21 noviembre 2016

Pan de pasas y nueces



Probablemente porque adoro el pan y soy capaz de comerlo solo, sin nada más, en cantidades industriales, durante mucho tiempo me han dejado muy fría los panes "con cosas". La gracia del pan es su sabor neutro: a pan. Pero solo a pan. Así lo puedes acompañar de lo que quieras, siempre. De hecho, yo nunca le he puesto mantequilla al pan. Probablemente porque hasta hace solo unos años mi idea de pan era un pan blanco de barra u hogaza. Punto. Final. Los panes nórdicos te enseñan la necesidad de acompañarlos con mantequilla- o con lo que sea, porque verdaderamente los panes de centeno no son agradables cuando no estás acostumbrada a su sabor. Cuando los descubres te das cuenta de que es una suerte que el trigo fuera el cultivo clásico del Mediterráneo y que hay algunas razones por las que los españoles no entendemos una comida sin pan (o no la entendíamos antes) y por las que nos sigue resultando extraño que el pan no sea parte natural de cualquier comida que se precie.  

Pero como en todo, empiezas a probar panes con cosas y aprendes que hay miles de combinaciones posibles, y te rindes a la evidencia de que el pan solo es maravilloso, pero, definitivamente, el mundo del pan no acaba ahí.  
Este es uno de esos panes que he aprendido a disfrutar. Es un pan de trigo, pero integral,  perfecto para acompañar una tabla de quesos, porque las pasas y las nueces le van de maravilla.  






Pan con pasas y nueces
Ingredientes

400 gramos de harina integral de fuerza
100 gramos de harina blanca de fuerza, (y algo más para enharinar ligeramente la superficie de trabajo)
10 gramos de sal
20 gramos de levadura
60 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
300 ml de agua
125 gramos de nueces
100 gramos de pasas 


Preparación




Pon todos los ingredientes secos, excepto las nueces y pasas, en un bol. Añade el agua poco a poco y mezcla con la mano. Una vez se haya incorporado toda la harina, pasa la mezcla a la superficie de trabajo, ligeramente enharinada y amasa unos 5 minutos. Lleva la masa de nuevo al bol y déjala reposar  2 horas, alejada de corrientes de aire y cambios de temperatura (a menudo, el horno apagado con la puerta cerrada es una buena cámara casera de fermentación). Prepara la bandeja para el horno con papel de hornear o una hoja de silicona. Incorpora las nueces y las pasas a la masa, forma una bola y haz un agujero en el centro, abriéndolo con los dedos hasta conseguir un círculo central de unos 5 cms sobre la bandeja. Espolvorea con un poco de harina y deja que vuelva a levar otra hora. Precalienta el horno a 230 grados y hornea unos 30 minutos, hasta que esté dorado. Deja enfriar en una rejilla. Es perfecto para servir con una tabla de quesos variados.




14 noviembre 2016

Savoiardi o bizcochos de soletilla


Los Savoiardi, o bizcochos de soletilla, son un bocado muy delicado, pero bastante insípido. Por eso se usan como base para muchos otros postres- como el tiramisú.
La semana pasada invité a cenar a unos amigos y decidí hacer tiramisú como postre. La última vez que lo había hecho aquí había comprado los bizcochos, pero los que había usado no eran nada parecidos a los originales, y había quedado algo seco. Esta vez decidí hacerlos yo misma usando una receta clásica italiana, y la verdad es que salieron genial.
El tiramisú lo hice con esta receta que publiqué hace muchísimo y que sigue siendo imbatible.
Lo que me sorprendió muchísimo es lo que se parece esta receta a la de los cuartos mallorquines (puedes ver la receta  aquí), solo que los cuartos al formarse en los moldes de papel resultan en un bizcocho súper esponjoso, a diferencia de estos savoiardi que forman una ligera costra crujiente al cocer en el horno, pero siguen manteniendo su ligereza en el interior.  
Con esta receta salen más que de sobra para un tiramisú generoso, así que si no los comes inmediatamente, guárdalos en una caja hermética. No te preocupes, porque tampoco te durarán demasiado, son irresistibles con un buen café.
Feliz semana!



Savoiardi

Ingredientes
80 gr harina de repostería
80 gr de fécula de patata o harina de maíz
120 gr azúcar
7 huevos
1 cucharadita de esencia de vainilla
Ralladura de medio limón (opcional)

Para terminar
Azúcar
Azúcar glas

Preparación
Precalienta el horno a 200 grados.  Separa las claras y las yemas de los huevos. Monta las yemas con la mitad del azúcar y añade la vainilla (y la ralladura del limón si la usas). Sigue montando las yemas unos 10 minutos, hasta que clareen y estén bien esponjosas.
Pon las claras con una pizca de sal en un bol y móntalas a punto de nieve firme, añadiendo poco a poco el azúcar restante hasta que se haya incorporado totalmente a las claras
Incorpora delicadamente la mitad de las claras a las yemas, después tamiza la harina y la fécula de maíz sobre la mezcla y sigue mezclando delicadamente, con cuidado de no bajar las claras. Anade la otra mitad de las claras y termina de mezclarlas con cuidado.
Forra las bandejas de horno con papel de hornear o láminas de silicona, pon la masa en una manga pastelera con una boquilla lisa de 1 cm y forma bizcochos de unos 10 cm de largo, separándolos bien unos de otros, porque se hincharán en el horno. Espolvorea con azúcar granulado y después con azúcar glas. Lleva al horno unos 10 a 15 minutos.
Sácalos del horno, retíralos con cuidado con una espátula y déjalos enfriar por completo sobre una rejilla.