier postre a otra categoría, y cuando veas lo sencilla que es de hacer, te parecerá mentira. La publico por separado porque aunque lleva años publicada en el blog, recientemente en IG me han pedido la salsa y es cierto que en el blog no estaba como receta individual, sino como parte de otra receta ( en este helado de mascarpone son toffee). Ahora será más sencillo encontrarla.
Las salsas no sólo ligan y terminan cualquier plato salado. También, en repostería, le dan ese acabado perfecto a cualquier dulce. Igual que los complementos perfeccionan o destrozan un traje, lo mismo ocurre con las salsas en cocina. Y la repostería no es una excepción. 
De todos modos, incluso si no vas a utilizarla en ningún postre, prueba a hacer esta salsa y añádela  al próximo helado, o café, o bizcocho que prepares y ya me cuentas. 
Otro nivel, ya verás.
Salsa de caramelo salado (para unos 250 grs aprox, pero dobla las  cantidades si te apetece)

125 gr. azúcar
40 ml de agua
60 gr de mantequilla
75 ml de nata para montar espesa
1/2 cdta Sal marina

En una cazuela de fondo grueso a fuego lento, combina el azúcar y el agua.
Calienta solo hasta que el azúcar se disuelva. Agrega la mantequilla.
Deja que hierva y cocina hasta que alcance un color caramelo dorado, sin remover.
Retira del fuego y añade la sal.
Agrega la nata (salpicará y chiporroteara bastante, pero eso es exactamente lo que se supone
que tiene que hacer, así que no te asustes). Remueve para combinar y vuelve a llevar al fuego. Deja que hierva nuevamente a fuego lento de 10 a 15 minutos hasta que alcance una consistencia cremosa. Vierte en un frasco e intenta esperar hasta que se enfríe antes de servir.


Sopa de tomate y albahaca

julio 07, 2020
Una de las mejores comidas del verano son las sopas frías. Sí, y los helados, y las ensaladas, y las barcacoas y el pescado a la brasa, y mil millones de cosas más que echo de menos porque vivo en una ciudad sin verano (también conocida como Belfast). Obviamente, no elegí este destino por el clima, eso os lo aseguro. No es frío, pero vivimos con una nube gris sobre nuestras cabezas.
Permanente.
Dicho esto, para los que estáis disfrutando del verano-verano,  es cierto que hay miles de comidas, frutas, y demás que son una auténtica maravilla, pero uno de mis platos favoritos de todos los tiempos son las sopas frías.
Hay muchas opciones y en esto, igual que la tortilla de patatas, cada casa tiene la suya. Si te apetece probar otras sopas frías, anímate con esta sopa fría de melón, o con este gazpacho con bolitas heladas de queso y albahaca. La de hoy es una sopa de tomate.
No es un gazpacho, ni un salmorejo, ni nada parecido. No se parece en nada a esas maravillosas ensaladas bebibles, que son divinas después de un día de calor.
Esta de hoy es una sopa, sopa. Es una sopa de verduras, pero con el tomate como verdura estrella. Y por tanto, la puedes tomar fría en verano, o caliente cuando te apetezca. En eso me recuerda a la Vichyssoise: una crema de puerros en caliente, o una sopa fría según cómo la sirvas. Pero ahí se acaban los parecidos, porque esta sopa de tomate es otra cosa. La albahaca le da un punto fresco muy agradable, y si quieres, algo italiano (acompáñala con un poco de pan tostado y mozarella y verás de qué te hablo) pero puedes dejarla de lado si no te apasiona. Como otras sopas de verduras, congela bien, pero es mejor que le des un hervor antes de consumirla después de congelarla (esto con todas las cremas y verduras te ayuda a mitigar contaminaciones y vuelve a emulsionar los ingredientes si en el congelado se habían separado).
Una vez cocinada, déjala enfríar y guárdala en el frigo. Sirve como sopa fría, o pruébala como alternativa a tus sopas de verduras y verás de qué te hablo. 
Y a disfrutar del verano!


Sopa de tomate

Ingredientes
2 cucharadas de aceite de oliva
1 zanahoria, pelada y cortada en cubitos
1 cebolla pequeña, cortada en cubitos
3 dientes de ajo picados
1 lata de tomates enteros
250 ml de caldo de verduras
Sal y pimienta
1/2 cucharadita de comino molido
1/4 cucharadita de orégano seco
1/2 cucharada de azúcar
1/4 taza de albahaca fresca

Preparación
En una sartén mediana, calienta el aceite de oliva a fuego medio-bajo. Añade las zanahorias, la cebolla y el ajo, y cocina hasta que estén tiernos, unos 8 minutos. Añade el tomate con su jugo, el caldo de verduras, el comino y el orégano. Deja que se cueza a fuego medio unos 20 minutos. Bate la mezcla con una batidora o con una batidora de vaso. Prueba y salpimienta, y comprueba la acidez. Rectifica con el azúcar.


Hummus con tomates confitados

junio 30, 2020
Con esta receta he descubierto una cosa que es de cajón: los tomates confitados sirven para mucho más que sólo para ser parte del antipasti.
Los tomates confitados me dan cierta pereza. Es una de esas cosas que se me olvida comprar, de la que nunca me acuerdo. Y de pronto, viene J con un bote, y los pone con unas bolitas de mozzarela, y albahaca, y me acuerdo de que me gustan, de que están ricos, de que tienen un sabor ácido y potente que me encanta.
Y los terminamos y me vuelvo a olvidar de ellos por meses y meses.
Pero hace unos días me crucé con un bote que andaba por la despensa sin empezar y me animé a preparar este otro entrante que, la verdad, lo tiene todo.
Y no es porque lo haya hecho yo.
Bueno, no solo por eso.
Básicamente esta crema se prepara en dos minutos, incluso si no tienes el hummus hecho. Si ya lo tienes preparado, incluso menos.
Y de verdad que tienes que probarla.
Nosotros últimamente comemos el hummus con pan de pita tostado y cortado en triángulos: nos encanta. Pero está también perfecto con grisines. Si te animas a hacerlos tú misma, tienes la receta aquí (Grisines de parmesano) 
Aquí te dejo esta opción que es perfecta para tu picoteo de verano y que vas a usar un montón. A disfrutarla!.

Humus con tomates confitados
Ingredientes
200 gramos de hummus 
10 tomates confitados

Para servir 
Aceite de oliva extra virgen
Aceitunas negras (preferiblemente del bajo Aragón o similar, con un sabor potente)
Semillas de sésamo

Preparación
Para esta receta, puedes usar hummus casero (prepáralo siguiendo mi receta de hummus clásico que puedes encontrar aquí), o bien usarlo ya preparado. En cualquier caso, pon 200 gramos de hummus en el vaso de la batidora o de un robot de cocina o procesador de alimentos potente, añade los tomates confitados y tritura hasta tener una pasta homogénea. Prueba y ajusta si fuera necesario, añadiendo más tomates, rectifica de sal, y sirve con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, unas buenas aceitunas negras de Aragón y unas semillas de sésamo. Puedes acompañarlo de grisines, pan de pita o galletitas.

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