17 mayo 2013

Puré de patatas al gratén. Receta 214, 1080 fotos de cocina



Hoy mi contribución de este mes al proyecto 1080 fotos de cocina es este puré de patatas gratinado. 

Últimamente le estoy dando muchas vueltas al tema de la autoría de las recetas. Sin nigún ánimo de ser polémica, que no es mi estilo, os planteo algunas dudas que me surgen al respecto.
 
Como sabéis, los titulares de los derechos del libro no nos autorizan a reproducir las recetas al tiempo que les ponemos fotos, lo que me parece normal, porque ese texto sí tiene un autor y unos editores cuyo negocio es precisamente vender esos libros.

Pero por lo que respecta a las recetas.... todas las recetas tradicionales no son de nadie, porque son de todos. Es decir, en un libro de cocina tradicional no puedes pretender que has inventado la tortilla de patatas o la tarta de Santiago, por mucho que tú escribas la receta. 
Tengo clara la diferencia entre la propiedad de la receta y la propiedad del texto o las imágenes que la explican, ¿pero de verdad a estas alturas alguien puede hablar de "su receta" de un plato tradicional? 
(A mí a veces me parece que es como si alguien quisiera pedir derechos de autor por los refranes).

Y al revés, he visto a cantidad de bloggers incendiar las redes porque se usan sus fotos sin consentimiento. Pero también he visto a muchos copiar directamente recetas de libros, muchas veces sin citar la fuente, otras citándola. ¿Y eso no tiene derechos de autor? Yo entiendo que lo que se comparte es cómo tú has hecho la receta, tu foto, tus explicaciones... pero me parece que del homenaje a la copia hay una delgada línea, y de que el editor se alegre de que el libro haga ruido en redes sociales, a que empiece a demandar por uso ilícito, también.
  
¿Qué pensáis vosotros?
     






16 mayo 2013

Sin Receta: cuando uno de tus blogs favoritos publica nuevo libro



Sin receta. Una guía para descubrir tu creatividad en la cocina es el nuevo libro de Mª Angeles Torres, del blog SECOCINA

Como ella misma dice,  este libro reúne todas las explicaciones que le apetecería dar cuando alguien, al enterarse de que se dedica a hacer recetas y a publicarlas, inmediatamente le pregunta si las inventa. Pero este libro va mucho más allá de eso. 

Mª Angeles ha escrito una reflexión personal sobre su visión de la cocina, muy meditada y con explicaciones detalladas. A mi modo de ver, es un libro de cocina que se parece bastante poco a los libros de cocina al uso. Tiene algunas recetas, pero no es un libro de recetas. Es más bien la recopilación de sus reflexiones en torno al acto de cocinar, de crear una receta, de usar los ingredientes, y de los años que lleva cocinando y blogeando. 

Yo a Mª Angeles la sigo desde que empecé en esto de los blogs de cocina. Para cuando yo empecé con mi blog, ella ya llevaba 6 años en esto. Así que podéis creerme si os digo que, de esto, algo sabe. Desde entonces, siempre me ha parecido una referencia muy sólida y de la que me fío a pies juntillas. Sus recetas son limpias, y desprenden un amor por el producto y por las cosas bien hechas con una elegancia natural que a mí me encanta. No necesita –y por eso no lo hace- subirse a carros de modas, hacer ruido o dar voces. Ella tiene un blog sereno, centrado en lo que importa: disfrutar de una comida limpia, honesta.

Como os decía, lleva en esto desde 2004 y todo este tiempo ha ido construyendo una visión personal de la cocina que ahora expresa en su nuevo libro, disponible online 


Para todos los que amáis la cocina es un libro que os encantará. Si alguna vez andáis faltos de motivación, está claro que la vais a encontrar en él. Una lectura muy, muy recomendable. 

Si quieres ver una muestra gratuita del libro, la puedes descargar desde aquí: 



Enhorabuena, Mª Angeles!!!!

08 mayo 2013

Bagels clásicos con sésamo

Bagels clasicos con sesamo_1

Puedo prometer y prometo... (los que tengáis unos años ya conocéis esta frase) que este blog no ha estado de vacaciones, aunque lo parezca.

O tal vez el blog sí, pero yo, que soy la que piensa en la receta, hace la compra, la cocina, hace las fotos, os lo cuenta, procura no zampárselo todo y trata de seguir además con su vida con algo de equilibrio, no ha estado de vacaciones, ni mucho menos.Todo lo contrario, si todo lo contrario a estar de vacaciones existe.
Me gustaría poder contaros que tengo una vida super cuqui, que todo en mi vida es delicioso, es perfecto, es fácil, es superficial y precioso, y superguay, y super molón, y que todo es fácil y rosa posa, y se hace solo, y está siempre perfecto sin esfuerzo. Pero, con todos mis defectos -que no son pocos-, si hay algo que no soy es una mentirosa. Mi vida es de lo más normal. Como mami profesional de dos niñas aún pequeñas, sin familia cerca a la que poder recurrir en urgencias varias, mi vida es de lo más normalita, y sobre todo, de lo más cansada. Y eso es justo lo que podéis ver en el blog: Trabajo, trabajo mucho y muy duro, y a veces las exigencias de mi trabajo hacen que otras partes de mi vida queden en un segundo plano. A veces, como a todas las madres, me da la impresión de que mis hijas van a crecer pensando que lo normal es que una mami esté siempre corriendo, estresada, de viaje, olvidando cosas que para ellas son fundamentales, con ojeras y pensando que ya habrá tiempo, aunque según va pasando el tiempo ya ha aprendido que luego casi nunca lo hay.
A veces, yo también me dejo arrastrar por ese mensaje que llevamos metido hasta los huesos las mujeres, y me arrastra el chantaje de llevar el peso del mundo sobre los hombros, porque ser mujer nunca ha sido fácil, tampoco ahora. Y una mirada de decepción de tus hijas por la menor tontería te hunde en la miseria (sí, ya sé que también tienen padre, ya sé que hay cosas importantes y cosas que no lo son tanto, pero cuando tienes cinco años, te puedo asegurar que cuando tu mami se olvida de comprar esa diadema que te había prometido, el llanto más desconsolado se apodera de tí y hace sentir a tu mamá como la peor persona del mundo, aunque haya estado de viaje una semana, intentando arreglar el mundo, o al menos su pequeño mundo y también un poco el tuyo).
A veces una se cansa un poco de todo.
Y otras veces, se marcha de viaje una semana, y a pesar de las prisas, de las presiones, se planta en casa de amigos apenas conocidos sin avisar, y la reciben como si la conocieran de toda la vida, y en un momento, el aire se aligera, las cosas vuelven a ser divertidas, se hacen planes, se descubren sitios, y el mundo está otra vez por conquistar,  y por disfrutar.
Y vuelves a casa y celebras estar de vuelta, y te das cuenta de que hacía tiempo que habías olvidado lo divertido que puede ser todo cuando tienes proyectos, cuando la vida no se limita a sobrevivir.  
 
Bagels clasicos con sesamo_2
Y llegamos a la receta de hoy. Como ando bastante desconectada de la blogosfera porque la vida últimamente no me da, hace unas semanas vi que todo se llenaba de recetas de bagels, a propósito de un reto o algo así. Ni me había enterado (¡!) Yo había hecho esta hace semanas porque tengo una deliciosa relación de amor y odio con estos panecillos. 
De amor porque me encantan y me parecen un desayuno-brunch perfecto desde que los tomé hace años por primera vez en los USA. Me parecieron geniales. 
De odio, porque me parecen engorrosos de hacer en casa, y por eso los hago mucho menos de lo que me gustaría. 
No son difíciles, pero si a los tiempos de levado que tienen todos los panes, les añades lo de tener que escaldarlos, y luego llevarlos al horno, no es complicado, pero sí es algo que a mí no se me ocurre hacer cada semana. Simplemente, me da mucha más pereza que otras cosas que "se hacen solas". 
Pero de vez en cuando, cuando el amor, -o simplemente el deseo de algo rico, rico-,  es más fuerte que el odio, me arranco y los hago. 
Hoy he tomado prestada esta receta de Pepacooks. Esta me gusta muchísimo más que las que había hecho otras veces, así que no sólo es la que hago hoy, sino que os la recomiendo, igual que todo el blog.


Bagels clasicos con sesamo


Bagels
Ingredientes (para unas 8 unidades)
450 g de harina
125 ml de agua
125 ml de leche
1 huevo (clara y yema separadas)
15 g de levadura fresca de panadero
8 g de sal
5 g de azúcar
30 g de mantequilla derretida
Agua para hervir los panecillos
Unas semillas de sésamo (ajonjolí)

Preparación:
Deshacer la levadura fresca en la harina. Mezclar con la sal, el azúcar, la mantequilla derretida y una clara de huevo. Añadir la leche y el agua, ligeramente templadas. Amasar hasta tener una masa ligada y lisa.
Dejar reposar la masa durante una hora. Pasado este tiempo, desgasificar ligeramente (amasar un par de veces, para quitar el exceso de aire, pero sin manipular en exceso la masa) y dividir la masa en porciones. Con estas cantidades, deberían salir unas 8 piezas de buen tamaño. Hacer una bola con cada trozo de masa, y luego hacer un agujero en el centro, para conseguir el bagel.
Precalentar el horno a 220º. Poner agua a hervir.
Dejar reposar los bagels ya formados unos 10-15 minutos. 
Cuando el agua hierva con fuerza, ir poniendo los bagels en ella y escaldar rápidamente. Basta con 10 a 20 segundos. Mejor hacer este paso de uno en uno, ya que es un escaldado rápido y no es una gran cantidad, y te permitirá controlarlo mejor.
Ponerlos sobre papel de cocina para que escurran el agua que puedan haber cogido, y una vez escaldados todos, llevar a la placa de horno con una hoja de papel de hornear o de silicona, pintar los bagels con la yema que teníamos separada, batida, y poner las semillas de sésamo por encima. 
Llevar al horno unos 25 minutos, hasta que se doren. 
Los puedes rellenar de lo que prefieras, si bien un clásico es el queso de untar con salmón ahumado (que es el que yo hice para las fotos). Congelan de maravilla -aunque muchas semillas de sésamo se despegan en el proceso- y los puedes sacar por la mañana para desayunar a toda prisa. Un golpe de microondas, o en la tostadora abiertos por la mitad, y durante la semana te alegrarás mucho de haberte molestado en hacerlos el fin de semana.