09 diciembre 2014

Bollitos de Santa Lucía



En Palma hay una importante colonia sueca. No son tantos como los alemanes o los británicos, pero hay bastantes suecos que viven todo el año allí. Lo que tienen, además, es que son muy organizados. Sea a través de sus iglesias, o por grupos de aficiones comunes, no importa en qué lugar del mundo estén, no es difícil identificar esa comunidad. En Palma además de muchas otras cosas, seguían la tradición de la procesión de Santa Lucía cada 13 de diciembre. Y no, no me lo invento, lo podéis ver aquí. Una niña del colegio sueco encabezaba la procesión, seguida por todas las demás, con túnicas blancas y una corona de velas en la cabeza. En Palma resultaba de lo más vistoso, sobre todo, por lo exótico de ver a las niñas suecas reproduciendo los ritos que primero fueron paganos y luego se cristianizaron y que son de las pocas expresiones de este tipo que conservan las versiones calvinistas del cristianismo. Lo chocante era verlas, rubias y totalmente ajenas al decorado Mediterráneo, celebrar el triunfo de la luz, cuando los inviernos en el sur de Europa no son, ni por aproximación, la noche eterna que viven sus abuelos en Suecia. Claro que por eso están ahí. Por el sol, la luz y el buen tiempo.
La procesión solía acabar (supongo que seguirá igual) en la plaza del Ayuntamiento, y las Lucías cantaban sus villancicos suecos en medio de esa plaza coronada por un olivo gigante. Vamos, igual que sus primas en Suecia, casi seguro.


A mí siempre me hizo gracia. Era uno de los pocos momentos en los que esta comunidad se dejaba ver tan a las claras. Yo conocí a algunos a través de la mujer de un conocido, que era sueca. Típica hisotoria de un amor de verano en los 70. Ella se quedó y estoy segura de que el barco de él (en el que él pasaba todos los fines de semana) y la tremenda capacidad de ella para hacer su propia vida y organizar el mundo al margen de su familia, son lo que hicieron que su matrimonio durara tanto. Siempre me hizo gracia esta pareja, tan práctica, tan completamente diferentes, con esa inteligencia brutal para sobrevivirse en pareja y sobrellevarse durante años razonablemente bien. 
Mi amiga sueca había ayudado, hacía años, a organizar estas procesiones. 
Yo conocía estos bollitos de azafrán, que son típicos por Santa Lucía, pero no los había hecho hasta ahora. Este año me he acordado de esas niñas rubias que desfilaban por el centro de Palma, reproducienco tradiciones que cada vez tienen menos que ver con ellas, y que solo tienen sentido en la memoria de sus padres. 
Pero con o sin corona de luz, estos bollitos tienen la virtualidad de toda la bolleria escandinava: son una auténtica maravilla. Todos estos panes dulces que siempre estan listos para tomar con un café en cualquier momento del día, son absolutamente perfectos. Son normalmente masas fermentadas, del tipo del pan, enriquecidas con mantequilla y/o huevo. Es una reposteria honesta, sencilla, casera, como corresponde a los largos días en los que no se puede hacer gran cosa afuera. A mí me encanta hacer este tipo de bollos. La única precaución con estos es ser comedidos con el azafrán. Los bollos quedan preciosos con el color que les da, pero además de color, el azafrán es muy potente de sabor, y si te pasas no resulta nada agradable. Mejor ser conservadora en el uso del azafrán en esta receta. Por lo demás, esta es la típica receta para hacer un fin de semana frío, y tomar luego con un café caliente, viendo el día helado a través de la ventana y disdrutando del calor y el olor que ha dejado en toda la casa. Totalmente irresistibles, por Santa Lucía, o en cualquier otro momento.






Bollitos de Santa Lucía

Ingredientes
300 ml de leche 
Unas hebras de azafrán (3 o 4)
75 gr de mantequilla cortada en cubos
500 gramos de harina de fuerza
100 gramos de azúcar 
1 cuchradita de sal
7 gramos de levadura de pan de acción rápida (15 gramos de levadura de pan fresca)
1 huevo grande, batido (y otro para pintar los bollitos antes de llevar al horno)
Unas pasas (o arandanos desecados) para decorar
Un poco de aceite para engrasar

Preparación
Pon la leche en un cazo y calienta hasta que esté a punto de hervir. Usa un mortero para reducir el azafrán a polvo, y añádelo a la leche junto con la mantequilla. Mezcla para derretir la mantequilla y reserva hasta que esté tibio.
En  un bol grande mezcla la harina, el azúcar, 1 cucharadita de sal y la levadura, y haz un volcán en el centro. Vierte la leche junto con el huevo batido y mezcla hasta tener una masa pegajosa. Pon la masa en una superficie de trabajo enharinada y amasa hasta que este suave y elástica, unos 10 minutos. Deja reposar la masa en un bol pintado ligeramente de aceite y cubre con papel film, al menos una hora o hasta que doble su tamaño. (si usas levadura fresca el tiempo puede ser algo más. La levadura desecada normalmente es de acción rápida).
Divide la masa en mitades hasta tener 12 porciones iguales. Cubre las piezas con el papel film con un poco de aceite para que no se seque la superficie mientras les das forma. Coge una porción y dale forma de cilindro alargado, de unos 30 cms. Coge un extremo, y enróllalo hasta el centro en espiral. Coge el otro extremo y enróllalo también hasta el centro, en sentido contrario. La forma final recordará una S. Repite con todos los bollitos, y colócalos en una bandeja de horno preparada con una hoja de silicona o papel de horno. Una vez terminados, cubrelos con el papel film y dejalos levar de nuevo hasta que doblen su tamaño. (Si los haces por la noche, puedes dejarlos a hacer este segundo levado en el frigorífico toda la noche, y hornearlos por la mañana).
Calienta el horno a 200 º (180 con aire). Pinta los bollitos con huevo batido y pon una pasa en el centro de cada espiral. Lleva al horno unos 15 minutos, y deja enfríar antes de tomarlos. Mejor tomarlos en el mismo día, pero aguantan bien un par de días. Congelan muy bien. Para descongelar, bastan unos 40 a 60 segundos en el microondas (según su potencia).

22 noviembre 2014

Finalista de Easy Food Home Cook Hero Awards 2014 - Pasta alla Norma

Para aquellos que no lo sabéis, Easy Food es la revista de cocina líder en Irlanda para cocineros no profesionales. Cuando me mudé a Belfast empecé a seguirla y me suscribí a ella hace unos meses.
En 2011 empezaron un concurso anual para encontrar a los mejores cocineros aficionados de Irlanda, los  Home cook hero awards. Este año yo participé en la competición, y para mi sorpresa, fui elegida como una de las finalistas. Para el concurso pedían recetas de distintas categorías, e hicieron una seleción de los 3 finalistas en cada una de las 10 categorías basada en las recetas que habíamos enviado. Mi versión de la Pasta alla Norma fue seleccionada en la categoría de pasta, que patrocinaba Barilla.
A las 8.20 de la mañana de una mañana de sábado terriblemente desapacible llegué a la Cooks Academy, en el centro de Dublín. Tenía que cocinar el plato seleccionado para  3 jueces (2 cocineros-estrella en Irlanda, Catherine Fulvio y Tom Flynn, y la editora de la revista), junto con las otras dos finalistas de mi categoría. 
La verdad es que la experiencia fue inmmejorable. Tanto la gente de la Cooks Academy como el personal de la revista fueron geniales durante toda la mañana. La gracia es que el día del concurso teníamos que cocinar el plato para los jueces por la mañana en la academia los  30 finalistas, (y por tanto la organización para que todos tuviéramos todo lo necesario en cada momento era imprescinidible y funcionó de maravilla). Yo fui sola a cocinar, pero algunos de los concursantes habían venido con amigos o familiares y justo antes de empezar se iba calentando el ambiente mientras esperábamos. 
La otra parte del concurso es que además, un equipo de TV nos grababa para el programa que se emitió el sábado siguiente en TV3 Ireland, uno de los canales nacionales. El concurso de la mañana estuvo seguido de una gala por la noche  en uno de los hoteles más lujosos de Dublín, el Shelbourne. Así que aquí está el programa completo. Me podéis ver alrededor del minuto 27, y justo después veréis quién ganó en mi categoría, que como ya habréis adivinado a estas alturas no fui yo.



A mí y a mis otras dos compañeras en la categoría de pasta nos tocó el honor de ser las primeras de la mañana, tanto para cocinar como para hablar con las cámaras. En cuanto empezamos a grabar se hizo la hora de empezar a cocinar para nuestro grupo y los 45 minutos que teníamos se pasaron volando. Poco a poco, los otros grupos también habían empezado a cocinar y para cuando terminamos todos los puestos estaban llenos de gente compitiendo en distintas categorías.
Como habíamos empezado las primeras, también fuimos las primeras en llevar nuestros platos al jurado, así que los dejamos deliberando y para entoces el concurso por la mañana se acabó para nosotras. Se suponía que nos enteraríamos de quién había ganado en la gala de por la noche, pero para entonces (si no nos habían dado ya bastantes pistas antes) estaba claro quién había sido la afortunada ganadora, cosas de la tele, supongo. Nos hicieron algunas fotos más, y con eso, básicamente se acabó la mañana para nosotras. 
Y como me veis abajo, no gané, pero me lo pasé de maravilla durante todo el proceso. 

 Yo con mi Pasta alla Norma en la  Cooks Academy, Dublin

Barilla nos regaló una chaquetilla de chef a las tres finalistas. Mi primera chaquetilla de chef. Estoy segura de que Helen, la representate de Barilla no tiene ni idea de la ilusión que me hizo, porque tengo miles de otras cosas de cocina, pero jamás se me había ocurrido lo de la chaquetilla, y ahora es una de esas cosas que me sacan una sonrisa cada vez que las veo. Así, que se lo dije en su momento, pero gracias otra vez a Helen, que fue un encanto; gracias al personal de la Cooks Academy y a todo el personal de la revista, que organizaron todo el dia para que saliera todo de manera impecable, desde el concurso por la mañana, a la gala por la noche. Muy buen trabajo el de todos! Ha sido una de las experiencias más divertidas que he tenido relacionada con mi afición a la cocina, y mi primera aparición en un canal nacional de la tele irlandesa (por el momento...)
Así que ahora soy oficialmente una de las finalistas de los Easy Food Home Cook Hero Awards de 2014.

La receta que hice fue Pasta alla Norma. Es un plato tradicional italiano con berenjenas, que son uno de mis ingredientes favoritos de siempre. Esta receta la publiqué en su día en el blog, no tenéis más que pulsar el enlace si os apetece probarla. Espero que la disfrutéis.


 

11 noviembre 2014

Ensalada de queso y nectarinas al grill con frambuesas



Nunca parece haber suficiente tiempo para todo lo que quiero hacer a lo largo del día. Seguro que no es solo problema mío: demasiadas cosas que querría hacer y el día, por más que me empeñe, sigue teniendo solo 24 horas. Llevo semanas queriendo publicar esta receta, pero por una cosa o la otra ha ido quedándose un día tras otro en mi lista de cosas por hacer. Puede sonar raro ahora lo de usar nectarinas. Eso os dará una idea de que hice esta receta a finales de verano, con las nectarinas todavía en su mejor momento. 
 
Puedo decir en mi descargo, sin embargo, que para el último par de semanas tengo una excusa perfecta. Escribiré una entrada con todos los detalles, pero no puedo contároslo todo, al menos, hasta el sábado, 15 de noviembre, cuando la gala de entrega de premios de  Easy Cook Home Cook Hero   se emita en  TV3 Ireland a las 1.40 de la tarde. Y es que hace un par de semanas me dijeron que una de mis recetas había sido elegida para participar en la final de este concurso de cocineros aficionados que organiza esta revista irlandesa. 
 


Como os podéis imaginar, el último par de semanas ha sido una locura, probando y repitiendo pruebas con la receta hasta conseguir que saliera siempre, consistentemente igual. No me quejo en absoluto. De hecho, no puedo más que dar las gracias a la revista y a todo el equipo que organizó por la mañana la competición, y por la noche la cena de gala para la entrega de premios. No os imagináis lo divertido que fue vivir esta experiencia.
Así que os prometo todos los detalles muy pronto, pero entretanto, dejadme volver a esta ensalada.
Me encantan las frutas rojas. Me gusta su ligera acidez, ese punto de gracia que le dan a los platos salados. Había visto algo parecido a esta ensalada en una revista de cocina australiana, y con eso como idea inicial decidí mezclar un par de cosas a ver qué salía. Al final, hice esta ensalada para una cena con amigos en casa. Me encantó el resultado, y a mis amigos también (o eso dijeron ellos, claro).


En definitiva, no es más que una ensalada, un entrante bastante típico para una cena, pero te aseguro que no es una ensalada cualquiera. La combinación de la nectarina al grill, con sus jugos caramelizados, el queso de cabra caliente, a punto de derretirse, y la acidez afrutada de la vinagreta de frambuesas hace de esta ensalada un plato genial, un auténtico plato ganador. La mezcla de sabores, texturas, y el contraste de temperatura hacen de esta una ensalada muy especial.
Así que disculpas de nuevo por mi retraso  al publicar esta receta. Ahora ya la tenéis lista para cuando las nectarinas estén en temporada otra vez.



Y un pequeño truco por si no os apetece poner el horno para calentar el queso: usad una sartén con un poco de papel de hornear para conseguir un resultado similar.


Ensalada de queso y nectarinas al grill con frambuesas


4 nectarinas
Unas hojas de mezcla de lechugas crujientes
Un puñado de frambuesas frescas
Aceite de Oliva Virgen Extra
Vinagre de frambuesa  (o un vinagre suave de vino blanco)
Sal
Pimienta negra

Preparación

Yo no pude encontrar vinagre de frambuesa, así que lo prepare yo misma: Aplasta unas frambuesas con un tenedor en un bol, y añade 4 cucharadas de vinagre suave. Deja reposar la mezcla un rato antes de usarla. Puedes prescindir de este paso si encuentras vinagre de frambuesa o usar vinagre normal y saltarte este paso.
Calienta un grill a fuego fuerte y ponle unas gotas de aceite con un pincel de cocina o un spray. Cuando el grill esté muy caliente, pon las nectarinas, cortadas en octavos con su piel, y ásalas hasta que estén doradas.
Pon la lechuga, las nectarinas y unas frambuesas en los platos en que vayas a servir la ensalada, y salpimenta.
Prepara una vinagreta con 3 partes de aceite de oliva y 1 parte del vinagre de frambuesa y añádela a la ensalada.
Pon una sartén a fuego fuerte y pon papel de horno encima. Añade el queso y calienta hasta que empiece a coger temperatura y comience a derretirse. Ponlo encima de la ensalada y sirve inmediatamente.