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Panecillos sin gluten superfaciles

marzo 24, 2021

 Estos panecillos son una versión de unos bagels de dos ingredientes que circulan por ahí desde hace tiempo (yo los he visto atribuidos a Weight Watchers, pero quién sabe). A mi hija le dio por hacerlos un par de veces, y a pesar del escepticismo general, salieron no solo comestibles, sino muy ricos. Poco tiempo después me crucé con una versión adaptada sin gluten, pero con la misma idea. Esta vez, en lugar del formado en rosquilla, eran panecillos individuales. Una de las cosas más difíciles de sustituir cuando cocinas sin gluten, y que más echo de menos es el pan. Así que no dejo de darle vueltas a cada receta que cae en mis manos para intentar tener opciones mientras aprendo a comer con menos sin pan. Esta fue una sorpresa de lo más agradable, porque el resultado es muy, pero que muy aceptable. Estos panecillos están genial si vas a hacer una merienda o una cena de bocadillo y no quieres tener que quedarte al margen. La masa, como casi todas las masas sin gluten, no se trabaja demasiado bien, así que es posible que necesites mojarte las manos para darle forma. Puede que te resulte un poco difícil darle forma, pero es normal, no son masas ideales. Y lo que sí que te recomiendo es que los comas al momento, porque aunque aguantan unos días en un recipiente hermético, a mí me gustaron menos pasado el primer día. No es que se pusieran duros, sino que yo les he notado más acidez, que tiene sentido porque llevan mucho yogur. De todos modos, con ingredientes muy normales, y con poco esfuerzo, estos panecillos te solucionan los bocatas cuando tengas muchas, muchas ganas de uno decente.


Panecillos sin gluten superfáciles 
 
Ingredientes
280 gr de harina sin gluten
1 cdta de goma xantana (omite si tu mezcla de harinas ya la tiene)
2 cdtas de levadura de repostería
1 cdta de sal
1 cdta de azúcar
340 gr de yogur desnatado sin azúcar
2 claras de huevo (50gr)

Preparación
Precalienta el horno a 190º y prepara una bandeja con papel de hornear. En un bol grande, pon la harina, la goma xantana, la levadura, la sal,  el azúcar y mézclalo todo.  Incorpora a la mezcla el yogur y las claras, y mezcla hasta que se empiece a formar una masa. Usa las manos para formar una bola de masa. Pon la masa en una superficie ligeramente enharinada, y amasa hasta que esté un poco más lisa. Divide la masa en ocho porciones iguales y haz una bola con cada una de ellas. Usa las palmas de las manos en cada extremo y dale forma de cilindro, apretando del centro, hacia las puntas. Cierra los extremos de la masa a cada lado para que queden formados los panecillos. Pon las piezas formadas en las planchas de horno, dejando suficiente separación. Lleva al horno, unos 25 minutos, o hasta que las barritas hayan subido y estén ligeramente tostadas. Deja que se enfríen ligeramente en la bandeja del horno, y sirve templados. Se pueden congelar, o usar en un par de días si los guardas en un bote hermético, aunque van cogiendo acidez si no se consumen de inmediato.

Bollitos de brioche para hamburguesas

marzo 17, 2021

Agárrate que hay curvas. Si creías que habías encontrado tus bollitos perfectos para hamburguesas, igual tienes que replanteártelo antes de quedarte con tu receta definitiva.  No es por presionar, pero creo que antes de decidirte, tienes que probar ésta. 

Yo tenía una receta habitual y favorita para hacer pancitos para hamburguesa que lleva tiempo publicada en el blog, y que he repetido muchísimas veces.  Y la verdad, igual que me encanta probar cosas nuevas y adaptarlas, una vez que encuentro algo que es exactamente lo que estaba buscando, soy muy de "si no está roto, no lo arregles". Cierro  mentalmente mi carpeta, lo archivo y vuelvo siempre a esa solución que en su día quedó como la perfecta. 

Así que hacía mucho que no me planteaba hacer pruebas con bollitos para hamburguesas. También es cierto que últimamente no comemos apenas hamburguesas. Pero como hacía tiempo, y en casa les apetecían burguers, hice éstas caseras de pollo, y ya puesta decidí que le iba a dar una vuelta de tuerca a la receta de siempre y probar con bollitos de brioche en lugar de pancitos de hamburguesa.

Hace un tiempo había un restaurante al que nos encantaba ir en salidas familiares. Se llamaba "Rocket and relish" y desafortunadamente pasó a mejor vida. Lo que tenía de especial es que tenía hamburguesas gourmet en formato mini. Sliders, las llamaban. Y así, en lugar de una hamburguesa solo, tomabas varias con combinaciones de sabores espectaculares. 
Nos gustaba la idea de probar combinaciones nuevas en formato mini y solíamos ir de vez en cuando. Siempre repetíamos las favoritas y probábamos alguna nueva. Y siempre decíamos que teníamos que hacer algo así en casa. 
Me había venido cruzando con "brioche buns" cuando veía recetas de hamburguesas en lugar de pancitos. A mí no me emocionaba, porque prefería un pan con cuerpo, no bollitos, para las burguers, pero a petición del público (sobre todo, porque ahora no como gluten y, total, me iba a dar igual hacer una cosa u otra), pensé que valía la pena hacer mi propia versión de bollitos de brioche para las hamburguesas, en formato mini, para que cada uno le pusiera su propia combinación y nos trajéramos el "rocket and relish" a la mesa de casa. 
Así que he adaptado mi receta de brioche y la he convertido en estos bollitos para acompañar las hambruguesas. No son dulces, pero es un pan enriquecido y esponjoso que queda de lujo con tu burguer favorita. En tamaño pequeño, además, es ideal para hacer versiones mini y poner un buffet de toppings para que cada uno se monte sus propios bocadillos en la mesa. 
No son difíciles y el tiempo activo es mínimo, pero como todas las masas, los levados hacen que tengas que contar con algo de tiempo y lo planifiques. Te recomiendo que dupliques las cantidades y congeles los restos, porque te vendrá de perlas tener unos cuantos de estos a mano. 
Pruébalos y me cuentas.

Bollitos de brioche para hamburguesas
 
Ingredientes bollitos
50 ml de leche tibia
3 gramos de levadura seca de panadería (10 gramos de levadura fresca)
75 gramos de yogur natural
2 huevos
1 cucharada de azúcar (aprox 15 gramos)
30 gramos de mantequilla
3 gramos de sal
175 gramos de harina de fuerza
175 gramos de harina de repostería.

Al llevar al horno
1 huevo batido o leche para pintar la superficie


Preparación
Amasar los ingredientes de los bollitos, preferentemente con un robot de cocina o amasadora eléctrica hasta que la masa adquiera consistencia, y dejar reposar en un bol untado ligeramente con aceite, cubierta con un paño limpio ligeramente humedecido en agua hasta que doble su volumen.
Una vez la masa ha doblado su volumen, amasar a mano ligeramente sobre una superficie enharinada. No hay que trabajar demasiado la masa, sólo quitarle el exceso de gas. Dividirla en 10 porciones similares, dar forma de bollitos redondos, y poner bien separados en dos bandejas de horno cubiertas con papel de hornear o con una hoja de silicona. Dejar levar de nuevo hasta que los bollitos dupliquen su tamaño.  Pintar suavemente, sin ejercer presión, con huevo batido o leche, y poner en el horno precalentado a 180º unos 20 minutos.
Dejar enfriar y servir como bollitos para hamburguesas.

Galletas sin gluten con coco y anacardos

marzo 10, 2021
Toma, toma y toma! Pedazo de combinación. Suena raro, pero aunque no te lo creas, he tenido que dejar de hacer estas galletas porque me las zampaba de una sentada. 

Igual el problema no son las galletas, y soy yo, que no tengo medida cuando algo me gusta. Que creo que va a ser esto, la verdad. 

Hace unos meses que, por motivos que no vienen al caso, he eliminado el gluten de mi alimentación. Y si me ha costado renunciar al pan y a la pasta, lo que yo no esperaba es que se me hiciera tan cuesta arriba dejar de hacer repostería. Y no es que me comiera o hiciera para mí todo lo que publico. Pero este blog ha sido mi hobby durante la última década por algo. Cocinar me gusta, pero lo que de verdad me encanta es hacer repostería, sobre todo masas levadas. Y eso, que es algo evidente para cualquiera que eche un vistazo a este blog, se ha hecho dolorosamente patente una vez que he empezado a cambiar algunos de mis hábitos. 

Estas galletas son de hace unos meses. Entonces,  estaba buscando unas galletas sin gluten para tener algo que tomar con el café porque un par que había probado comerciales no me gustaron nada; y curioseando por libros especializados en recetas sin gluten di con estas y me encantaron. Las he repetido varias veces, y no sólo a mí, sino a toda la familia, nos han encantado. Como para no gustarnos. Cuando veas los ingredientes y sobre todo, si las pruebas, verás de lo que hablo. 

Desde entonces, no es que no las haya vuelto a hacer porque sean una bomba (que lo son), es que en este tiempo, además, he dejado de tomar café y últimamente también los lácteos, así que la idea del café con la galleta ha pasado a mejor vida, al menos de momento, y por una temporada que se me antoja bastante larga. 

Ya os iré contado, si os interesa, cómo van estos cambios y qué cosas voy descubriendo e incorporando o elminando y modificando. 

Por el momento, vais a seguir viendo una mezcla bastante ecléctica de recetas y platos que se habían quedado sin publicar de hace un tiempo, algunos otros que preparo para quitarme el mono de hacer repostería mi familia,  y mis propios nuevos experimentos mientras los voy haciendo. 

En el blog siempre he publicado las cosas que he hecho yo y que comemos luego todos en casa. De hecho, si no publico más platos principales es porque las sesiones de fotos lo complican demasiado. Y ahora estoy en un punto en el que mi alimentación está cambiando, así que este cuaderno de recetas, irá reflejando esas diferencias. 

Hoy os dejo con estas galletas que por mucho que no tengan gluten tienen una de calorías entre el coco y los frutos secos que asustan. Ricas, están muy ricas, pero mejor si las tomas de forma muy excepcional, como toda la repostería.

Galletas sin gluten, con coco y anarcados 

125 gr mantequilla ablandada
180 gr de azúcar moreno
1 huevo 
140 gramos de anacardos, picados
200 gr de harina sin gluten con levadura incorporada
1 cdta de goma xantana 
50 gr de coco rallado 
1 cdta de extracto de vainilla

Preparación

Precalienta el horno a 180 y prepara dos bandejas con papel de hornear. Bate con la batidora o robot de cocina (varillas)  la mantequilla con el azúcar hasta que la mezcla esté ligera y cremosa. Añade el huevo y bate de nuevo. Incorpora el resto de los ingredientes y mezcla con suavidad. Pon la mezcla en una superficie ligeramente enharinada y divide en 16 porciones. Forma una bolita con cada porción, ponla en la bandeja, y presiona con la palma de la mano hasta que tenga un grosor de un centímetro aproximadamente. Lleva al horno precalentado y hornea unos 12 minutos.




Crema de zanahorias, naranja y cilantro

marzo 03, 2021

No importa el calor que haga, una crema de verduras o una sopa siempre es bienvenida. Calientes, cremosas y reconfortantes en invierno; ligeras y con verduras de temporada, o simplemente cargadas con lo que va quedando en la nevera en cualquier otro momento. Esta de hoy aprovecha unas zanahorias un poco pasadas y unas naranjas ya de retirada, y consigue sacar lo mejor de las dos. La combinación de zanahorias y naranja funciona de maravilla en esta crema. y la textura la puedes ajustar a tu gusto, con más o menos líquido, dejándola más o menos fina. El color es definitivamente un plus que me pone de buen humor cuando la veo. 
La pena es que una de estas tazas pasó a mejor vida poco después de hacer estas fotos. ¿Soy la única torpe que se carga las piezas de vajilla que más le gustan en los momentos más inorportunos? Una pena, porque son de hace un tiempo y no he conseguido reponerla. Claro, que igual por eso tengo el armario  de tazas de desayuno más colorido que te puedas imaginar, que como daño colateral de mi torpeza tampoco es tan terrible, ¿no crees? 
Disfruta de esta crema, que además congela de maravilla y puedes dejar en raciones individuales para tomar en tu taza preferida cuando más te apetezca.
Crema de zanahorias, naranja y cilantro

Ingredientes

500 gr de zanahorias, limpias y cortadas en dados
Zumo de 1 naranja
Ralladura de media naranja
1 litro de caldo de verduras 
Aceite de oliva 
Sal

Preparación

Cubre ligeramente el fondo de una sopera con aceite de oliva y añade la cebolla y una pizca de sal. Deja que la cebolla se sofría despacio, unos 10 minutos. Añade las zanahorias y la ralladura de naranja y remueve unos 3 o 4 minutos. Añade el caldo y lleva a hervir. Reduce el fuego al mínimo manteniendo el hervor y deja que se cocine unos 20 a 25 minutos, hasta que las zanahorias estén completamente blandas.  Tritura con una batidora para conseguir una crema. Añade el zumo de naranja y mezcla de nuevo. Salpimenta y sirve acompañada de unas hojas de cilantro. 

Bollitos de pan de ajo -garlic knots

febrero 26, 2021
Estos son unos de los mejores panecillos que he hecho nunca. No tienen ninguna dificultad y quedan supersabrosos. 
No somos particularme fans del pan de ajo en casa, nunca lo compro y tampoco lo preparo. No nos disgusta el ajo, pero es un sabor muy potente que uso sin abusar, así que no es algo que se nos venga a la cabeza inmediatamente cuando te apetece comer algo rico.
Sin embargo, en esta receta es lo que le da toda la gracia. La clave está en no abusar para que quede ese ligero saborcito, pero sin que te bloquee el gusto.
En esta receta he usado la masa todo terreno que lo mismo me sirve para hacer pizza que un pan rápido. Confieso que una de las razones por las que tengo el blog y lo sigo usando es porque soy absolutamente incapaz de recordar de memoria casi ninguna receta. No tengo problema con las técnicas, y con los años he cogido ojo y creo que la cocina no se me da mal del todo. Pero soy incapaz de recordar de memoria cantidades e ingredientes exactos. Así que para eso tengo el blog. Si la receta está aquí, es que así es como nos gusta en casa. De hecho, he modificado con los años varias recetas porque he mejorado algunas, variado cantidades, etc. y si no las cambio aquí, luego no recuerdo qué fue lo que hice mejor. Básicamante, porque hay cosas que todas hacemos continuamente en la cocina diaria, pero cuando son cosas que haces de vez en cuando, es justo eso que cambiaste la última vez lo que quieres repetir y si no lo anoto aquí, puede que lo recuerde, o puede que no, que es lo más habitual. 
Sin embargo, esta receta de pan es de las pocas que me se de memoria, porque es supersimple y es la que uso siempre como base para muchas preparaciones. No es un pan de masa madre, pero hace unas pizzas perfectas en un par de horas, y me ha dado siempre mucho juego. Igual por eso es por lo que ésta sí que la recuerdo de memoria. 
Solo hay que añadirle un baño de mantequilla y ajo picado, y transformas un pan completamete neutro en unos bollitos que se pueden comer solos sin ningún problema. Lo de la forma es opcional, pero a mí con esta forma de nudos me encantan, y tienen menos miga y más corteza para empapar la mantequilla con ajo que les da sabor. No te preocupes, que la corteza no queda dura como en un pan, sino tierna como en un bollito. 
Puedes añadirle albahaca, o tomillo, o salvia junto con el ajo. A mí personalmente me gustan solo con el ajo, pero cualquiera de esas combinaciones le va también de maravilla.
Bollitos de pan de ajo- garlic knots

Para los nudos:
500 gramos de harina de fuerza
300 gramos de agua
1 cdta de sal
1 cdta de levadura seca de panadería
1 cucharada sopera de aceite de oliva

Baño de mantequilla de ajo:
50 gramos de mantequilla 
4  dientes de ajo picados (o más si te gusta con un sabor potente a ajo)
Sal

Preparación
Pon los ingredientes del pan en un robot de cocina y amasa unos minutos con el gancho de pan hasta conseguir una masa elástica. Deja que la masa doble su volumen, tapada con un paño de o con plástico de cocina (esto es variable, dependiendo de tus ingre
dientes y de la temperatura de tu cocina. Piensa en una hora aproximadamente y observa el tiempo que necesita en tu caso. Ten en cuenta que en verano será mucho menos).
Una vez haya doblado su volumen, desgasifica la masa ligeramente y lleva a la superficie de trabajo. Pon un poco de harina (justo para que no se pegue la masa) o un poco de aceite y divide la masa en porciones. Yo suelo hacerlo haciendo mitades consecutivas, hasta tener porciones de unos 30 gramos aproximadamente. Puedes pesarlas. Con las manos planas, estira cada porción de masa haciendo un cilindro. Haz un nudo. Mete las puntas por debajo de la base y pon cada panecillo en una bandeja cubierta de panel de hornear o de una hoja de silicona. Deja suficiente espacio entre los panecillos. Repite hasta formarlos todos. Deja levar de nuevo hasta que doblen su volumen, una media hora aproximadamente.
Precalienta el horno a 180º. Pon la mantequilla en un cazo o una sartén, preferiblemente de fondo grueso y derrite a fuego muy bajo. Añade el ajo bien picado y deja que se cocine ligeramente, pero sin dejar que empiece a tostarse. Retira del fuego y pinta con la mitad de esta mezcla los bollitos antes de llevarlos al horno. Hornea unos 15 minutos. Saca los bollitos y pinta de nuevo con el resto de la mezcla, espolvorea con un poco de sal. Lleva al horno 5 minutos más y sácalos del horno. Deja reposar 5 minutos y coloca en una rejilla para que terminen de enfriarse. Sirve tibios o a temperatura ambiente.
NOTAS: Puedes ponerle también un poco de perejil picado o de albahaca a la mantequilla con el ajo. A nosotros no nos emociona, así que no se la pongo.
Verás que ni es mucha mantequilla ni mucho ajo para esta cantidad de pan. Estas son las cantidades que hago yo, porque nos gusta un pan con un sabor ligero a ajo. Si lo prefieres con más ajo o más mantequilla, ajusta las cantidades a tu gusto.
Te recomiendo que tengas cuidado con el punto del ajo. Con la mantequilla caliente se seguirá cocinando algo más y el ajo quemado amarga y le quita toda la gracia a la mantequilla. 

Galletas de chocolate sin gluten

febrero 22, 2021


Ríete siempre de quien te diga que basta con sustituir harina de trigo por harina sin gluten en una receta para tener la versión sin gluten del mismo plato.
El gluten le da una estructura a las masas que las harinas sin gluten no le aportan. El sabor y el color son también completamente distintos, igual que es diferente la cantidad de líquido que absorben las masas, y muchas otras cosas que se ven afectadas en el proceso, sobre todo si hablamos de repostería y de masas esponjosas, o de panadería y masas levadas en las que el papel del gluten es crítico.
Así que no, si estás empezando a introducirte en la repostería sin gluten, no te creas ni por un segundo que con cambiar una harina por otra ya lo tienes todo hecho.
Claro, que esta regla fundamental que te acabo de dar, como todas las reglas, tiene su excepción. En mi experiencia, cuanto menos crítico sea el papel de la harina en la receta (entiéndase que la receta pide poca cantidad de harina y no busca un resultado esponjoso, abizcochado, o similar), más posibilidades tienes de que se pueda cambiar una harina por otra sin demasiado problema.
Esto me funcionó en esta receta de brownies sin gluten que publiqué hace un tiempo, (en parte, porque estos brownies tienen muchísimo chocolate y muy poca harina, no son un bizcocho, sino más bien un pudding), o como en este caso, en estas galletas superchocolatosas.                                                    

Estas galletas en realidad son como galletas de mantequilla con mucho cacao. La harina aquí es en realidad un actor secundario. Claro que no me había dado cuenta hasta a mi hija le dio por hacerlas varias veces seguidas hace unas semanas. Supongo que es otro de los efectos secundarios de las limitaciones de salir que tenemos una y otra vez por el COVID19: A mis hijas cuando se aburren les ha dado por hacer más repostería que de costumbre.
En concreto, esta receta de galletas de chocolate es un clásico del blog, que publiqué hace tiempo y que es un auténtico vicio. Pero precisamente porque son una bomba dietética y las comemos sin darnos cuenta, trato de no hacerlas a menudo. Ahora hacía tiempo que no me había acordado de ellas. Pero a mi hija le dio por hacerlas hace unos días y un par de días después repitió. Eso sí, esta vez la convencí de separar la masa en varias porciones y congelarla. Después, usamos una porción cada vez cuando encendí el horno para cualquier otra preparación. Y con unas 6 u 8 galletas, la cosa es más razonable, más controlada. Además quedan muy bien y no sufren nada al congelar la masa.
Yo me moría de ganas por comer alguna, porque el chocolate amargo es mi verdadera debilidad. Y ahí es cuando reparé en que, viendo la receta, era más que posible que funcionara también sin gluten.
Y funcionó.

Y ahora tengo prohibido hacer estas galletas en una temporada muy, muy larga. Porque aparte del cacao lo que llevan es una cantidad indecente de mantequilla. A mí me recuerdan al shortbread escocés, o las galletas bretonas que son todo mantequilla y un poquito de harina para mantenerlo todo unido. Estas, además, con una generosa parte de cacao. Así que no, no tienen gluten, pero son para contadísimas ocasiones, porque son un exceso dietético en toda regla. Aun así, no podía quedarme este descubrimiento solo para mí, y aunque las hagas muy de cuando en cuando, verás como son un auténtico espectáculo. 


Galletas de chocolate sin gluten

Ingredientes

50 g de chocolate negro
200 g de mantequilla en pomada
150 g de azúcar
50 g de miel (opcional)
1 huevo grande, ligeramente batido
350g de harina sin gluten
50 g de cacao

 
Preparación


Derretir el chocolate en un recipiente al baño María o al microondas con cuidado de no quemarlo. Reservar y dejar enfriar ligeramente. Con la batidora de varillas, en un bol grande,  batir la mantequilla con el azúcar. Añadir el chocolate derretido, la miel y los huevos y meclar de nuevo. Tamizar encima la harina y el cacao. Mezclar hasta que se forme una masa. Dividir la masa en dos piezas, y llevar al frigorífico unos 30 minutos.
En la superficie de trabajo, poner una bola de masa entre dos hojas de papel de horno. Extender con el rodillo amasador, hasta dejar una plancha de masa de medio centímetro, aproximadamente. Cortar las galletas con un cortapastas a tu gusto. Dejar reposar las galletas en la nevera mientras se calienta el horno a 180 ° C. Hornear las galletas durante 10 minutos.  (yo suelo poner 10 minutos la primera bandeja y 8 minutos las siguentes porque tienden a tostarse demasiado en los bordes).


Batido de Kiwi y frutas

febrero 15, 2021



No me apasionan las verduras en los batidos ni en los zumos. Pero las frutas, las frutas son otra cosa. Aunque lo que más me gusta de este batido, de largo, es su color. 

Nunca pensé que se podría comer por colores. Mejor dicho, nunca me había parado a pensarlo. Pero con este batido más que el sabor, que es perfecto, o que su textura, que es de un batido cremoso y afrutado al mismo tiempo, lo que realmente me conquistó fue su color. 

Verde intenso y brillante, como un trozo de hierba recién cortada, en un vaso. Me temo que las fotos no le hacen justicia. Te aseguro que si te animas a probarlo, verás ese verde intenso y todo lo demás te parecera secundario a ti también.

Batido de kiwi y frutas

Ingredientes

3 kiwis pelados
1 mango en trozos (puede ser congelado)
1/2 litro de zumo de piña 
1 plátano, en trozos


Preparación

Pon todos los ingredientes en la batidora y tritura bien hasta obtener un batido fino. Sirve en 2 vasos altos y consume en el momento.

Pan naan con ensalada de pollo marroquí

enero 21, 2021


Esta receta me lleva de vuelta a los primeros años de blog, cuando lo usaba para tener en un mismo sitio esas recetas que quiero tener a mano y no olvidar.

Este ha sido un pequeño descubrimiento de los últimos años. En realidad, lo de menos es la ensalada, o el pan naan (que ya lo he publicado antes y puedes hacer con esta receta, o comprarlo comercial, o cambiarlo por pan de pita). Lo verdaderamente imprescindible era tener localizada la mezcla de especias que uso para hacerlo y que me encanta. A mí me recuerda a los típicos pinchos morunos, así que si tienes una mezcla de ese estilo que te funcione, no te descubro nada en absoluto. Yo creo que esta queda genial, y la uso con pechuga de pollo, en lugar del cerdo con el que se suelen hacer los pinchos.

Después de hacerla un par de veces, hice dos cosas que te recomiendo y que me vas a agradecer si te animas a hacerlas. La primera, hacer cierta cantidad y congelar en porciones para tenerlo a mano. Pon los trozos de pollo bien cubiertos con su adobo extendidos sobre una bandeja con papel de hornear y lleva al congelador. Despues de una hora, puedes ponerlos en una bolsa de congelación y así podrás sacar solo las piezas que necesites en el momento. La ventaja de congelarlo es que te saltas el paso de la maceración. Lo haces, lo congelas y lo usas cuando quieras sin tener que dejarlo unas horas antes de poder usarlo. El hecho de congelarlo con las especias hace que coja los sabores igual o más que si haces un adobo.

La segunda idea es también muy obvia, pero te la cuento igual por si te sirve. Haz dos, tres o más veces la cantidad que te indico. Ponla en un bote hermetico y etiquetalo y ya tienes la mezcla lista para usarla cuando quieras con lo que quieras, no solo en esta receta. Pero incluso si solo la usas para esto, también te vendrá genial tenerla lista en lugar de tener que volver a mezclar especias. De hecho, desde que la tengo así, hay veces que simplemente la uso en lugar de ponerle sal a una carne, una pieza de pollo o cualquier otra cosa, para darle más sabor. 

Pruébala y ya me contarás.  

Pan Naan con ensalada de pollo marroquí. 

Ingredientes
Pan naan (Esta es mi receta

4 pechugas de pollo cortadas en cuadraditos

3 Tomates

Medio pepino

Una cebolla morada

Perejil o cilantro al gusto, y limón para servir


Mezcla de especias:

1 cdta de cayena molida

1/4 cdta de canela molida

1/2 cdta de  comino molido

1/2 cdta de cilantro molido

1/2 cdta de pimentón ahumado

1 cdta de sal

1/2 diente de ajo, aplastado

Zumo de medio limón

 

Preparación 

Pon todos los ingredientes de la mezcla de especias en un bol grande y mezcla bien hasta tener una pasta.  Pon el pollo en el bol y cubre bien todos los trozos con la pasta. Deja marinar un par de horas en la nevera, cubierto con papel film; si puedes, mejor de un día para otro, o congélalo como te indico en el texto. 

Cuando quieras usarlo, en una sartén, pon un poco de aceite y fríe el pollo unos 3-4 minutos por cada lado, o hasta que se tueste ligeramente. 

Pica en dados el pepino y el tomate. Corta la cebolla a pluma. Sirve el pollo sobre pan naan con las hortalizas y acompáñalo de cilantro o perejil,  y limón en gajos.

ESPECIAL

 
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