21 mayo 2019

Trenzas de chocolate


He hecho estas trenzas de chocolate porque hace un tiempo que encontré en Instagram a Thida Bevington;  y ella es la auténtica responsable de esta maravilla. Si no la conoces, estoy segura de que te pasara como a mí: empezarás y ya no podrás parar. Seguro que hay una y dos y muchas más de las cosas que crea que te van a apetecer hacer de inmediato. Yo estoy menos interesada en sus tartas y decoraciones -que también son geniales; pero su dominio con las masas, y sobre todo sus stories, donde te cuenta paso a paso cómo hace las cosas, son una lección magistral tras otra.
Una vez declarado mi flechazo incondicional, debo decir que es la primera vez que me animo a hacer trenzados con el corte abierto, y no podría estar más satisfecha con el resultado. 


Me encanta trabajar con masas levadas, y he hecho antes algún trenzado sencillo, (mira aquí mi pan trenzado) pero, admitámoslo: no soy un hacha. Soy más bien tirando a torpona. Y es que, cada vez que hago una de estas cosas me supone un esfuerzo doble: intentar hacer algo que no sea un completo desastre, y convencer a mi yo de 8 años en clase de manualidades de que la vida no se acaba por que seas una completa inútil con el pegamento, la plastilina, o los pinceles. Y mi yo de 8 años me mira y no dice nada, pero no se cree ni media palabra. 



No sé si a vosotras os pasaba, pero para mí las clases de manualidades (bueno, y las de dibujo y las de música) en el colegio eran lo que más me frustraban.  Por cierto, mi falta de habilidad manual estuvo siempre en dura pugna por el primer puesto en falta de talento con mis habilidades con el dibujo y ya ni te cuento con la flauta, que nunca entendí por qué se llamaba flauta dulce, la verdad: en mis manos aquella cosa era cualquier cosa menos un instrumento musical. 


Yo solo veía a la profesora sonreír como una vaca mirando al tren durante toda la hora y dar palmaditas en la espalda a las niñas que eran unas manitas. El resto supongo que estábamos allí aparcadas y dejadas por imposibles. Como mucho, de vez en cuando, la vaca que miraba al tren se dignaba a mirar hacia tu mesa y cerraba los ojos lanzando un suspiro que sonaba en mi mente infantil a "Por Dios, no se puede ser más patosa", y desviaba la atención rápidamente hacia otro lado para recuperarse del impacto, como si hubiera visto un monstruo. No es que ella tuviera nada que ver en el resultado: solo se paseaba por la clase cuando se aburría de estar sentada. Su contribución a lo que hacíamos terminaba cuando nos ponía la tarea. Así que nunca terminé de entender por qué parecían ofenderle tanto mis chapuzas siderales ni por qué se enorgullecía de las monerías con las que acaban las tres niñas que lo hacían mejor. De verdad que su contribución en ambos casos era la misma. A lo que sí contribuyó fue a mi convicción absoluta, desde bien temprano, de que mejor no me dedicaba a nada que exigiera destreza manual. Bueno, también ayudó a formar esa convicción el detalle de que yo tenía ojos en la cara y tendría ocho años, pero ya sabía que lo que había hecho no había por dónde cogerlo.


Bueno, esta larga digresión viene a que con mi nula habilidad manual no te puedes imaginar lo satisfecha que estoy del resultado de mis primeras trenzas abiertas. Si, son bastante desiguales y tamaño dinosaurio, para qué andarnos con paños calientes (las comimos a medias, con eso te digo todo); pero eso tiene arreglo y lo mejoraré para las siguientes versiones- prometido.
Pero esa no es la única satisfacción que me ha dado esta receta: además, he hecho otro descubrimiento que se lo debo también a Thida. Esta receta lleva una masa enriquecida. Yo pensé utilizar la que uso siempre en mis pulla o  en mis rollitos de canela, que son clásicas, están probadas, y me encantan. Pero la comparé con la que usa ella y terminé por ajustar mi masa. (ella ponía más azúcar, yo más mantequilla).  Total, que entre un ajuste y otro usé la receta que tienes a continuación y que te recomiendo todo lo que se puede recomendar, porque es la mejor que he probado: verdad verdadera. 
He puesto el enlace al video donde ella muestra el proceso de rellenado y formado de los nudos. Vale la pena que lo guardes y lo uses cuando lo necesites.
Y por lo demás, bueno, dudo que mi yo de 8 años sea más benevolente, pero a mi yo de hoy en día no le ha podido quedar mejor sabor de boca tras hacer esta receta, literalmente.




Trenzas de chocolate

Ingredientes

500 gramos harina de fuerza
250 gramos de leche
75 gramos de azucar
60 gramos de mantequilla
15 gramos de levadura de panadero seca
2 huevos (1 para la masa, otro para pintarlas antes de ir al horno)
5 gramos de sal
Crema de chocolate (Nutella, Nocilla) para rellenar


Preparacion

Calentar la leche y la mantequilla ligeramente (al meter el dedo debe estar solo tibia). Poner la harina, el azucar, la levadura en el bol de la amasadora y mezclar.
Anadir la mezla de leche, el huevo y la sal y mezclar con el gancho amasador unos 2 minutos a velocidad baja. Aumentar la velocidad casi al maximo, y seguir amasando otros 5-6 minutos.
poner en una superficie ligeramente enharinada y hacer una bola. Dejar reposar en un bol para que haga un primer levado hasta que doble su volumen.
Pasado ese tiempo, extender con un rodillo en un rectangulo y poner crema de chocolate en el tercio central. Doblar un lado encima de la crema de chocolate y anadir mas crema. Doblar el lado contrario encima y estirar de nuevo con el rodillo. Cortar en 8 tiras y formar los nudos. Lo mejor es que veas estos dos ultimos pasos en el video de Thida Bedington, aqui: https://www.instagram.com/stories/highlights/18043173418102438/?hl=en

Una vez has formado las trenzas, dejalas reposar y levar de nuevo, unos 45 minutos (o en el frigo toda la noche para hornear por la manana). Pinta las trenzas con huevo batido. Precalienta el horno a 180 grados y hornea 13 a 15 minutos dependiendo de tu horno. (yo las tuve 14 minutos)  

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