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Galletas de mantequilla de cacahuete sin gluten

julio 07, 2021

Buscando más opciones gluten free, hoy le llega el turno a una receta de galletas muy particular. No son unas galletas dulces, pero tampoco saladas. Tienen el regusto del sésamo y la mantequilla de cacahuete, y se deshacen en la boca, como si fueran galletas de mantequilla. A fin de cuentas, la de cacahuete hace las veces de mantequilla pura en esta receta, así que no es de extrañar. Al tostarse en el horno, con el sésamo, les queda un sabor intenso y muy característico, que tienes que probar sin falta. Yo no sé si es que al no acertar a definir el sabor tuve que probarlas una u otra vez, o si es la mezcla de los frutos secos, la sal, y el sésamo, pero empiezas a comerlas y no puedes parar. Te gustarán más si no eres amante del dulce muy dulce, porque no son unas galletas particularmente dulces. Como te digo, unas galletas muy especiales que te encantará probar. 

Yo te recomiendo que hagas una hornada y las guardes en una caja metálica de galletas, hasta una semana, o incluso que las congeles y saques solo las que vayas a necesitar en el momento.

Galletas de mantequilla de cacahuete

Ingredientes

100 g de mantequilla de cacahuete
95 g de sirope de arce o miel
1/2 cdta de pasta de vainilla
1/4 de cdta de levadura de repostería
Una pizca de sal
100 g de harina de almendra 
3 cdtas de semillas de sésamo blanco
2 cdtas de semillas de sésamo negro o semillas de amapola

Preparación

Mezcla en un bol todos los ingredientes excepto las semillas de sésamo, y forma una masa. Pon en un plato los dos tipos de semillas, y mézclalas. Coge una cucharada de la masa, forma una bolita, pásala por las semillas, y ponla en una bandeja de horno preparada con papel de hornear o una hoja de silicona. Aplástala con la palma de la mano o la base de un vaso, para dejar una galleta plana. 
Lleva al frigorífico media hora. 
Precalienta el horno a 180º y hornea las galletas 8 minutos, o hasta que estén ligeramente tostadas en los bordes. Al sacarlas del horno, deja reposar en la bandeja 10 minutos para que cojan consistencia, y termina de enfriar por completo en una rejilla, antes de servir.


 

Barritas de yogur helado

julio 01, 2021

En lo que tardas en pensarlo, puedes preparar este postre helado, dejarlo en el congelador y olvidarte por un rato, hasta que te vuelva a picar el gusanillo de algo rico, fresquito y delicioso, pero bajo en grasas.

Barritas de yogur helado 

Ingredientes

500 g de yogur griego
3 cucharadas  de orejones de albaricoque en trocitos
40 g de almendras en láminas
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
2 cucharadas de azúcar moreno
 
Preparación
Forra una bandeja con film de cocina. Mezcla en un bol el yogur, los orejones, la vainilla y 1 cucharada del azúcar. Añade la vainilla y mezcla de nuevo. Extiende la mezcla con una espátula sobre la bandeja, espolvorea el azúcar y añade por encima los anacardos. Lleva al congelador al menos 4 horas, mejor de un día para otro. Sácalo justo en el momento de servirlo, rómpelo en trozos y sirve inmediatamente. Puedes conservarlo en el congelador un par de semanas en un recipiente hermético. 
 


 

Pizza con pesto y burrata

junio 23, 2021

 Nunca me han acabado de emocionar las pizzas sin tomate en la base. Sin tomate y sin queso. No necesito mucho más, pero eso ha sido siempre innegociable.
Las pizzas que no lo llevan nunca han acabado de convencerme. Puedo comerlas, claro, pero siempre tengo la impresión de que les falta algo, de que son menos pizza. Me resultan sospechosas, y, en general, bastante insípidas, como si fueran pizza solo a medias.
Claro que por algo la pizza margarita es la quintaesencia de la pizza italiana: tomate, queso y albahaca. Eso, que parece tan poco por lo acostumbrados a ponerle cosas encima a la pizza, como si fuera un concurso para calcular cuánto peso puede resistir la masa, en realidad, es muy difícil. Precisamente, porque al tener tan poco, si la masa no es perfecta y está bien horneada, si la salsa de tomate no es buena, o el queso no es sabroso, si algo falla en esa ecuación tan sencilla, todo termina en desastre.
Y tal vez por ese aprecio al gusto original, las pizzas sin base de tomate me resultan siempre menos pizza. Pero como en todo, toda regla tiene su excepción.
Había hecho pesto casero y tenía burrata y decidí hacer esta pizza con pesto en la base en lugar de tomate. Imaginaos la convicción que tenía, que como en la receta de pizza que uso siempre salen dos pizzas hermosas, en lugar de congelar la otra parte de la masa, como suelo hacer, la hice con su base de tomate y queso. Estaba segura de que no les iba a gustar y no quería que se quedaran sin cenar.
Y no, os podeéis imaginar que sin cenar no se quedaron. Os podéis imaginar que si me descuido no veo ni cómo se la terminan. 
Tal fue el éxito que hemos quedado en repetirla como parte de nuestra rotación habitual, y eso, señoras y señores, eso en nuestra casa son palabras mayores, que una ya lleva años haciendo pizza y el personal está muy bien acostumbrado, para qué os voy a decir otra cosa. 
Pizza con pesto y burrata
 
Ingredietnes
Masa de pizza
500 g de harina de fuerza
300 g de agua
30 g de aceite de oliva virgen extra 
10 g de sal
10 g de levadura de panadería deshidratada
 
Pesto genovés (puedes  comprarlo o hacerlo casero con esta receta que uso yo)
Unas lonchas de jamon serrano o de Parma
Alcachofas cocidas
Unos tomates secos en aceite
2 unidades de burrata
Unas hojas de rúcula para servir
Limón para exprimir sobre la pizza al servirla


Preparación
Pon en la cubeta de la amasadora los ingredientes de la masa y amasa con el gancho unos 5-7 minutos, hasta formar una masa elástica. Si lo haces a mano, mezcla la harina, la sal y la levadura. Ponlo en la mesa de trabajo y haz un volcán con la harina. Vierte dentro el agua y comienza a amasar. Añade el aceite y amasa hasta conseguir una masa elástica y uniforme, que no se pegue a los dedos ni a la mesa. Pon la masa en un bol aceitado, cubre con film de cocina o un paño húmedo y deja reposar hasta que doble su volumen. 
Enciende el horno a 220º. 
Desgasifica la masa, divide en dos bolas, y sobre una superficie de trabajo ligeramente enharinada, dale forma a la pizza. Si lo necesitas, ayúdate con un rodillo. Pon la pizza sobre una bandeja o rejilla de horno con papel de hornear o una hoja de silicona. Pon 3 cucharadas de pesto y reparte bien por la superficie. Reparte las alcachofas troceadas y el tomate seco. Lleva al horno unos 10-12 minutos, hasta que la pizza esté hecha. Saca, y añade el jamón, la burrata, y la rúcula. Rocía con limón y sirve inmediatamente, mientras la burrata se deshace con el calor residual de la pizza.


Bol de desayuno con peras

junio 18, 2021

Desayunos de verano, fresquitos, perezosos y disfrutones. O desayunos de fin de semana, o de cuando buenamente te dé la gana. Este post de hoy no es una receta, sino una idea para recordar cuando te apetezca un buen desayuno, completo, perfecto, sabroso y disfrutón. 

Porque después de esto, ya pueden echar lo que sea, que tú ya has empezado el día de la mejor manera posible. 

Bol de desayuno con peras

Ingredientes (para 2 personas)

2 Peras
300 gr de yogur
Granola (puedes usarla casera, esta es mi receta)
Opcional, para servir: miel, sirope, semillas de amapola
Medio limón

Preparación
Prepara los boles con el yogur a tu gusto (endulza o no según prefieras), pon las peras cortadas en láminas. Para que no oscurezcan, ponlas en un recipiente con el zumo de medio limón y agua fría mientras terminas de cortarlas todas. Déjalas sumergidas hasta el momento de usarlas y sécalas con papel de cocina. Añade la granola, y si quieres, la miel, y sirve inmediatamente.

Pan trenzado de pesto

junio 09, 2021
Esta de hoy es la receta de "haz tu pesto casero, y disfrútalo con un buen trozo de pan", o, directamente, mejor ponlo de relleno en el pan y así te zampas las dos cosas al mismo tiempo. 
Hacer pesto en casa es lo más fácil del mundo. Mi principal problema aquí a la hora de poner la receta va a ser que soy incapaz de daros cantidades y que esta es una de esas recetas "chorroporciento" y "ojimetría pura" que tanto odias cuando no tienes experiencia en la cocina, o no has probado una receta. Yo desde luego, odio cuando leo una receta en la que se pide eso tan de abuela española de "harina la que admita". Esas explicaciones son buenas para apuntar las cantidades en una receta que has hecho con alguien , o que has visto hacer  (es decir, la típica receta de abuela cuando te explica cómo hace ella algo. Si estás con ella y ves la consistencia que tiene que tener la masa, entonces tiene sentido ese "la que admita... para quedar con esta textura", que es la otra parte que siempre se les olvida decirte). Pero cuando quieres que sea algo reproducible, esas omisiones, y esos sobre entendidos son el seguro del desastre. Leyendo libros de recetas de todo el mundo me he dado cuenta de cuánto se puede mejorar esto. PERO... esa es una discusión para otro día, que divago.
Volvamos al pesto. Mi problema es que yo empecé a hacer pesto casero partiendo de la receta de la cuchara de plata, que es básicamente la biblia de la cocina italiana. 
Y lo hice con esa receta varias veces, y no me gustó demasiado. Tenía mimbres, pero a mí, personalmente, no me parecía bueno. Y no me entendáis mal. Seguro que la receta es perfecta, pero ni las hojas de albahaca que yo pongo serán del tamaño o del sabor adecuado, y seguramente lo mismo con el resto de los ingredientes. Pero sea como sea, lo que hice las siguientes veces fue partir de esa receta y ajustarlo a ojo (o a base de probar cada poco) hasta conseguir el sabor y la textura que me gustan. Dicho esto, te recomiendo que hagas lo mismo, porque si no, te quedará un pesto muy canónico, pero no necesariamente bueno. Usa esta receta como punto de partida, pero prueba, prueba, y prueba, y añadele más albahaca, o más Parmesano, o más piñones, o más aceite, en fin, lo que el instinto y el paladar -que nunca engaña- te vaya diciendo. Al final se trata de que esté a tu gusto. Y si al principio no te sale perfecto, prueba la siguiente vez y anota los cambios que has hecho cuando te ha gustado más y ya verás que tampoco es misión imposible. 
La otra parte de la receta es hacer una masa de pan por método directo, es decir, sin masa madre ni levados prolongados. Unes las dos cosas y tienes un pan que da mucho juego en un picnic o para compartir y comer con embutidos, quesos, e incluso alguna mermelada de frutos rojos. 
Lo hagas como lo hagas, espero que te guste. Y que la receta del pesto te sirva como punto de partida para tu propia receta magistral, que acabarás pasándole a tus nietas al hispánico grito de "ya como tú lo veas".
Pan trenzado de pesto
Ingredientes
500 gramos de harina de fuerza
300 gramos de agua
8 gramos de levadura de panadería seca
8 gramos de sal
 
Pesto genovés 
25 hojas de albahaca fresca
125 ml aceite de oliva virgen extra
40 g de piñones
150 g de parmesano, recién rallado
Sal
 

Preparación
Pon todos los ingredientes del pan en la cubeta de la amasadora y amasa con el gancho amasador unos 5 a 10 minutos, hasta tener una masa elástica y manejable. Si lo haces a mano, mezcla la harina con la sal y la levadura, haz un volcán en la mesa de trabajo, vierte el agua poco a poco y ve integrando la harina hasta tener una masa. Amasa hasta conseguir una masa suave y elástica, que no se pegue a las manos. Deja reposar la masa en un bol ligeramente engrasado con aceite de oliva hasta que doble su tamaño.
Prepara dos moldes de pan, engrasándolos muy bien con aceite de oliva. 
Una vez haya doblado el volumen, desgasifica la masa, y forma un rectángulo. Aplánalo con el rodillo hasta tener una superficie homogénea y rectangular de un grosor de medio centímetro aproximadamente.  Pon el pesto sobre esta superficie y extiéndelo bien en una capa muy fina. Enrolla el rectángulo por la parte más larga, apretando bien la masa en cada vuelta para que coja estructura. Deja el cierre en la parte de abajo. 
Con una rasqueta de pan, corta en dos el rollo de masa con el pesto. Cada uno será una de las barras finales.
Con un cuchillo de hoja larga, haz un corte longitudinal en cada rollo, de manera que te queden dos partes iguales a lo largo. Las capas de masa y de relleno quedarán a la vista. Yo no llegué con el corte hasta abajo en uno de los lados, para que la trenza no se desmonte más de lo necesario, pero puedes hacerlo si quieres. Pasa un cabo sobre el otro y pon la trenza en el molde previamente engrasado, escondiendo las puntas bajo el pan para que los finales queden bien al volver a levar. Deja reposar de nuevo hasta que vuelva a duplicar su volumen. Una vez ha hecho el segundo levado, lleva al horno precalentado a 180 grados unos 25 minutos, o hasta que se tueste por arriba y por debajo suene hueco al golpear con los nudillos. 
 
 
Pesto genovés
Pon las hojas de albahaca en el procesador de alimentos con el aceite de oliva, los piñones y una pizca de sal. Procesa a velocidad media, añade el queso, procesa de nuevo y rectifica de sal si fuera necesario.


Ensalada fría de patata

junio 03, 2021

La ensaladilla rusa, igual que la tortilla de patatas o la paella, se hace en todas las casas y en todas es igual, porque en todas es diferente. En cada casa se le añaden o se le quitan cosas, se reduce la patata a puré o se deja consistente, se le pone huevo cocido, o pimientos, o pepinillos en vinagre. Y podría seguir, pero creo que os hacéis una idea.
Lo cierto es que la hagas como la hagas, todas las ensaladillas saben mejor en verano directamente de la nevera. Nunca he entendido por qué la llamamos ensaladilla rusa, o por qué es tan diferente de una ensalada de patatas alemana, cuando en teoría, la base es tan parecida.
Pero la hagas como la hagas, y te surjan o no dudas existenciales al pensar en ella, seguro que tienes una opción favorita.
Yo la hago en varias versiones, que dependen, básicamente, de lo que tenga a mano en casa y en la nevera, o de las preferencias de quien la vaya a comer. Esta de hoy no es la versión habitual, pero es otra idea igual de rica. Sobre un poco de pan, a modo de pincho, entra todavía mejor, y con una cervecita fría al borde de la piscina, en la playa o en una terraza, ya ni te cuento.
Yo de momento, me lo tengo que imaginar. No sabéis las ganas de pasar calor que tengo. La distancia con el COVID se está haciendo demasiada. Así que, quejaos todo lo que queráis, pero disfrutad del calorazo del verano por vosotros y por los que no sabemos cuándo vamos a poder volver por allá.
Ensalada fría de patata
Ingredientes
2-3 patatas (450 g)
2 zanahorias
2 huevos
20 aceitunas negras
3 cucharadas de guisantes en conserva
4 pepinillos en vinagre
Salsa mayonesa al gusto
2 -3 cucharadas de mostaza a la antigua (opocional)
Sal
  
Preparación

Pon las patatas (limpias y con piel) a cocer a fuego suave en una cazuela con agua fría. Pela las zanahorias y añádelas. Déjalas cocer durante 20 minutos. A los 20 minutos de cocción,introduce los huevos, sal y deja cocer durante 10 minutos más. (el tiempo dependerá mucho del tipo de patata, presta atención para que no se deshaga y ajusta los tiempos).
Escurre el agua, deja que se temple todo. Reserva las zanahorias en un plato y pela las patatas y el huevo. Pica la patata, el huevo y la zanahoria en daditos. Corta las aceitunas en rodajas y pica en dados los pepinillos. 
Pon la patata, el huevo, la zanahoria y las aceitunas en un cuenco grande, agrega los guisantes e incorpora la mayonesa y mezcla suavemente. Opcionalmente, a mí me gusta mucho añadirle un par de cucharadas de mostaza a la antigua a la mayonesa. Prueba, pon a punto de sal y sirve.

Carpaccio de rábanos

mayo 25, 2021
No puede ser más fácil, más rápido ni más fresquito. A veces, me pongo estupenda y en lugar de hacer una simple ensalada de rabanitos, los paso por la mandolina, y me marco este carpaccio, que en realidad, funciona con un montón de otras hortalizas y verduras (calabacín, pepino, zanahorias, champiñones... sigue tú con la lista y añade lo que más te guste). Pero es que sólo cambiando la forma en la que cortas o presentas los mismos productos, cambian del todo. 
Los rabanitos no me vuelven loca, pero así quedan tan chulos que hasta me dan más ganas de comerlos que normalmente. 

Carpaccio de rábanos
 
Ingredientes
Un manojo de rabanos
Zumo de 1 limón
1 dl de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de vinagre de sidra
1 cucharada de mostaza de Dijon
1 cucharadita de miel 
Sal marina gruesa o escamas de sal
Eneldo
 
Preparación
Lava bien los rábanos (no los vamos a pelar, así que sé escrupolosa con este paso) y sécalos con un paño de cocina o con papel absorbente. 
Córtalos en rodajas lo más finas que puedas, bien a cuchillo, o con una mandolina. Extiende el rábano cortado sobre el plato en el que lo vayas a servir y rocía con el zumo de limón. 
Prepara una vinagreta emulsionando el aceite, vinagre, la mostaza y la miel. Prueba y rectifica de sazón si es necesario, y reserva. 
Añade escamas de sal y eneldo fresco y sirve inmediatamente con la vinagreta aparte.

Tarta de tres leches

mayo 18, 2021
Hace años que esta tarta está circulando por las redes. Es un postre muy popular sobre todo en Latinoamerica, y hace unos años hubo un tiempo en que veías versiones de esta tarta por todas partes. Yo entonces no llegué a probarla. Pero encontré una versión reciente en una revista de cocina (australiana, para más señas) y  fue entonces cuando decidí que tenía que probarla de una vez, y hacer mi propia versión. 
La verdad es que en su día me pareció un poco engorroso. Nunca llegué a prestarle atención a la elaboración, pero lo de tener que hacerla de un día para otro, las leches, y demás, me daba mucha pereza. Además, tenía la impresión de que iba a ser uno de esos postres superdulces que no me emocionan. Pero cuando me paré a ver esta receta que te digo, de pronto sumé dos y dos. Entendí que se trataba de un bizcocho genovesa clásico (bueno, dejémosles que añadan levadura) calado con la mezlca de las leches en lugar de con almíbar, y luego cubierto de una crema. En muchas versiones lo he visto cubierto de merengue. Pero una vez que me paré y vi de qué se trataba, decidí que iba a hacer una tarta a mi gusto, es decir: dulce, sin empalagar, y con una cobertura más apetecible, porque en casa no somos amantes del merengue. 
Así que esta no es la tarta clásica, sino mi versión de esta tarta tan popular. Y es la primera que pruebo. Ahora no tengo amigos latinos cerca que me hayan enseñado cómo la hacen ellos. Pero sin haber probado versiones la versión original, te puedo decir que ésta es una de las mejores tartas que he hecho nunca. 
El resultado es un bizcocho jugoso y lleno de sabor, tan húmedo que casi recuerda a un flan de todo el líquido que absorbe. La cobertura de la nata y la acidez de la fruta de la pasión lo complementan a la perfección. Y frío directamente de la nevera es una verdadera pasada. Así que ni idea de si esta versión se parece o no a la original. Para mí es una auténtica ganadora. El comentario de mis beta testers fue que iba a tener que esforzarme para que las fotos le hicieran justicia. Y no estoy segura de haberlo conseguido.
 
Tarta de tres leches 
Para el bizcocho
4 huevos grandes (claras y yemas separadas)
1 pizca de sal
120 g de azúcar
1/2 cdta de vainilla
140 g de harina de repostería (mira en las notas si quieres hacer una versión sin gluten)
 
Para bañar la tarta
1 lata de leche condensada (397ml)
1 bote de leche evaporada (170ml)
1 vaso de leche entera (250ml)

Para la cobertura
400 g de nata para montar (35% m/g mínimo)
80 g de azúcar glas (azúcar en polvo)
2 o 3 piezas de maracuyá o fruta de la pasión 
 
Preparacion
Precalienta el horno a 180 º. 
Prepara un molde  de 20 cm con papel de horno y reserva. 
Separa las claras y las yemas. Monta las claras con la pizca de sal y la mitad del azúcar a punto de nieve fuerte. 
En un bol grande, pon las  yemas con la vainilla y el resto del azúcar y bate hasta que blanqueen y tripliquen su volumen. 
Añade a esta mezcla las claras y mézclalas suavemente con la espátula sin bajar la mezcla.
Añade la harina en varias veces, tamizando, para que te quede una masa muy ligera y bien mezclada. Es importante tener cuidado porque esta receta no lleva levadura o polvo de hornear, y el bizcocho solo subirá en el horno con el aire que hayas creado en este paso.
Lleva al horno precalentado a 180 y hornea unos 20 minutos, o hasta  que el bizcocho esté hecho, comprobando con una brocheta. 
Saca del horno, y pon a enfriar en una rejilla SIN RETIRAR el papel. 
Mientras se templa el bizcocho, pon las tres leches en una jarra grande y mezcla bien. 
Una vez enfriado el bizcocho, ponlo de nuevo en el molde. Haz agujeros son una brocheta por toda la superficie del bizcocho, y vierte la mezcla de leches sobre él, repartiéndola bien, y dejando que empape poco a poco. 
Lleva al frigorífico toda la noche. 
Para servir, monta la nata con el azúcar  a punto fuerte. (Puedes seguir las indicaciones para hacerlo con Kitchen Aid aquí). Saca el bizcocho del molde con cuidado ayudándote del papel de horno, y ponlo en la fuente donde lo vayas a servir. Corta todo el papel que sobresale en este punto, y deja solo la base bajo la tarta. 
Decora con la nata montada y añade unas cucharaditas de pulpa de fruta de la pasión.
 
NOTAS:
  • Puedes hacer una versión sin gluten cambiando la harina por tu mezcla favorita de harinas sin gluten, o bien usando fécula de patata. El bizcocho quedará menos consistente, así que tendrás que reducir las cantidades de líquido para que no colapse al cortarla. Como las cantidades son las habituales de una lata entera, haz la mezcla de las leches como indica la receta en una jarra medidora y una vez meclada, quítale entre un 20 y un 25%. 
  • Si prefieres ir sobre seguro, puedes usar harina con levadura incorporada, o añadir media cucharadita de levadura de pastelería a la harina. 
  • Puedes sustituir la fruta de la pasión por otras frutas (granada, kiwi, fresas, frambuesas) o por un poco de mermelada, mejor si es de frutas algo ácidas para que contraste con la nata y la tarta. 
  • Esta tarta suele servirse con merengue en lugar de nata.

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