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Higos con crema de azafrán y cardamomo

octubre 11, 2021
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Ya está a punto de acabar la temporada de higos, pero aprovechando que encontré todavía unos el otro día, me decidí a probar este postre. Si te gusta el chocolate blanco y las especias lo vas a disfrutar todo. 

Es importante tostar bien el cardamomo y el azafrán, sin quemarlos, para que desarrollen todo el aroma y el sabor, y dejarlos luego suficiente rato en infusión para que los sabores se potencien. Después, no puede ser más fácil. 

A mí me encantan las cremas frías en postres. Se dejan preparadas hasta el momento de servir,y puedes jugar con la presentación como tú quieras: en un bol grande y servir en la mesa, en boles individuales, o en vasitos. Prueba y seguro que encuentras todavía más formas de servirlo. ¿ Porqué no como crema para acompañar un bizcocho?

Un postre de otoño que da muchísimo juego. Espero que os guste.

Higos con crema de azafrán y cardamomo

Ingredientes

500 ml de nata líquida
4 vainas de cardamomo,
Unas hebras de azafrán
100 g de chocolate blanco
9 higos maduros abiertos por la mitad
Frambuesa deshidratada en polvo para servir
 

Preparación

Tuesta el cardamomo en una sartén, sin aceite, y machaca en el mortero. Tuesta el azafrán, sin quemarlo, en una sartén. Vierte 100 ml de nata y cuando se impregne bien del azafrán, pásalo todo a un cazo, añade el resto de la nata, el cardamomo y lleva a ebullición.
Retira del fuego y cubre con una tapa, dejando infusionar 15 minutos.
Derrite el chocolate blanco al baño María. Añade la mezcla de nata y especias al chocolate y mezcla bien. Retira del fuego, y añade poco a poco el resto de la nata hasta tener una crema bien mezclada. Lleva al frigorífico, removiendo de vez en cuando, hasta que enfríe por completo.
Sirve la crema en boles, reparte los higos y decora con la frambuesa deshidratada en polvo.

Sopa fría de pepino

agosto 25, 2021
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Con el verano dando ya los últimos coletazos, todavía quedan días de calor en los que sigue apeteciendo comer fresquito. Al contrario que Mafalda, yo adoro las sopas en todos sus formatos; también las sopas frías. Pero con lo que no he podido nunca, nunca, es con el pepino.
Sí, has leído bien. Te traigo una sopa de pepino para decirte que no me gusta el pepino.
No soportaba el pepino (sigue sin volverme loca, la verdad) hasta hace nada. Este verano he empezado una terapia de desensibilización. Es decir, que lo he ido poniendo en pequeñas cantidades en ensaladas, hemos comido tzatziki para acompañar cantidad de platos y me he ido reconciliando con su sabor, así, en pequeñas dosis. Y al final, a fuerza de usarlo como de tapadillo, he conseguido que no me resulte tan intolerable. Lo he usado cortado en palitos con otras verduras y hortalizas en estos rollitos vietnamitas, y la semana pasada nos animamos a hacer sushi casero y también le pusimos su parte de pepino a algunas piezas. Así que tras este incremento gradual de la dosis, y mejorada mi tolerancia a su sabor, me vine arriba y me decidí a hacer una sopa fría de pepino que llevaba tiempo rondándome la cabeza. Básicamente, desde principios de verano. Me temía que me iba a seguir resultando demasiado potente de sabor, pero me pudo la curiosidad y me animé a probarla.
Y la verdad es que si te gusta el pepino no sé si te volverá loca, pero a mí me ha encantado y ya la tengo compitiendo muy de cerca con el gazpacho y la vichyssoise en el top de mis sopas frías favoritas. Además de muy rica, se prepara en un momento, no hay que hacerle apenas nada al servirla y es un primer plato refrescante perfecto para un día de calorazo. Y te lo dice una que sigue sin ser superfan del pepino.
Espero que te guste. 


Sopa fría de pepino
2 pepinos grandes
500 g de yogur natural
125 ml de agua
Sal
Para servir
Aceite de Oliva
Chile rojo
Unas hojas de menta fresca

Preparación
Pela el pepino y córtalo en dados no muy grandes. Pon en el vaso de la batidora el pepino, el yogur, y la mitad del agua. Añade la sal y bate hasta tener una crema. Ajusta con el resto del agua si fuera necesario, hasta darle la textura que prefieras.
Si quieres, puedes colarlo ahora y dejarás una sopa muy fina, pero no es imprescindible.
Llévalo al frigorífico, mejor un par de horas, y sirve muy frío decorado con un hilito de aceite de oliva, un poco de chile rojo y unas hojas de menta. Si te apetece, también le puedes poner unas bolitas de mozzarela, y un poco de tomate en dados.


Crema de zanahorias, naranja y cilantro

marzo 03, 2021
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No importa el calor que haga, una crema de verduras o una sopa siempre es bienvenida. Calientes, cremosas y reconfortantes en invierno; ligeras y con verduras de temporada, o simplemente cargadas con lo que va quedando en la nevera en cualquier otro momento. Esta de hoy aprovecha unas zanahorias un poco pasadas y unas naranjas ya de retirada, y consigue sacar lo mejor de las dos. La combinación de zanahorias y naranja funciona de maravilla en esta crema. y la textura la puedes ajustar a tu gusto, con más o menos líquido, dejándola más o menos fina. El color es definitivamente un plus que me pone de buen humor cuando la veo. 
La pena es que una de estas tazas pasó a mejor vida poco después de hacer estas fotos. ¿Soy la única torpe que se carga las piezas de vajilla que más le gustan en los momentos más inorportunos? Una pena, porque son de hace un tiempo y no he conseguido reponerla. Claro, que igual por eso tengo el armario  de tazas de desayuno más colorido que te puedas imaginar, que como daño colateral de mi torpeza tampoco es tan terrible, ¿no crees? 
Disfruta de esta crema, que además congela de maravilla y puedes dejar en raciones individuales para tomar en tu taza preferida cuando más te apetezca.
Crema de zanahorias, naranja y cilantro

Ingredientes

500 gr de zanahorias, limpias y cortadas en dados
Zumo de 1 naranja
Ralladura de media naranja
1 litro de caldo de verduras 
Aceite de oliva 
Sal

Preparación

Cubre ligeramente el fondo de una sopera con aceite de oliva y añade la cebolla y una pizca de sal. Deja que la cebolla se sofría despacio, unos 10 minutos. Añade las zanahorias y la ralladura de naranja y remueve unos 3 o 4 minutos. Añade el caldo y lleva a hervir. Reduce el fuego al mínimo manteniendo el hervor y deja que se cocine unos 20 a 25 minutos, hasta que las zanahorias estén completamente blandas.  Tritura con una batidora para conseguir una crema. Añade el zumo de naranja y mezcla de nuevo. Salpimenta y sirve acompañada de unas hojas de cilantro. 

Crema de zanahorias y jengibre

diciembre 01, 2020
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Una cremita caliente apetece siempre, y ahora, con estos días tan cortos, todavía más. Yo es que soy muy fan de cremas y sopas, -si os dais una vuelta por el blog veréis que hago muchas-, y es que, aunque no todos me siguen en casa, a mí me apetecen siempre. 
Cuando vivía en España solía tomarlas como primer plato. Desde que estoy fuera, las sopas se han ido haciendo algo más contundentes y ahora son una comida rápida o una cena ligera, sobre todo si las enriquezco con arroz, legumbres, o pollo.
Esta es de una sencillez absoluta, pero tiene la belleza no solo del color de la zanahoria, que  te alegra los días grises de diciembre, sino el punto picante del jengibre, que levanta un poco el sabor del conjunto. A mí la zanahoria en crudo me encanta, pero cocinada me resulta dulzona y plana de sabor. Un poco de jengibre le va perfecto. Si te apetece, añádele también un golpe de cúrcuma. Ganará en color (intensificando el naranja), en sabor, y en propiedades antiinflamatorias. 
La tomes como la tomes, te va a encantar. Por mí que no quede darte opciones. 
A disfrutarla.
Crema de zanahorias, jengibre

Ingredientes 
1 cucharada de aceite de oliva
1 cebolla pequeña picada fina
1 diente de ajo picado
20 g de jengibre fresca, pelado y picado picado
200 g de zanahorias picadas
300ml de caldo de verduras
Pimienta negra molida
Aceite de oliva virgen extra para servir
 
Preparación 
Calienta el aceite en una cacerola pequeña a fuego medio. Añade la cebolla y cocina 2-3 minutos. Agrega el ajo, el jengibre y las zanahorias y cocina 5 minutos, revolviendo ocasionalmente.
Añade el caldo, rectifica de sal y pimienta. Lleva a ebullición, reduce el fuego, cubre y deja que se cocine a fuego lento unos 20 minutos, o hasta que las zanahorias estén suaves.
Tritura con una batidora de pie hasta que tengas una crema suave, vuelve a calentar si es necesario. Sirve en boles y añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un golpe de pimienta negra recién molida.

Sopa de tomate y albahaca

julio 07, 2020
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Una de las mejores comidas del verano son las sopas frías. Sí, y los helados, y las ensaladas, y las barcacoas y el pescado a la brasa, y mil millones de cosas más que echo de menos porque vivo en una ciudad sin verano (también conocida como Belfast). Obviamente, no elegí este destino por el clima, eso os lo aseguro. No es frío, pero vivimos con una nube gris sobre nuestras cabezas.
Permanente.
Dicho esto, para los que estáis disfrutando del verano-verano,  es cierto que hay miles de comidas, frutas, y demás que son una auténtica maravilla, pero uno de mis platos favoritos de todos los tiempos son las sopas frías.
Hay muchas opciones y en esto, igual que la tortilla de patatas, cada casa tiene la suya. Si te apetece probar otras sopas frías, anímate con esta sopa fría de melón, o con este gazpacho con bolitas heladas de queso y albahaca. La de hoy es una sopa de tomate.
No es un gazpacho, ni un salmorejo, ni nada parecido. No se parece en nada a esas maravillosas ensaladas bebibles, que son divinas después de un día de calor.
Esta de hoy es una sopa, sopa. Es una sopa de verduras, pero con el tomate como verdura estrella. Y por tanto, la puedes tomar fría en verano, o caliente cuando te apetezca. En eso me recuerda a la Vichyssoise: una crema de puerros en caliente, o una sopa fría según cómo la sirvas. Pero ahí se acaban los parecidos, porque esta sopa de tomate es otra cosa. La albahaca le da un punto fresco muy agradable, y si quieres, algo italiano (acompáñala con un poco de pan tostado y mozarella y verás de qué te hablo) pero puedes dejarla de lado si no te apasiona. Como otras sopas de verduras, congela bien, pero es mejor que le des un hervor antes de consumirla después de congelarla (esto con todas las cremas y verduras te ayuda a mitigar contaminaciones y vuelve a emulsionar los ingredientes si en el congelado se habían separado).
Una vez cocinada, déjala enfríar y guárdala en el frigo. Sirve como sopa fría, o pruébala como alternativa a tus sopas de verduras y verás de qué te hablo. 
Y a disfrutar del verano!


Sopa de tomate

Ingredientes
2 cucharadas de aceite de oliva
1 zanahoria, pelada y cortada en cubitos
1 cebolla pequeña, cortada en cubitos
3 dientes de ajo picados
1 lata de tomates enteros
250 ml de caldo de verduras
Sal y pimienta
1/2 cucharadita de comino molido
1/4 cucharadita de orégano seco
1/2 cucharada de azúcar
1/4 taza de albahaca fresca

Preparación
En una sartén mediana, calienta el aceite de oliva a fuego medio-bajo. Añade las zanahorias, la cebolla y el ajo, y cocina hasta que estén tiernos, unos 8 minutos. Añade el tomate con su jugo, el caldo de verduras, el comino y el orégano. Deja que se cueza a fuego medio unos 20 minutos. Bate la mezcla con una batidora o con una batidora de vaso. Prueba y salpimienta, y comprueba la acidez. Rectifica con el azúcar.


Crema roja de verduras

mayo 05, 2020
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Esta es todavía otra forma de hacer otro plato de un plato que ya has cocinado y has guardado, o del que has hecho cantidad.
¿Te acuerdas de la sopa de verduras cajún?
Pues justo en el último paso, si no le añades las alubias ni el champiñón, o si retiras una parte antes de añadirlos, y los pasas por un robot de cocina o una batidora, tienes esta crema de verduras.
Otro plato más cocinando solo una vez.
A mí me viene genial, porque como siempre, puedes congelar en porciones e ir tirando de recurso cuando lo necesites.
Una idea supersencilla que igual os sirve.


Sopa de verduras y alubias cajún

abril 14, 2020
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Esta es una receta que he adaptado de un libro de cocina que andaba por casa y que  estoy haciendo mucho últimamente por varios motivos. Es perfecta para hacerla mientras cocinas la cena, porque es una receta rápida (y más aún, si, como yo, usas un robot de cocina para cortar todas las hortalizas) y que requiere muy poca atención. Así, te la dejas lista para la comida del día siguiente. Congela de maravilla, y es una comida en sí misma, cargada de verduras y hortalizas, pero con la fibra y la contundencia de las legumbres. También puedes usar las verduras que tengas dando vueltas por el frigo o tirar de latas o de congelador. Le ajustas el picante a tu gusto, y te das un gustazo de la forma más sana posible.


Sopa de verduras y alubias cajún

Ingredientes
1 cebolla mediana
2 dientes de ajo picados
1 calabacín
1 pimiento verde
1 pimiento rojo
2 zanahorias
2 latas de tomate en trozos
1 litro de caldo al gusto (carne, pollo, verduras. También puedes hacerlo con 2 medidas de agua de las latas (~800 ml) y 2 cubitos de caldo)
1 cdta de especias cajun, (u otra mezcla de especias algo picantes, al gusto: ras el hanout,
1 lata de alubias de variedad pequeña y fina
1 lata pequeña de champiñones
Aceite de oliva
Sal
Pimienta negra

Preparación
Sofreír la cebolla y sudarla. Añadir el ajo y sofreír un poco sin quemarlo. Añadir todas las verduras cortadas en rodajas pequeñas, el tomate y el caldo y las especias y llevar a ebullición. Bajar a fuego medio- bajo y dejar que se cocine durante 30 minutos. Probar y rectificar de sal y pimienta, y de especias si hiciera falta. Añadir las alubias lavadas bajo el grifo de agua fría, y los champiñones si los usas (también lavados y escurridos). Dejar cocinar otros 15 minutos. Servir.  

Crema de puerros con aceite de trufa

marzo 31, 2020
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Un básico entre los básicos que nos acompaña en casa desde siempre. Tanto es así que ni se me había ocurrido publicar esta receta. Pero hace un tiempo, cuando compartí algo similar en Instagram y no puse la receta,  me dijeron que estas recetas básicas eran muy buenas para quien estaba empezando a cocinar. Y me di cuenta de que si hace unos años me lo hubieran dicho a mí, me habría pasado lo mismo. Así que cuando hace unos días preparé esta crema que hago muy a menudo en casa, decidí hacerle unas fotos y compartirla aquí por si a alguien le sirve. El ajo negro y el aceite de trufa son pijadas totalmente prescindibles que me apeteció ponerle porque las tenía a mano, pero te aseguro que te saldrá riquísima sin ninguno de ellos. 
Esta crema congela de maravilla, sólo tienes que volver a llevarla a hervir una vez descongelada para conseguir los mejores resultados (personalmente, no me gusta la textura que queda si la recalientas en el microondas, pero descongelando por la noche en el frigo, y calentando hasta que hierva a fuego vivo unos minutos, queda perfecta).
Así que aquí tienes una crema de verduras de batalla que además, es la base de un clásico de la cocina francesa: la Vichyssoise. Pero esa es una historia para otro día que os contaré muy pronto, porque también vale la pena que la tengáis en vuestro repertorio para el verano. Si os gustan las sopas frías, os encantará.
Espero que os guste esta crema y la convirtáis en un habitual para vuestras cenas, como lo es para nosotros. 

Crema de puerros con aceite de trufa y ajo negro
Ingredientes
4 patatas medianas
2 puerros no demasiado grandes (la parte blanca)
Caldo al gusto (verduras, carne, pollo) o agua , en cantidad justo para cubrir las verduras
125 ml leche entera 125 ml (aprox)
Aceite de oliva
Sal
Pimienta negra
Opcional
Ajo negro
Aceite de trufa

Preparación
Pela las patatas y córtalas en cachelos. Limpia bien los puerros y corta la parte blanca en trozos pequeños de tamaño uniforme. Pon un poco de aceite en una olla de fondo grueso, a fuego medio, y sofríe ligeramente el puerro. Si usas el ajo negro, ponlo junto con los puerros.  Añade las patatas y dales unas vueltas. Añade caldo solo para cubrir las verduras. Aquí puedes añadir el tipo de caldo que prefieras, hacerlo con agua y un cubito de caldo, o solo con agua, a tu gusto. Lleva a ebullición y deja que se cocine a fuego medio hasta que las patatas y el puerro estén blandos al pincharlos con un tenedor. Retira el resto de caldo con un cazo y reserva. Bate las verduras con una batidora de mano, añadiendo el caldo que has reservado hasta tener una consistencia un poco más espesa de la que quieres. Añade la leche, y rectifica de sal.
Puedes servirlo con un poco de aceite de trufa, como en la imagen. A mí me encanta servirlo con un buen golpe de pimienta negra.
 


 
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