Hacía tiempo que tenía ganas de probar a hacer un pan con la técnica del Tangzhong. Y los panes de leche me encantan en todas sus variedades, así que probé esta receta, que he adaptado de este blog  . El principal cambio es que ella elabora el Tangzhong con agua y yo lo he hecho con leche. Debo decir que, aunque me apetecía probarlo, no tenía ni idea de la espectacular diferencia en textura que esta técnica proporciona a este tipo de panes. La explicación más técnica la puedes encontrar aquí . Sin ningún tecnicismo, te puedo confirmar que esta técnica mejora espectacularmente la consistencia y el sabor de mi mejor receta de pan de molde. El Tangzhong  proporciona a este pan una miga ligera, esponjosa, con una textura como de algodón de azúcar. También potencia el dulzor del pan, pero de una manera muy sutil. Muy japonesa, si quieres. No es un cake, ni un brioche, sino un pan con un ligero dulzor absolutamente perfecto.
Para que os hagáis una idea, hice este pan un sábado, y lo comimos entre los cuatro antes de darnos cuenta. Mis hijas me pidieron que lo volviera a hacer el domingo -y esta vez nada de fotos, mami- y la verdad es que todavía quedó más esponjoso, porque mi primer intento fue una prueba mezclando dos recetas y en el segundo lo hice exactamente como aparece abajo. Por algún motivo este segundo pan terminó con una textura todavía más algodonosa. Así que no, no hubo manera de hacer ninguna foto: Devoramos el pan entero todavía caliente.
El científico que sigue siendo mi marido insiste en que no hay resultados publicables a menos que n=3. Así que voy a repetir esta receta por lo menos otra vez para confirmar que es perfecta. Método científico aparte, si algo tengo claro es que la repetiré no una, sino muchas más veces porque el resultado es una pan de leche de una textura superesponjosa, pero con estructura, y con un sabor ligeramente dulce perfecto para acompañar un café, para un desayuno o una merienda. No he probado a congelarlo en rebanadas y descongelarlas en la tostadora para el desayuno porque literalmente, no he podido. Pero supongo que si lo haces el fin de semana y lo congelas en rebanadas, los desayunos entre semana serán mucho, mucho más dulces.

Pan de leche Hokkaido (con Tangzhong)

Para el Tangzhong (Roux)
    25 g harina de fuerza (panadera)
    100 g de leche entera

Para el pan de leche

    125 ml leche entera, tibia
    7 gramos de levadura seca de panadería
    350 g de harina de fuerza (panadera)
    50 g azúcar
    1 cdta (5 g) sal
    1 huevo grande
    30 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
    1 huevo para pintar el pan antes de llevarlo al horno


Elaboración del tangzhong:
Mezcla la harina y la leche en un cazo pequeño. Ponlo a fuego medio y remueve constantemente para evitar que se hagan grumos. Irá espesando hasta alcanzar, en unos 3-4 minutos, la textura de una bechamel ligera. Ligará rápido, y no queremos cocinar en exceso la mezcla o endurecerá demasiado, así que en cuanto tengas una mezcla bien ligada (o cuando la mezcla llegue a los 65 grados), retírala del fuego y déjala enfriar a temperatura ambiente antes de usarla.
Elaboración el pan:
Añade a la leche templada la levadura y dos cucharadas del azúcar. Deja reposar hasta que se active la levadura y la superficie esté espumosa y burbujeante.
Pon en el bol de la amasadora todos los ingredientes excepto la mantequilla (el tangzhong, la leche con la levadura, la harina, el azúcar, el huevo y la sal). Con el gancho amasador, mezcla los ingredientes hasta tener una masa suave y pegajosa (unos 10 minutos).
Añade la mantequilla a la masa y sigue amasando otros 10 minutos hasta que la masa esté lisa y elástica. Pon la masa en un bol ligeramente aceitado para que no se pegue, cubre con plástico de cocinar o un paño limpio y dejar levar la masa hasta que doble su volumen. (No hay tiempo fijo aquí, porque el proceso puede llevar de 40 minutos a 2 horas dependiendo de la temperatura ambiente).
Una vez completado el primer levado, divide la masa en cuatro partes iguales. Engrasa un molde de pan y reserva. Usando el rodillo, extiende la primera bola formando un rectángulo. Dobla uno de los lados mas largos hacia el centro, y el otro lado encima, en tres partes. Pasa de nuevo el rodillo para aplanar la masa -este paso le da consistencia al pan- y enrolla este nuevo rectángulo para formar un cilindro con la masa. Ponlo en el molde y repite con las otras tres piezas de masa. Puedes ver fotos del paso apaso aquí. Cubre de nuevo con plástico de cocinar o un paño limpio, y deja que la masa suba de nuevo hasta el borde del molde.
Precalienta el horno a 170 grados. Una vez el pan ha hecho el segundo levado, bate ligeramente el huevo, pinta el pan con él y llévalo al horno unos 35 minutos, hasta que esté dorado por arriba y suene hueco al golpear la base. Desmolda y deja enfriar en una rejilla antes de servirlo.
 El brownie de chocolate es una de las primeras cosas que aprendí a hacer cuando todavía no sabía cocinar. El brownie le gusta a todo el mundo y es tan fácil que ni siquiera te hace falta saber nada de cocina para que te queden perfectos. Si tienes la receta adecuada, claro. 
Esta es la que he estado usando los últimos años. Es de lo más sencillo, sale perfecta, y no necesitas complicarte para darte el gustazo de tener los mejores brownies de chocolate en un momento. De hecho, estos a los que he hecho las fotos los hizo mi hija sin ningún problema.   Esta es una de las recetas que más me gustan, de un libro que tiene ya unos años, “Chocolate”, de Julie Andrieu; pero que es una auténtica maravilla si, como a mí, te encanta  el chocolate pero no te interesa hacer virguerías de alta pastelería. Todas las recetas son perfectas, salen a la primera y tienen las complicaciones justas. No sé si sigue a la venta, pero de verdad que vale muchísimo la pena si lo encuentras.

 Esta receta está inspirada, con mínimos cambios, en la del libro, porque llevo una temporada en la que quiero  publicar esas recetas  que uso a menudo, a las que vuelvo una y otra vez y que tengo dispersas en un montón de libros, revistas y notas varias.




Brownie de chocolate

Ingredientes

3 huevos grandes

200 gramos de chocolate con un 60 o 70% de cacao

200 gramos de mantequilla (+15 para el molde)

200 gramos de azúcar

1 cdta de extracto de vainilla

80 gramos de harina tamizada


Preparacion

Precalentar el horno a 200 grados y colocar una rejilla a media altura. Untar con mantequilla un molde cuadrado de unos 20 cm de lado. Poner el chocolate troceado a fuego muy lento o al baño María. Cuando empiece a derretirse, remover suavemente con una espátula. Cuando este derretido, añadir la mantequilla cortada en dados. Mezclar hasta que la mantequilla este incorporada al chocolate.

Batir los huevos con el azúcar. Anadir poco a poco la harina tamizada y por último el chocolate. Verter en el molde y llevar al horno unos 20 minutos. Servir como mínimo una hora después de la cocción. 



Hacía tiempo que no preparaba una empanada. Y eso que hacía tiempo que quería tener la receta en el blog, porque hace años que uso esta misma receta pero aún no la había publicado aquí. De hecho, acabo de darme cuenta de que llevo 20 años usando esta receta, porque es de uno de los primeros libros de cocina que compré y que todavía conservo. En realidad, fue un libro que publicó El País  como coleccionable, por capítulos y que enseñaba técnicas básicas de cocina. Me parece que en estos 20 años no he hecho ninguna otra del libro, pero se ha movido conmigo en todas mis mudanzas solo por ésta. Tal vez ahora que estará publicada online ya no tengo motivos para conservar las otras 300 páginas, quien sabe.
Aquí en el UK, cada año a finales de agosto empieza el Great British Bake Off. Este año mis hijas están aún más interesadas que yo, y cada semana me han ido pidiendo que hagamos durante el fin de semana algo de lo que han preparado en el programa. Esta semana eran “pies” y ellas inmediatamente me dijeron que no querían pies de carne al estilo ingles – en lo que les alabo el gusto, la verdad, yo tampoco les pillo la gracia- sino que me recordaron que hacía mucho que no hacíamos empanada. Así que este fin de semana he vuelto a prepararla y ya me he venido arriba y he seguido con otra de las recetas del programa, los pasteis de nata, porque no los había hecho nunca en casa y tampoco había publicado la receta de hojaldre que suelo usar cuando hago hojaldre casero. Pero eso está en proceso, y si sale bien será el contenido de otro post, así que ya veremos. Mientras, ya veis lo influenciables que somos por estos pagos, nos basta un programa de televisión en horario de máxima audiencia del que está hablando todo el mundo (algo así como master chef pero en panadería y pastelería) para ponernos manos a la obra. La verdad es que me hacía falta, porque un montón de veces antes he hecho esta empanada para acabar pensando que tengo que publicarla en el blog la próxima vez que la preparara.
Esta parece que, por fin, ha sido la próxima vez, y quien sabe, igual ahora ya yo me hace falta el libro de las técnicas de cocina de El País.


 






Empanada de atún

Ingredientes
350 gramos de harina de todo uso
150 gramos de aceite de oliva
150 gramos de agua
1 cucharadita de pimentón dulce
1 cucharadita de sal
1 huevo

Relleno
3 latas de atún
1 huevo duro picado
4-5 cucharadas de salsa de tomate (yo use tomate frito casero, pero puedes usar cualquiera)

Preparación
Poner en un cuenco la harina con el pimentón y la sal. Calentar el aceite hasta que empiece a humear, retirarlo del fuego y añadir de golpe la harina. Mover y agregar el agua.
Espolvorear la mesa de trabajo con harina y trabajar la masa. Formar una bola y dejarla enfriar tapada con un paño húmedo.
Escurrir bien el atún y mezclar con el huevo cocido y la salsa de tomate hasta mezclarlo, evitando que la mezclar quede muy líquida  (mejor añadir la salsa de tomate poco a poco).
Engrasar y enharinar un molde de 24 cm de diámetro, mejor si es desmoldable. Separar un tercio de la masa y tapar de nuevo con el paño húmedo. Extender el resto de la masa sobre una superficie enharinada, procurando que quede muy fina, y forrar el molde.
Echar el relleno en el molde; extender la masa reservada y cubrir con ella la empanada. Adornar con los recortes de masa que hayan quedado. Sellar el borde de la empanada apretando el borde para que cierre bien. Pintar la empanada con huevo batido, abrir un agujerito en el centro, y cocerla en el horno precalentado a 180 grados durante 40 minutos.






  
Sigo sin desayunar porridge a pesar del tiempo que llevo viviendo en Irlanda del Norte. De hecho, es de esas cosas que ni siquiera me apetece probar. La idea en sí me resulta de lo menos apetecible. Esa textura pastosa y húmeda, indefinida, de gachas, me da una pereza enorme. No importa cómo lo quieras adornar: con miel, con frutas, con yogur… yo no puedo con esas texturas blanduzcas, nunca he podido con ellas. Hay algunas cafeterías que tienen varios tipos de porridge en su carta para el brunch. Yo sigo sin entenderlo, la verdad. ¿Por qué alguien desayunaría eso voluntariamente? 


Lo que sí que hago más a menudo es mi propia granola casera. Más que nada porque así puedo controlar lo que lleva, sin más ni menos de lo que me apetece ponerle. Además, se hace en un momento y sale perfecta. Había compartido esta receta en instagram antes, pero no la tenía en el blog, así que necesitaba tenerla, porque ha estado rodando por casa en distintos formatos: post-its, papel, en las notas del teléfono… pero al final, si la tengo en el blog sé que es la versión “definitiva” y siempre puedo volver a ella. 


Como todo, esta es la versión que a mí me funciona bien, a la que le tengo cogido el punto, pero con esta receta como base podéis añadirle casi cualquier combinación que se os ocurra. Mis únicas recomendaciones son que seáis prudentes con el dulce si le añadís frutas desecadas y que si queréis añadirle chips de chocolate lo hagáis una vez este fuera del horno y fría. Por experiencia os digo que el chocolate se quemará y amargará terriblemente.  


Granola 
Ingredientes
2 tazas de copos de avena
2 cucharadas soperas de agua
2 cucharadas soperas de Golden syrup
2 cucharaditas de semillas de lino
1 cucharadita de canela en polvo
Frutas desecadas al gusto (yo le añado un par de cucharadas generosas de un preparado que lleva coco y plátano desecados, pasas, nueces pacanas y viene listo tal cual) 
Frutos secos o semillas, tostados pero sin sal ni piel (pipas de calabaza y girasol, avellanas, almendras, nueces, al gusto)



Preparación
Precalentar el horno a 150 grados.
Poner a avena en un bol y mezclar con el agua y el syrup, repartiendo bien la humedad por todos los copos de avena. Añadir el lino y la canela y mezclar bien de nuevo. Poner en una bandeja de horno o en una fuente refractaria, de manera que forme una sola capa. Llevar al horno 15 minutos. Pasado ese tiempo, sacar del horno, remover y mezclar de nuevo, para que se termine de hacer de manera uniforme y llevar al horno otros 15 minutos. Dejar enfriar y una vez fría, añadirle frutas desecadas y frutos secos o semillas al gusto.   

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