31 marzo 2014

Pulla de canela, otro año más, y van 4.



Hace mas o menos 4 años que empecé con este blog, y con esta receta en particular. A falta de mejor forma de celebrarlo, cuando se acerca este aniversario me encanta volver a preparar estos bollitos de canela, y volver a fotografiarlos. Supongo que como Fezzik, el gigante de La Princesa Prometida, cuando no se me ocurre qué hacer, vuelvo al principio, y este principio está cargado de significado para mí.

Este último año de blog ha sido extraordinariamente curioso. He escrito un libro entero de nuevas recetas, he cambiado de país, he empezado una nueva etapa cargada de novedades, y sin embargo, al pensar en otro año más, no he tenido que pensar en nada. Volver al principio. Repetir esas recetas de casa que no fallan, que nos encantan, y que hago sabiendo que haré feliz sobre todo a una persona cada vez que las preparo. Volver a fotografiarlas, sin la necesidad de demostrar nada, de impresionar, de epatar, de descubrir el ingrediente más rebuscado, la receta más extraña, ni más cargada de chocolate, sin tener que desnaturalizar nada de lo que es este blog para conseguir nada extraño. Simplemente, volver al principio y volver a ser feliz al compartir esas recetas que me gustan, que me resultan útiles, que me parecen divertidas, que tienen sentido para mí. Y volver a sentir esa misma ilusión cada vez que alguien deja un comentario en este blog, igual que al principio. Ahora más todavía, porque apenas puedo dedicar tiempo al blog, -demasiadas novedades, demasiados frentes abiertos, demasiadas cosas al mismo tiempo que no consigo acomodar como me gustaría- y muy poco a ver otros blogs, a comentar,  a participar de esta maravillosa comunidad.
Pero, aunque de otra manera, este sigue siendo mi pequeño espacio, mi pequeña ventana, y me vais a permitir que celebre seguir aquí, cuatro años después, volviendo al principio. Y me encantaría que celebraseis conmigo que este pequeño proyecto totalmente personal haya sobrevivido a tanto tiempo.

Yo ya tengo curiosidad por saber qué pinta tendrán los bollitos de canela el año que viene. 
Gracias, siempre, por estar ahí.







Pulla de canela finlandés.
Ingredientes:
250 ml de leche templada
25 gramos de levadura fresca
75 gramos de azúcar
500 gramos de harina
1 huevo
5 gramos de sal
100 gramos de mantequilla
Preparación
Disolver la levadura en la leche templada.
Añadir el azúcar, la mitad de la harina y amasar bien.
Añadir el huevo y amasar.
Agregar la sal y la mitad de la harina restante y amasar bien.
Añadir la mantequilla templada y el resto de la harina. Amasar bien hasta obtener una masa homogénea parecida a la del pan.
Dejar que la masa fermente en un bol, cubierta por un paño limpio humedecido, en un lugar cálido. Dejar pasar 30 minutos y una vez ha fermentado la masa, enharinar bien la superficie de trabajo y extender la masa formando un rectángulo.
Cubrirlo con mantequilla derretida, canela y azúcar y enrollarlo sobre sí mismo, como un brazo de gitano.
Cortar en rollitos de unos 6-8 cm de ancho y poner en la fuente del horno cubierta con una hoja de silicona antiadherente con espacio suficiente entre sí, porque la masa volverá a crecer.
Dejar en reposo de nuevo 30 minutos. Pintar los bollitos con huevo batido y azúcar (mejor en perlas). Hornear a unos 200º durante 15 minutos.

26 marzo 2014

Tosta de brie con setas y espinacas



 Ha sido uno de los meses de marzo más lluviosos desde se tienen registros en esta parte del mundo. La lluvia no debería ser noticia en Irlanda. Pero es mi primera primavera aquí y me da la impresión de que en cualquier momento saldremos nadando. Siempre había disfrutado de estos meses en Palma. Odio el verano allí. Pero -parafraseando a George Sand-  después de un invierno en Mallorca, (muy suave, pero invierno al fin y al cabo) las primeras semanas de sol y temperatura agradable, sin calor, son la perfección absoluta. Luego la temperatura sigue subiendo sin control y es demasiado para mí, pero la primera cerveza en una terraza después del invierno tiene un encanto que creo que no había valorado lo suficiente. Ahora me parece algo absolutamente maravilloso. Y espero poder tomarme esa primera cervecita en breve. Lo que está claro es que esta vez me va a saber todavía mejor.

Esto no es una receta. Pero está tan bueno  y se prepara tan rápido, que no podía dejar de compartirlo. Para un aperitivo rápido, o para preparar como parte de un picoteo con algunas otras tostas,  esta combinación es imbatible. Así que dejadme que os la ponga hoy para cuando necesitéis ideas rápidas, ricas y sabrosas en un momento.


Tosta de Brie con setas y espinacas

Ingredientes
Pan (una baguette de pan blanco, o el pan que prefieras)
Medio diente de ajo
Champiñones (o las setas que más te gusten, o simplemente, que tengas a mano)
Queso Brie
Unos manojos de espinacas frescas
Aceite

Preparación

De verdad que no hace falta explicar esta receta, pero, por si te hace falta:  Pon un par de cucharadas de aceite en una sartén. Cuando empiece a calentarse, añade el ajo unos segundos y a continuación los champiñones o setas. Saltéalos a fuego fuerte. Mezclalos en un bol con las espinacas, dales unas vueltas, para mezclarlos y sirve encima de las tostas con queso. El calor de los champiñones debería ser suficiente para que el brie esté cremoso. Si te gusta aún más cremoso, puedes tostar el pan. Sirve inmediatamente, y, si tienes suerte, tómatelo al sol de marzo en una terracita con una cerveza bien fría.