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Tarta fría de queso sin gluten

julio 21, 2022
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Llevaba tiempo detrás de "LA" tarta de queso sin horno definitiva. Ya sé que no os descubro nada, y que hay miles de recetas por ahí, pero a mí me ha costado encontrar una que salga siempre bien, y que tenga la textura y el sabor que estaba buscando. Nada original, nada raro. Solo esa receta a la que pienso volver una y otra vez siempre que quiera una tarta de queso cuajada en el frigo. El único descubrimiento que me atrevo a hacer es que para no comerla toda de una vez, decidí cortarla en porciones y congelarla. Y el resultado es muy, pero que muy recomendable. Si no la vas a tomar toda de una vez, vale la pena usar un molde rectangular,  por aquello de que te quedarán barritas o rectángulos que luego son más fáciles de comer como helados, y quedan más vistosos. 

Mientras tanto, aquí dejo esta receta que necesito de referencia, porque este verano por fin tengo mi tarta fría (o helada) favorita.


Tarta fría de queso sin gluten
Ingredientes
Para la base
200 g de almendra  cruda molida
30 g de azúcar moreno
40 g de mantequilla fundida

Para la crema de queso
280 g queso crema entero (Philadelphia o similar)
75 g de azúcar blanco
280 g de yogur griego
4 hojas de gelatina
2 cucharadas de leche
Zumo de 2 limones
1 cdta de extracto de vainilla

Preparación
Pinta con mantequilla un molde desmoldable de 20 cm, forra con papel de hornear y pinta de nuevo con mantequilla. Pinta también las paredes del molde.
Pon la almendra, el azúcar y la mantequilla en un robot de cocina y mezcla bien. Pon la mezcla en el molde preparado y extiende formando una capa firme y uniforme. Usa el reverso de una cuchara, una espátula en ángulo, o la base de un vaso para apretar la mezcla y conseguir una capa lisa.
Lleva al frigorífico unos 20, mientras precalientas el horno a 180º. Lleva al horno unos 12-15 minutos hasta que esté ligeramente dorada y firme al tacto. Reserva y deja enfriar.
Pon la gelatina en un bol con 50 ml de agua fría  y deja que se rehidrate unos minutos. Una vez se vuelva manejable, retira el agua, y vierte la leche. Lleva al microondas un minuto, y mezcla bien hasta que la gelatina se haya disuelto completamente.  Mezcla en un robot de cocina o con una batidora todos ingredientes del relleno. En este punto, yo le puse un acetato alrededor al molde porque el mío no es alto, pero esto es opcional. Vierte la mezcla sobre la base de almendra ya fría y lleva al frigorífico hasta que cuaje, al menos unas 4 horas antes de servir. Sirve con fruta fresca, con coulis de frutas, o sola. Aguanta bien en la nevera varios días.
También puedes hacer esta misma tarta en un molde rectangular, cortarlo en barritas y congelarlas. En verano apetecen a cualquier hora!

Mousse de chocolate y caramelo salado

septiembre 22, 2020
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Esta mousse de chocolate la vas a querer repetir a todas horas una vez que la pruebes. Lleva claras de huevo crudas y en cantidad, así que yo te recomiendo que uses claras pasteurizadas. Alternativamente, puedes hacer en un momento la mousse y luego hacer mis donuts favoritos, que es lo que yo suelo hacer cuando me sobran yemas (o congélalas para otras recetas que pidan solo yemas).

Este es un postre espectacular para los amantes del chocolate, que se prepara muy rápido -simplemente, ten en cuenta el tiempo de reposo en el frigorífico- y que es el cierre perfecto para una cena. Empieza preparando el postre, y en unos minutos te olvidas de él. 

Guarda esta receta para hacerla con o sin el caramelo salado. La vas a repetir una y otra vez.

Mousse de chocolate y caramelo salado  
 
Ingredientes
Para la mousse de chocolate 
400 gramos de chocolate al 70%
100 gr de mantequilla
10 claras de huevo
100 gr de azúcar glas
 
Para la crema de caramelo salado 
125 gr. azúcar
40 ml de agua
60 gr de mantequilla
75 ml de nata para montar espesa
1/2 cdta sal marina

Preparación de la mousse de chocolate

Derrite el chocolate troceado al baño María o al microondas a potencia media, por tandas de 20 segundos. Saca, remueve y repite hasta que se deshaga. Es importante trabajar el chocolate a bajas temperaturas, así que repite las veces que sea necesario, pero no subas la potencia para acortar el proceso, o probablemente se queme el chocolate. Añade la mantequilla cortada en daditos y mezcla hasta conseguir que se integre. Tendrás una pasta homogénea. Monta las claras a punto de nieve en un recipiente amplio con una batidora eléctrica. Añade el azúcar cuando las claras estén a medio montar, y continúa hasta que estén duras y bien montadas. Pon una parte de las claras en la mezcla de chocolate y mantequilla y mezcla con movimientos envolventes, para airear la masa. Incorpora esta mezcla a las claras montadas con una espátula e integra la mezcla sin quitar el aire de las claras.

Preparación de la crema de caramelo salado 

En una cazuela de fondo grueso a fuego lento, combina el azúcar y el agua.  Calienta solo hasta que el azúcar se disuelva. Agrega la mantequilla. Deja que hierva y cocina hasta que alcance un color caramelo dorado, sin remover.  Retira del fuego y añade la sal. Agrega la nata (salpicará y chiporroteara bastante, pero eso es exactamente lo que se supone que tiene que hacer, así que no te asustes). Remueve para combinar y vuelve a llevar al fuego. Deja que hierva nuevamente a fuego lento de 10 a 15 minutos hasta que alcance una consistencia cremosa. Vierte en un frasco y deja que se enfríe.

Pon unas cucharadas de mousse de chocolate en la base de los recipientes que vayas a usar para servirla, cubriendo el fondon. Añade unas cucharadas de salsa de caramelo y termina con mousse de chocolate. 

Lleva los recipientes al frigorífico al menos dos horas antes de servirlos. Puedes servirla acompañada del resto de la salsa de caramelo, con nata montada o decorada con virutas de chocolate.

Galletas tipo Digestive

marzo 24, 2020
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Esta ha sido una receta que hemos disfrutado muchísimo y que no puedo dejar de recomendarte probar en algun momento. No es exactamente como las originales. El aspecto es lo más parecido a las orginales. De hecho, me sorprendió lo parecidas a las galletas comerciales que iban quedando cuando terminaban de secarse en la rejilla. El sabor a mí me ha resultado menos parecido a lo que es una Digestive. Y sin embargo, no puedo dejar de pedirte que las pruebes, porque aunque no son idénticas a las orginales, las recuerdan y sobre todo, están muy, muy ricas. A mí me ha encantado cómo funciona la harina integral en estas galletas, que las hace especiales. Y, bueno, sobre todo, la mantequilla. Ya lo sabemos, pero es una verdad que no se puede dejar de repetir: Todo mejora con mantequilla. No es sano, pero en repostería, es una verdad como un templo. 
Puedes hacer las galletas sin más y quedan deliciosas, pero si derrites chocolate -a tu gusto, con o sin leche- y le das un baño a una de sus caras, ya pasan directamente a otro nivel. 

Galletas tipo Digestive
Ingredientes (unas 15-20 galletas)

55 gr de harina de trigo
170 gr de harina de trigo integral
1 cucharadita de levadura química
1/2 cucharadita de sal
110 gr de mantequilla a temperatura ambiente
70 gr de azúcar glacé
50 ml (aprox) de leche fría.
100 gramos de chocolate negro o con leche al gusto (tableta) para decorar

Preparación
Precalentar el horno a 175ºC y preparar un par de bandejas con láminas de silicona o papel de hornear. Mezclar en un recipiente amplio las harinas con la levadura química y la sal.
Añadir la mantequilla y trabajar mezclar con la punta de los dedos o con un robot de cocina. Añadir el azúcar, mezclar e ir incorporando la leche, poco a poco, hasta conseguir una masa suave, pero no muy pegajosa. Amasar ligeramente sobre la superficie de trabajo hasta conseguir una textura suave. Añadir un poco más de harina solo si es necesario. Estirar con un rodillo hasta tener una plancha uniforme con un grosor de unos 4-5 mm. Recortar las galletas usando un molde redondo o un vaso de unos 5-6 cm de diámetro. Repartir las galletas en las bandejas. Decorar pinchándolas con un palillo o brocheta. Hornear, durante unos 15-20 minutos, hasta que se hayan dorado ligeramente.
Esperar unos minutos fuera del horno y dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.
Para la cobertura, cortar la tableta de chocolate en onzas, y derretirlo en el microondas en tandas de 10 segundos. Sacarlo, remover y volver a llevarlo de nuevo hasta que esté derretido, con cuidado de no quemarlo. Pasar la cara de la galleta que no lleva los agujeritos por el chocolate, y dejar reposar sobre una rejilla. Cuando el chocolate empiece a endurecerse, dibuja con un pallillo la retícula y deja enfriar totalmente. También puedes cubrir algunas con chocolate negro y otras con chocolate con leche, o incluso dejarlas sin cobertura. 

Merluza rápida con verduritas

abril 16, 2013
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La mitad de este plato hace felices a mis hijas. La otra mitad no la soportan. Mejor el 50% que nada, ¿no os parece? Tengo la inmensa suerte de tener a dos enamoradas del pescado. Y no, no son palitos de pescado precongelados lo que les gusta. Ellas aprecian cualquier pescado "de mayores". Claro que teniendo en cuenta que les llega totalmente limpio de espinas y piel, y con sabor a pescado, sin más historias, pues tampoco es de extrañar.  Desde bebés se lo han comido sin problema. Es más, incluso me lo piden si pasan unos días sin comerlo por lo que sea.
Las verduras son otro cantar, pero me temo que no se puede tener todo. Intentamos compensarlo con más fruta, hortalizas, y jugando al despiste, que como casi siempre en la vida, da muy buen resultado. 
Este plato de hoy es de una simplicidad pasmosa, rápido, muy ligero, pero absolutamente perfecto si cuentas con una buena merluza.


La idea, (el original es bastante más sofisticado que lo que yo he hecho, pero es que a mí lo de simplificar y hacer cosas rapiditas es lo que mejor se me da), me rondaba la cabeza desde hace  meses, y se la debo a mi suegro desde entonces. 
Seguro que a vosotras os pasa también: la vida del blogger de cocina es muy achuchada. Todo el mundo espera que hagas maravillas cuando les visitas, o cuando les invitas (esto no está mal, pero estar fuera de tu cocina, sin tus cosas, y que te pidan según qué, pues como que se hace muy raro), o al revés: cuando te invitan, quieren impresionarte, o te miran casi nerviosos a ver qué cara pones cuando te acaban de poner delante un plato, como si fueras a juzgarlo.
Yo, que de gurú no tengo nada, que soy una chica  mujer de gustos sencillos, que aprecia como la que más que le preparen la comida, porque sabe de sobra el trabajo que hay detrás de cualquier plato, reconozco que no soy nada exigente, y que me encanta todo lo que me hacen mis amigos y mi familia, así que no entiendo mucho todo este rollo solo por el blog. 
{INCISO: En los restaurantes es otro cantar. Porque eso, señores, es un negocio, y en los negocios lo único que no admito es que no se sea profesional. Y como me he hartado de que me cobren caca a precio de comida fresca, bien preparada y de la buena, pues reconozco que puedo ser un poco toca-bowlings, pero es lo que hay, qué le vamos a hacer. Manolete, si no sabes torear pa' qué te metes! FIN DEL INCISO}.
Volviendo al tema, que me desvío una barbaridad: Mi suegro, que de la cocina del día a día, como buen representante de su generación, pasa mucho, y la deja en manos de su mujer, para las ocasiones especiales es un cocinillas de galones. Pero de los de verdad. Como buen vasco con un perímetro de cintura que se le dispara en cuanto deja la dieta estricta (vamos que le gusta comer mucho y muy bien) y con una mano para la cocina tradicional que ya la quisieran muchos, es un crack cuando se mete en la cocina. Y claro, como creo que nunca se lo había dicho (yo es que soy tan inocente que a veces se me olvida la falta que nos hace a todos que nos digan lo bien que hacemos aquello que hacemos bien, que los otros agradecen infinitamente que valoremos sus esfuerzos, pero sobre todo que se lo digamos. Eso de "como todo estaba bien, no había dicho nada", es una mala filosofía, de verdad), pues la última vez que estuvimos en su casa, se molestó en preparar un plato especial para ver qué me parecía. 
El plato, desde luego, era mucho mejor que el mío de hoy. Digamos que por aquello de mantener su dieta la base era la misma, pero totalmente incomparable: las verduras eran de la huerta y estaban frescas, recién cogidas, y perfectas. Pequeño detalle con el que yo no cuento en casa, (y cuánto me acuerdo ahora de cómo odiaba cuando de pequeña, mi madre nos mandaba a la huerta a coger las lechugas, los tomates, cada día, para comerlos en su punto) y que os podéis imaginar que marca una diferencia. Pero la idea era la misma: con su dieta de fondo, las verduras estaban frescas, recién cogidas, pero hechas al vapor en el molde de pyrex que os enseño abajo (que ellos tienen uno igual). Pero la principal diferencia es que lo que él puso sobre ese lecho de verduritas aliñadas sólo con un hilito de aceite de oliva fue una ración de bacalao preparado al pil-pil. 


Y no, señores, yo no lo repito, porque para qué. Él es muy generoso con sus recetas, como gran cocinero (a mí lo de guardar algún secreto en una receta siempre me ha parecido la muestra de la mezquindad del que se sabe incapaz de seguir siendo el mejor en igualdad de condiciones), y cada vez que le he preguntado cómo hace algo me lo ha explicado sin ahorrar una coma, con su sonrisa de satisfacción socarrona y medio tomándome el pelo, pero siempre contándome cómo hace las cosas. 
Y cuando el maestro ejecuta, los aprendices le hacemos una reverencia, lo disfrutamos y poco más. Porque poco más se puede hacer. 
Yo, que todavía no he comprobado si tengo mano para el pil pil, porque me da respeto y siempre creo que me va a llevar mucho tiempo, hace unos días iba apurada de tiempo y decidí optar por la versión atajo y ligerita del plato delicioso que él nos preparó. La verdad es que en diez minutos puedes preparar este plato, con verduras y pescado, que con algún hidrato ligero se convierte en una cena deliciosa.


Merluza rápida con verduritas

Ingredientes para 4 personas
4 lomos de merluza, con piel y limpia de espinas
1 cebolla
2 pimientos verdes
1 pimiento rojo
1/2 berenjena
2 zanahorias
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal gruesa
Pimienta
 
 El molde de pyrex   para el microondas, que va genial para las verduritas.

 
Preparación

Pica todas las verduras en trozos pequeños, ponlas en el estuche de vapor de Pyrex, o en un recipiente apto para microondas, salpimenta ligeramente y añade un hilito de aceite de oliva. Mezcla bien, y llévalo al microondas 2 minutos a máxima potencia. Si lo haces con un recipiente normal, cúbrelo de film de cocina, y hazle varios agujeros para que el vapor pueda salir. Saca del microondas, añade otra cucharadita de aceite si es necesario (si las verduras no han soltado nada de líquido), remueve de nuevo y ponlas otro minuto más. A partir de aquí, prueba cada vez hasta que las dejes en el punto que te gustan de cocción, pero siempre de minuto en minuto para no acabar con un puré de hortalizas. 

La merluza a la plancha la preparo como le vi hacerlo a Isma Prados en un programa de cocina. Para no acabar con el pescado pegado en la plancha o la parrilla, o a trozos, pongo papel de horno sobre la plancha, y sobre el papel de horno unas gotas de aceite y el pescado con la piel hacia arriba. Primero marco el lado de la carne, luego le doy la vuelta con cuidado de no romperlo y hago el lado de la piel. 
Pasarse con la cocción del pescado es matarlo, así que un par de minutos por cada lado debería bastar, pero como depende tanto del grosor de tu pieza, tan pronto como compruebes que el centro pierde su color crudo, sácalo inmediatamente, o se hará demasiado. 
Sirve el pescado sobre el lecho de verduras y añade un poco de pimienta y sal gruesa. 
En poco más de cinco minutos tienes un plato sano, ligero y delicioso.



Ensalada de berenjena, granada y cus cus

diciembre 22, 2012
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Hoy estoy terminando de hacer las maletas, pero no quería dejar de despedirme. Van a ser un par de semanas desconectada de casi todo -espero- o al menos, de Internet y del blog (aún más que últimamente, quiero decir). 

Vivir lejos de la familia es lo que tiene: una vuelve a casa por Navidad, como en el anuncio. Y como lo llevo haciendo tantos años, primero era yo sola, luego en pareja, y ahora es toda la familia. La logística se ha ido complicando, lo de guardar dos semanas de vacaciones, en fin, todas esas pequeñas cosas, pero al final, es el ritual de cada año que forma parte de las tradiciones con las que vivimos. 

En realidad, no vuelvo a casa, porque hace muchos años que esa ya no es mi casa, sino la casa de mis padres, hace años que mi vida ha ido dando saltos muy lejos de ellos y  de esa casa y de ese pueblo, y de todo aquello, así que realmente, no es más que una forma de hablar. 

Tampoco me dejan cocinar. Ya sé que os lo he contado antes, pero es lo que tiene. En casa de mis padres se ayudaba en todo. Menos en la cocina. Y las cosas siguen igual. Mi madre sigue siendo el chef, nosotras las pinches que jamás ascenderemos, así que mi recetario de Navidad es más bien reducido.



Y como no voy a hacer cosas en blog que luego no vaya a preparar, lo que sí os dejo es esta recomendación para tomar un día entre fiestas como plato único y relajar algo los excesos entre comilona y comilona. 

Yo adoro las berenjenas. Las uso bastante más de lo que pensaba, y no me había dado cuenta de lo fan que soy hasta que J. me hizo notar que a él le gustan pero no tanto (lo que en román paladino viene a ser: cuándo comemos otra cosa, reina?). 

Además tenía una granada por ahí esperando a ser usada, en su justo punto de maduración. El resto fue sumar dos y dos, y en un momento preparé esta ensalada super completa -de hecho, te la recomiendo como plato único y complementarla con algo de proteína ligera por la noche-. 




Ensalada de berenjena, granada y cus cus
 
Ingredientes (para 2 personas)

1 berenjena grande
1 taza de cus cus precocido (casi todos lo son, fíjate en las instrucciones del paquete)
1 granada
Unas hojas de canónigos, (o la lechuga que prefieras)
Aceite de Oliva Virgen Extra
Vinagre al gusto (yo he usado balsámico blanco)
Sal
Pimienta negra recién molida

Preparación

Corta la berenjena en taquitos de un par de centímetros de lado, ponlos en un escurreverduras, añade sal y déjalos una media hora. (Esto hace que la berenjena suelte el exceso de agua, pero si vas con prisa puedes saltártelo y también quedará bien). 

Coloca los tacos de berenjena en una fuente apta para microondas bien extendidos, añade un chorrito de aceite y pimienta, y ponlos a 800 W durante 3 minutos. Remueve, ponlos otros 3 minutos y comprueba si está cocinada. Si no es así, sigue añadiendo de minuto en minuto hasta que esté hecha. (Este paso también se puede hacer en el horno si lo prefieres). También puedes poner el grill pero en este caso no es imprescindible, porque apenas se verá la berenjena en el plato final. 

Mientras se cocinan las berenjenas, prepara el cus cus según las instrucciones del paquete. El que yo hago se prepara llevando a ebullición 2 tazas de agua con sal. Luego se retira del fuego, se añade el cus cus, se dejar reposar unos minutos, y se remueve con un tenedor.

Limpia la granada de la piel y las telillas interiores hasta dejar solo los granos limpios, y lava y seca la lechuga que utilices. 

Prepara una vinagreta con 3 partes de aceite por una de vinagre. Yo he usado aquí un vinagre balsámico blanco, que no está mal, y no cambia tanto el aspecto como el clásico, pero le puedes poner el que prefieras. 

Para montar el plato, reparte las berenjenas, pon encima el cus cus, añade la lechuga y termina con la granada. Aliña y sirve inmediatamente. 


TRUCO: a mí me encanta añadir al agua del cus cus media cucharadita de Ras- el-Hanout, una mezcla de especias ya preparada que le va muy bien también en este plato. 



Feliz Navidad, y Feliz Año para todos. 



Tarta de chocolate rápida

noviembre 20, 2012
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Incluso a la chica más sana del mundo le puede quitar muchas penas un buen pedazo de tarta de chocolate, con capas, con una buena cobertura entre las láminas de bizcocho, decadente y totalmente pecaminosa. Exactamente como la que ves en la foto. 

Para una chocoadicta como yo esta tarta es irresistible. Te quita el deseo de un buen trozo de pastel, te deja con la sonrisa satisfecha, y la boca manchada de chocolate como un niño, feliz y dispuesta a aguantar lo que venga, al menos mientras dura su sabor en los labios.

Hay veces en que no hay nada comparable a una buena tarta de chocolate, y hay veces en que la quieres inmediatamente y sin destrozar tus esfuerzos por cuidar de lo que comes. Para esos momentos está esta tarta de hoy.
Esta tarta tiene dos cosas únicas que te van a encantar: 
  • He quitado la mantequilla y la he sustituido por queso desnatado. Eso hace que el sabor no cambie demasiado -cambia, aunque el resultado es más que aceptable-, y que además, los bizcochos queden mucho más ligeros, igual que la cobertura.

  • Y se hace en el microondas, con lo que es super rápida, y evitas encender el horno, que  muchas veces también es un engorro.

El resultado, eso sí,  es apto solo para amantes del chocolate en estado puro (claro que si no es tu caso, puedes no ponerle el cacao al bizcocho y hacerlos blancos), para días terribles en los que solo una tarta así puede hacerte sonreír, o para antojos de último minuto que además de rápidos no te harán sentir tan culpable. 

Eso sí, mejor compártela!





Tarta de chocolate rápida

Ingredientes
Para el bizcocho de chocolate:

200 gramos de queso freco desnatado (yo uso el queso freco batido desnatado de Mercadona)
4 cucharadas de cacao en polvo
4 cucharadas de harina
200 gramos de azúcar (también lo puedes sustituir por un edulcorante que aguante el calor)
4 huevos
1 sobre de levadura de repostería (tipo Royal)

Para la cobertura
300 gramos de queso blanco desnatado
50 gramos de chocolate de cobertura
4 cucharadas de cacao en polvo
100 gramos de azúcar glacé


Preparar primero la cobertura: 
Derretir el chocolate en un bol en el microondas y mezclar con el queso y el cacao. Añadir el azúcar. Mezclar muy bien con una espátula, probar y rectificar de azúcar si fuera necesario. Llevar al frigorífico cubierto con papel film hasta el momento de usarlo.

Preparar el bizcocho: 
Primero mezclar el queso y el cacao en un bol con una espátula hasta que quede una mezcla homogénea. En otro bol, batir los huevos, añadir el azúcar y la harina y la levadura y mezclar muy bien. Añadir a este bol la mezcla anterior de queso y cacao, mezclar hasta conseguir una mezcla homogénea.
Repartir la masa en  dos moldes aptos para microondas de unos 20 cm, (de silicona o de un solo uso). Poner en el microondas tapado durante unos 6-8 minutos a máxima potencia (800W en mi caso - El tiempo dependerá de la potencia del microondas). Dejar con la puerta cerrada otros 2 minutos, sacar el molde, dejar templar, desmoldar y dejar enfriar por completo en una rejilla. Hacer el segundo bizcocho. En mi caso uno de los bizcochos salió mucho más alto que el otro, así que uno de ellos lo corté por la mitad. Si salen iguales, se puede hacer la tarta solo con dos capas.
Cubrir uno de los bizcochos con la cobertura que ha estado todo el tiempo en el frigorífico. Empezar con un par de cucharadas en el centro y extender hacia el exterior, dejando poco más de un centímetro aproximadamente hasta el borde. Poner el segundo bizcocho y cubrir de nuevo con la cobertura. Terminar con la última capa y cubrir con el resto de la cobertura (sobrará). Extender con una espátula larga hasta que la superficie esté lisa y homogénea.


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Milhojas con bizcocho y ahumados

octubre 10, 2012
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Sigue haciendo un calor indecente. No puedo, de verdad que no puedo con él. Pero si casi estamos en el Pilar y hoy mi coche no ha bajado de los 28 grados en todo el día. 

Llamadme floja, decidme que me quejo de vicio, que a todo el mundo le gusta el buen tiempo. Pero es que el buen tiempo es muy relativo. 

Estar tres meses sin bajar de veinte grados, ni de día ni de noche, a mí, personalmente, me supera. El calor húmedo y pegajoso me pone nerviosa, me impide concentrarme, hacer esfuerzos, moverme con comodidad, ser productiva. A mí me descentra, me agota,  me da una flojera tremenda.

Sí, estoy segura de que para muchos de vosotros será complicado creer que este calor en un sitio como Palma puede ser un problema. Pero creedme cuando os digo que puede llegar a ser agotador. 

Si además te gusta cocinar y llevas meses sin poder encender el horno, y casualmente tienes este blog, el calor excesivo te lleva a pensar que pronto vas a tener que cambiarle el nombre y tener que llamarlo "tengo un horno y no sé cómo usarlo". 


Así que un poco por el calorazo, y un mucho porque además de no encender el horno adoro las recetas que me ahorran tiempo y quedan como si hubiera invertido mucho en ellas, decidí usar el microondas para hacer el bizcocho que se usa en este plato.

Esta receta de hoy es un aperitivo- o un primer plato, depende del tamaño al que cortes tus porciones- de lo más apañado. Yo he hecho un bizcocho en el microondas (creo que es el principal mérito de esta receta), lo he acompañado con un par de cositas que tenía en la nevera, de esas que sueles tener siempre, y he conseguido este plato que, la verdad, no queda nada mal. 


Milhojas con bizcocho rápido y marlines ahumados

Ingredientes (para 2 personas)

1 bizcocho al microondas
5  láminas de Marlines ahumados (-1 bandeja de 80 gramos- los míos de Salazones Ricardo Fuentes e Hijos)
Queso crema
Cebollino picado
Unas hojas de lechuga rizada o escarola

Para el bizcocho
1 huevo grande
30 gramos de azúcar
30 gramos de harina


Preparación
Comenzar preparando el bizcocho: Batir el huevo con el azúcar con unas varillas durante unos minutos, hasta que blanquee y doble su volumen. Tamizar la harina y mezclarla con el huevo y el azúcar batidos, intentando que no pierda el aire que le hemos dado a la masa. Poner un poco de aceite en spray en un molde de silicona para bizcocho redondo. Verter en él la mezcla y llevar al microondas 2 minutos y medio a 800W. Dejar reposar 2 minutos sin abrir la puerta, después, esperar que se temple, desmoldar y dejar enfriar por completo sobre una rejilla.

Picar una de las láminas de marlines en trocitos muy pequeños. Mezclarlo con el queso crema y con el cebollino cortado. Con un cortapastas redondo (o un vaso boca abajo) corta el bizcocho en seis piezas. Corta las láminas de Marlines con el mismo corta pastas, y pon una capa del bizcocho, extiende la mezcla de queso, pon unas hojas de lechuga y una de marlines. Repite dos veces más, y termina con una lámina de marlines. Sujeta el milhojas con un palillo o una brocheta para que no se deshaga.




Cous cous con Ras-el-Hanout y pasas

marzo 08, 2012
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Una receta de último minuto para un juego al que quiero contribuir y al que llego por los pelos. Ni siquiera estoy segura de cumplir las bases que estableció Caty, pero estoy segura que de no ser así, me lo va a perdonar. Caty celebra el primer cumpleaños de su blog, Circus Pad, y el regreso de Rosilet a sus blogs. 
El blog de Caty cumple un año el día 15, pero ella lleva mucho más tiempo en el mundo blogger. Yo le tengo un cariño especial porque gracias a ella estuve en la primera comida de bloggers mallorquinas en la que participé, cuando apenas llevaba unos meses con el blog. Después nos hemos visto más veces, hemos hecho más cosas, el grupo  se ha ampliado, ella ha cambiado de rumbo, de casa, de peinado, pero su sonrisa, su creatividad desbordante y su necesidad de probar cosas nuevas siguen intactas. Así que no podía dejar de participar en el juego que propone en su última entrada (dulce o salado), aunque es algo que no hago habitualmente.
Caty, como parte de su juego, proponía que hablásemos de nosotros mismos, así que allá voy.
 
5 cosas dulces de mi: 
- Adoro el soul y la música de las grandes divas negras. Especialmente en el coche, cantando sola a voz en grito mientras conduzco.
- Me río como una tonta con muchas sit-com americanas. En voz alta, carcajadas, no sólo sonrisas.
- Soy capaz de leer los titulares del periódico que está al otro lado de la mesa, en el sentido contrario. 
- Soy adicta al chocolate, mejor cuanto más porcentaje de cacao. Últimamente, 85%.
- En mi cocina ahora mismo puedes encontrar al menos 4 tipos de azúcar. ¿Hay algo más dulce?

5 cosas saladas de mi:
- Necesito días de 40 horas y no, todavía no he encontrado ninguno.
- Soy impaciente y antes todavía lo era más. 
- Estoy cansada de estar siempre cansada desde que soy mamá.
- Hace tiempo que dejé de terminar todos los libros que empezaba. Mi tiempo de pronto se me reveló como demasido valioso para  perderlo en historias flojas.
- Hace un año apenas usaba especias. Ahora mi cajón de especias tiene como 30 variedades, las uso habitualmente y las adoro, especialmente la guindilla cayena, que siempre encontrarás en mi cocina.

Y ahora sí, en este post atípico tenía que haber una receta. Esta vez es una guarnición más que un plato, perfecta para tomar con un pescado al vapor, o para alegrar unas pechugas de pollo, o una carne a la plancha. Lo mejor: que es casi instántaneo, se prepara en un solo bol en el microondas, con lo que apenas manchas nada, y el resultado es muy, muy sabroso, porque las especias cambian por completo el cous cous, sin necesidad de añadir nada más, y las pasas ponen el contrapunto dulce al picante, haciendo de éste un plato muy, muy interesante.

Cous cous con ras-el-hanout y pasas

Ingredientes

250 gramos de cous-cous precocido
250-280 ml de agua
1 cucharadita colmada de ras-el-hanout
1 cucharada sopera de aceite de oliva (opcional)
Sal
Pasas al gusto 

Preparación
Poner en un bol el agua a calentar en el microondas, pero sin que llegue a hervir (unos 3 minutos a 800W). Añadir el ras-el-hanout y remover hasta disolverlo. Añadir inmediatamente el cous cous y dejar que absorba  el agua. Remover con un tenedor, y dejar que se hinche un par de minutos. Añadir un chorrito de aceite si se desea, remover bien para que quede suelto. Añadir las pasas y servir inmediatamente.





This recipe is more a side dish than a main one. It is perfect for taking with steamed fish, or to brighten up a chicken breast or grilled meat. The best: it is almost instantaneous, it is prepared in a single bowl in the microwave, which hardly stains at all, and the result is very, very tasty because the spices completely change the cous cous, without adding anything else , and sweeteness from raisins counterpoint the spicy side, making it a very, very interesting dish.

Cous cous with ras-el-hanout and raisins

Ingredients

250 grams of precooked couscous
250-280 ml of water
1 heaping teaspoon ras-el-hanout
1 tablespoon olive oil (optional)
Salt
Raisins to taste

Preparation
Put in a bowl to warm water in the microwave, but without allowing it to boil (about 3 minutes on 800W). Add the ras-el-hanout and stir until dissolved. Immediately add the couscous and let it absorb the water. Stir with a fork and leave to swell a couple of minutes. Add a little oil if desired, stir well to make it loose. Add raisins and serve immediately.

Pastelitos fríos de atún

enero 19, 2012
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Después de dos días de viaje de trabajo por ahí, con combinaciones de vuelos absurdas (es lo que tiene vivir en Mallorca: se complica mucho llegar a cualquier punto de la península que no sea Madrid o Barcelona),  esta mañana mis hijas me han cubierto de besos y achuchones como si hiciera siglos que no nos veíamos. Es más, el de hoy parecía un desayuno de domingo, con ellas de un humor excelente y sin despegarse de mi lado, con todos sus mimos dispuestos, todas sus gracias a punto. No se daban cuenta, pero eran ellas que me mimaban a mí, no yo a ellas. Me apetecía compartir esta sensación tan sencilla, pero tan deliciosa. Y sobre todo, me apetecía contarlo aquí porque quiero poder recordar esta sensación cuando dentro de nada sean unas adolescentes insufribles que se nieguen a darme una buena dosis de mimos infantiles de vez en cuando.

Pero hasta que llegue ese (me temo que no tan lejano) día, van a ser muchas las noches en las que llegue a casa destrozada, sin ganas de cocinar, y con la convicción de que no hay nada para cenar. Si a tí el agotamiento también te produce este efecto, antes de pedir comida a domicilio, intenta acordarte de recetas como la de hoy. Es casi imposible que no tengas en la despensa los ingredientes, y todo el tiempo que necesitas son 10 minutos para tenerla lista.

Yo no he sido nunca particularme fan de los pasteles de pescado. El exceso de nata y huevo para cuajarlos me solía recordar peligrosamente a la comida de bebés. Pero esta es una versión aligerada de una de esas socorridas recetas de fondo de despensa que todos tenemos en nuestro repertorio. La mejora con respecto a las típicas consiste en que sobre todo, sabe a atún, y en que, al usar yogur en lugar de nata, y no demasiada cantidad, se aligera su aporte calórico. Como además todos los ingredientes son habituales para tener en casa, incluso en viernes a las 11 de la noche después de una semana infernal, realmente no hay excusa para no hacer una deliciosa cena ligera en lugar de llamar al chino de la esquina o a la pizzería de turno.
La base de esta receta la he tomado del blog "Cocinando espero". Si no lo conoces, echale un vistazo. María es muy divertida y siempre que lo visito me saca una sonrisa -por lo menos-.

Pastelitos fríos de atún
Ingredientes (para 6 pastelitos individuales)

3 latitas de atún al natural (240 gramos en total)
1 huevo
1 rebanada de pan de molde
200 ml de yogur natural desnatado
70 gramos de tomate frito

Preparación
Poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora. Batir, repartir en los moldes (yo he usado moldes de silicona individuales)  y poner 8 minutos en el microondas a 800 W. Dejar enfriar antes de desmoldar, poner en el frigorífico y servir acompañado de mayonesa. 



Pastel de pescado

noviembre 28, 2011
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Me encantaría haber podido publicar esta entrada hace como cuatro o cinco días. Me encantaría haber podido mantener el ritmo habitual de publicación, pero no ha podido ser. Realmente, los últimos tiempos están viniendo tan cargados de obligaciones, viajes, trabajo, que no tengo un respiro. Odio no tener tiempo para el blog, porque realmente es lo que más me divierte, y hasta ahora he intentado mantener el ritmo en todo momento, pero mientras esto siga siendo sólo un hobby, (y no veo en un horizonte muy cercano demasiados bloggers profesionales en este país: si es de otra manera y no me he enterado, ya me lo diréis)  tengo que seguir compaginándolo con mi trabajo a jornada completa, con mi familia, y con el resto de mi vida, y hay momentos, como ahora, en los que todo parece una conspiración para que ni con esfuerzo pueda llegar a todo. 
Yo misma me canso de quejarme tanto. Es un lujo en este momento poder estar ocupada, tan ocupada, así que esto más que una queja, es una explicación. 
Por otra parte, hay veces que los viajes no son sólo de trabajo. Hay veces que la urgencia es tanta y tan continua que no damos valor a lo importante. Y cuando hay que hacer un frenazo porque lo que exige que estés ahí es algo importante, me temo que no puedo quejarme por desatender por unos días este blog. 
A todos los que os pasáis por aquí, y dejáis comentarios, a todos los blogs que suelo visitar y comentar a mi vez, a quienes me seguís en facebook o twitter, gracias por estar ahí, y disculpas porque durante unos días me temo que voy a estar desaparecida. 
Estoy segura de que será sólo unos días y después, en algún momento, todo volverá a su ritmo. Y si no, tendré que buscar la forma de hacer que todo encaje otra vez. Si lo consigo, ya os explicaré cómo, porque ahora mismo no tengo perfeccionada la técnica para que los días tengan 30 horas (porque ganar un campeonato de ojeras no cuenta aquí, ¿verdad?).
En fin, estos pasteles de pescado no tienen la culpa de mi agenda. De hecho, los pobres llevan esperando ya bastantes días su publicación. Esta es otra versión ligera de un clásico anglosajón. Yo sigo con mi personal batalla por una dieta más ligera, más equilibrada, pero sabrosa y apetecible. El pescado al horno o a la plancha es una maravilla, pero también me apetece de vez en cuando comer algo así. A estas tartas les he quitado la bechamel que suele ligarlas y las he cambiado por una salsa hecha con leche y queso. Así resulta una tartita cremosa, más consistente que sólo el pescado pero sin un aporte calórico excesivo.
Pastel de pescado

Ingredientes (para 4 personas)
500 gramos de pescado blanco en filetes, limpio y sin espinas (merluza, bacalao fresco o similar)
3 chalotas
100 gramos de queso fresco batido desnatado (y algo más para servir)
100 ml de leche desnatada
5 gramos de harina de maíz (1 cucharadita de Maicena)
Perejil picado 
Aceite

Preparación

En una sartén amplia, poner un poco de aceite y sofreir la chalota. Poner el pescado en un recipiente apto para microondas, salpimentar ligeramente, poner unas gotas de aceite y hacer 1 minuto a máxima potencia. Dar la vuelta a los filetes y hacer otro minuto. Dejar enfriar el pescado para poder desmigarlo con las manos. 
Precalentar el horno a 220º.  Poner el pescado en la sartén, con los jugos que haya soltado. Añadir el queso  crema. Disolver la cuharadita de maizena en la leche y añadir a la sartén. Añadir el resto de la leche. Remover y añadir el perejil picado. Cocinar a fuego medio unos 5 minutos, hasta que deje de estar líquida la salsa y comience a espesar. Probar y rectificar de sal si fuera necesario. Repartir en moldes aptos para horno y cocinar en el horno a 200º, unos 15 minutos. (La parte superior debe quedar tostada y hacer burbujitas). Servir acompañado de una cucharadita de queso crema y perejil. 

Quiche ligera de espárragos verdes y cebolla caramelizada

mayo 02, 2011
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Parece que la primavera se resiste a instalarse definitivamente por estos pagos. Y no es una queja, los inviernos aquí son suaves, muy suaves, y seguro que tan pronto como empiece a hacer calor pasaremos de golpe al verano, pero supongo que este año tenemos un poco la sensación de un corredor en la línea de salida al que le han hecho ya dos salidas nulas: Con unas ganas imperiosas de echar a correr, pero sujetos por necesidad.
La naturaleza, sin embargo, sigue a lo suyo, y en plena temporada de espárragos no puedo resistirme y los compro en cuanto los veo, sin tener ningún plan especial para ellos. Son espárragos!, me encantan, seguro que ya se me ocurrirá algo que hacer con ellos. En esto estaba cuando usé un pequeño manojito para hacer esta variante ligera de quiche. Ligera porque no lleva la base de masa que suelen llevar las quiches, y porque lleva leche en lugar de nata. Secilla y rápida porque yo la preparo en el microondas. Así que soluciona una cena ligera o una comida acompañada de una ensalada. Además, admite tantas combinaciones de sabores e ingredientes que con esta base puedes hacer todas las variaciones que te apetezcan.

Por otra parte, estoy segura que ya os habéis dado cuenta del cambio de cara que tiene el blog. La nueva cabecera se la debo a dos amigos diseñadores gráficos, Cristina y  Santi. Ellos ya saben lo encantada que estoy con el resultado, pero me apetecía mucho agradecérselo desde aquí, porque son dos personas super creativas, y  tremendamente generosas. Así que otra vez, gracias, chicos, por hacer que esto cada vez se parezca más a lo que yo tenía en mente. 


Quiche ligera de espárragos verdes y cebolla caramelizada

Ingredientes (para 2 personas)
2 cebollas medianas
1 manojo de espárragos (puntas)
4 huevos ( o 2 huevos y 2 claras si lo quieres aún más ligero)
4 cucharadas de leche
Unas hojas de albahaca fresca, o una pizca de albahaca seca
Sal y Pimienta negra
Aceite de oliva


Preparación
Cortar la cebolla en juliana y poner en una sartén grande con 3 cucharadas soperas de aceite a fuego bajo. Cocinar despacio, moviendo de vez en cuando, para que se haga despacio, y quede caramelizada.  Añadir sal a los 5 minutos y dejar cocinar durante 10 a 15 minutos más. En total, en 15 a 20 minutos debería estar. 
Limpiar bien los espárragos y cortar las puntas, reservando el resto para otras preparaciones. Saltear directamente sobre la parrilla, y añadir sal. 
Preparar recipientes aptos para microondas y repartir en ellos la cebolla. Poner encima los espárragos a la parrilla y espolvorear con la albahaca picada muy fina. Batir los huevos con la leche, añadir pimienta negra molida y verter sobre los moldes. 
Llevar al microondas, en función calor y grill superior, 3 minutos. Comprobar si los huevos están cuajados, y si no es así, ponerlo otro minuto, volver a comprobar y seguir cocinando minuto a minuto hasta que estén cuajados pero no duros. (a mí me llevo 3 +1 +1 minutos, pero esto varía con cada horno). 
Servir inmediatamente.



English
We are in the middle of asparagus season here. And as soon as I see a bunch of them, I have to buy them. No matter  I have no idea yet what to do with them. I simple love them. That's what happened with this light quiche. I had fresh green asparagus and I decided to prepare this. I call it "light" because it has not a pastry base, and because I used milk instead of cream. Besides, it is  super quick, as you cook it in the microwave in just 5 minutes or less. It makes a wonderful light lunch or dinner, with some fresh green salad. Even better: it works really well with many other combinations of ingredients, so you can change it and adapt it to your like. 

On the other hand, I'm sure you have already noticed the new look of the blog. It is all a great piece of work from a couple of graphic designer friends, Cristina and Santi. They already know how delighted I am with the result,but I really appreciate what they did, and I just wanted to thank them also here. They are a really creative, talented and generous couple: so, once again, Thank you guys for understanding and creating what I had in mind much better than I could have done.



Ligh greeen asparagus and caramelized onion quiche

Ingredients (serves 2)
2 medium onions
1 bunch of asparagus (tips)
4 eggs (or 2 eggs and 2 egg whites if you want it even lighter)
4 tablespoons milk
Fresh basil leaves, or a pinch of dried basil
Salt and black pepper
Olive oil

Preparation
Cut the onion into strips and ut in a large skillet with 3 tablespoons of olive oil over low heat. Cook slowly, stirring occasionally. Add salt after 5 minutes, and continue cooking on low for 10 to 15 more minutes, (about 15 to 20 in total), until its cooked.
Thoroughly clean the asparagus and cut the tips (reserve the rest fot other preparations). Put them on the grill and add salt. Keep them only a few minutes, allowing them just to change colour.
Prepare 2 resistant to microwave molds and distribute the onions between them. Put on top the asparagus and sprinkle finely chopped basil. Beat eggs with mil, add ground black pepper and pour into molds.
Put into the microwave high heat and grill, for about 3 minutes. Check if eggs are firm, and put another minute if not. Repeat if necesary, only one minute at a time. (It took me 3+1+1 minutes, so it varies with each microwaves.)
Serve inmediately.

Huevos en cocotte con parmesano y jamón

marzo 28, 2011
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Cuando era pequeña, los huevos cuajados me parecían una de las peores cenas posibles. La textura gelatinosa de la yema me resultaba insufrible. Y mi madre no me dejaba levantarme de la mesa sin acabarlos, así que cuando veía que empezaba a prepararlos sabía que me esperaba una cena desesperante.
Si alguien me hubiera dicho que no sólo iba a ser capaz de comerlos, sino que me iban a parecer un plato delicioso me hubiera reido bastante rato.
Pero está claro que con el tiempo una aprende a apreciar estas cosas.
Incluso cuando no tienes ganas, ni fuerzas, ni tiempo de hacer una cena, ni apenas nada en la nevera, seguro que al menos tienes unos huevos, y probablemente algo de jamón, y un queso curado. Y si tienes un microondas con grill, en cinco minutos tienes preparado esta plato que sirve como cena ligera.  O si lo prefieres, prepáralos para un desayuno perezoso de domingo.

Huevos en cocotte con parmesano y jamón

Ingredientes (por unidad)
1 clara de huevo 
2 huevos
Dos lonchas de jamón serrano
Queso parmesano rallado (u otro queso curado)
Pimienta

Preparación
Poner en una cocotte la clara, abrir encima los huevos, repartir el jamón cortado en trocitos, y espolvorear con el queso. Poner en el microondas 4 minutos a máxima potencia, y con la función grill (si prefieres la yema más cuajada, añade otro minuto).  Añadir un poco  de pimienta recién molida, y servir inmediatamente acompañado de pan.

Truco: 
  • Si prefieres, puedes sustituir la clara de huevo por varias cucharadas de tomate frito. Ummmm!



When I was a kid curdled eggs seemed one of the worst possible dinners in the world. The gelatinous texture of the yolk was unbearable. And my mother would not let me get up from the table before finishing my eggs, so whenever I saw her preparing eggs, I knew a tough dinner was awaiting.
Is someone had told me then that I would not only be able to eat them, but even enjoy eating them, I would not have believed it.
But it seems clear that over time you learn to appreciate these things.
Even if you don't feel like cooking, if you feel exhausted, or have no time to prepare dinner, at least you will have a couple of minutes for this.
If you have a microwave oven with grill, in five minutes you'll have prepared this dish that serves a light dinner. Or, if you prefer, prepare these eggs for a lazy weekend breakfast. In both ways, they are quick and absolutely delicious.


Eggs in cocotte with parmesan and ham

Ingredients (per unit)
1 egg white
2 eggs
2 slices of serrano ham
Grated parmesan cheese (or other mature cheese)
Pepper

Preparation
Put in a cocotte the egg white, the eggs, the diced ham and sprinkle with cheese. Put in the microwave 4 minutes at full power, and with the grill (add an extra minute if you pefer yolk a bit more cooked). Add some freshly ground pepper, and serve inmediately with bread.

TIP: 
  • Try changing the egg white and use instead some tomato sauce. Yummy!

PUDDING RÚSTICO CON BRIOCHE

septiembre 10, 2010
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El brioche congela bien, muy bien. Tan bien que de pronto un día mueves más de la cuenta el cajón del congelador y encuentras unas cuantas rebanadas de un brioche en su bolsita de congelación, y no recuerdas demasiado bien cuándo lo hiciste, pero la sospecha de que tuvo que se ser hace mucho se confirma cuando recuerdas que no enciendes el horno hace meses, varios meses. Y algo habrá que hacer. Por ejemplo, este pudding rústico que yo hice en dos (generosas) porciones individuales. Este tipo de recetas se pueden hacer con pan, con restos de bollos que se han quedado olvidados, o con los croissants que han dejado de estar frescos. 
Las posibilidades de variaciones y cambios también son muchas, y las mejoras golosas también: añadir esencia de vainilla y canela a la crema, añadir frutas o mermelada, acompañar con una ganaché de chocolate, o una taza de chocolate.... pero teniendo en cuenta que se trataba de aprovechar y reciclar, me contuve y fui de lo más frugal. 

Pudding rústico con brioche

(para 2 raciones individuales)

Varias rebanadas de brioche, crosissants, o bollitos.
250 ml de leche
200 ml de nata
50 gramos de azúcar (unas 3 cucharadas soperas generosas)
1 huevo
Mantequilla 
Nueces en trozos grandes

Preparación
Cortar el brioche o los bollitos en trozos, y repartir en los moldes que se van a utilizar. Poner la leche y la nata en un cazo a fuego medio y llevar a ebullición.
Mezclar el azúcar con el huevo, batiendo bien. Retirar el cazo del fuego cuando rompa el hervor, y añadir la mezcla de huevo y azúcar, sin dejar que se cuaje.Repartir esta mezcla por encima, empapando el brioche.  Poner trocitos de mantequilla y nueces en trozos grandes repartidos por encima e introducir en el microondas con horno y grill, 8 minutos a máxima potencia. Comprobar pasado este tiempo, y poner más tiempo si fuera necesario, comprobando a cada minuto.  Espolvorear con un poco de azúcar glas y servir.

MOUSSE DE CAPPUCCINO

septiembre 03, 2010
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El mejor final para una comida perfecta no es el postre. 
No, el mejor final para una comida perfecta es un café perfecto.
Creo recordar que era Orson Welles quien decía que no hay nada peor que una mujer fría, un hombre caliente y un café tibio. Es una pena la traducción, y lo machista del comentario, pero en lo del café tibio tiene razón. Un buen café, suficientemente negro, caliente y amargo, es el mejor broche para cualquier comida, el preludio de una sobremesa interesante, la espita que dispara las mejores conversaciones. 

Pero hay veces en las que el café no tiene que ser negro, ni humeante, ni amargo. Para eso ya está la vida. Hay hay veces en las que el mejor final para una comida es un café totalmente imperfecto: dulce, con leche y frío. 
Y precisamente por eso, porque es todo lo que no debe ser un buen café, da paso a la mejor sobremesa posible. 

Mousse de Cappuccino

Ingredientes (para 6 personas)

200 gramos de leche condensada
2 huevos medianos
100 ml de buen café solo (puede ser descafeinado, mientras sea de calidad)
200 ml de nata para montar
50 gramos de azúcar glas
Cacao en polvo para espolvorear

Preparación

Mezclar los huevos y la leche condensada en un bol. Añadir progresivamente el café y mezclar de nuevo hasta integrar todos los ingredientes. 
Pintar con mantequilla o unas gotas de aceite el interior de los recipientes que se van a utilizar, preferiblemente del tamaño de una taza de café. Verter en ellos la mezcla sin llenarlos más de 3/4 partes. 
Poner en el microondas a máxima potencia 2 minutos. Dejar reposar 2 minutos sin abrir la puerta, y poner 1 minuto más a máxima potencia. Dejar enfríar el postre a temperatura ambiente. Una vez frío, poner en el frigorífico al menos 3 horas antes de servirlo. 
En el momento de servirlo, montar la nata con el azúcar glas, probarla y rectificar de dulce. Repartirla entre los recipientes, espolvorear con cacao en polvo y servir inmediatamente.
 
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