O de cómo aprovechar la otra mitad de unas cerezas ácidas a más no poder. Hace unos días os decía que había acabado con un par de kilos de cerezas horribles. Preciosas, pero ácidas como un limón. Así que me puse a deshuesarlas (me empeñé en encontrar un deshuesador cuando mis hijas estaban empezando a comer sólido y quería que las probaran, y también las aceitunas) y después de un buen rato quitando huesos, hice la mitad en polos (aquí está la receta), y con la otra mitad sabía que iba a hacer este clafoutis.
El de cerezas es el clafoutis por excelencia, aunque en hornor a la verdad, he de decir que lo suyo es prepararlo con la cereza entera, con hueso. A mí siempre me ha parecido incómodo para comerlo, así que os recomiendo quitarles el hueso para que luego sea mucho más agradable de comer, a riesgo de que los auténticos amantes de la cocina francesa me condenen de por vida. Como siempre, me da bastante igual. Soy tan poco talibán que no me importa cambiar las cosas si tengo una razón práctica para ello. Y es el tradicional, porque se puede hacer con muchas otras frutas (yo ya lo había probado con fresas y con uvas, pero casi cualquiera le va bien), pero el auténtico se hace con cerezas.
Lo bueno del clafoutis, aparte de lo complicado de su nombre, es que no es un flan, no es una masa de crepes, ni es un bizcocho, pero tiene lo mejor de cada uno de ellos. Es un bizcocho ligero, casi con la textura de un flan, que recuerda a las crepes y que resulta mucho más ligero que un bizcocho. No es excesivamente dulce (y es que a mí el dulce no me vuelve loca, mi repostería no es demasiado dulce) y el puntito ácido de las cerezas al cocinarlo se quedó en lo justo para darle el contrapunto perfecto a la masa. Total, que ya sabía que iba a estar bueno, pero es que este hay que hacerlo. Insisto, si no tienes cerezas, o ganas de deshuesarlas, prueba con otras frutas. Pero no dejes de hacerlo. Está rico, rico.
Ingredientes (para 6-8 personas)
400 a 500 gramos de cerezas pesadas sin hueso (las suficientes para cubrir toda la base del molde que vayas a usar)
80 gr. de azúcar
80 gr. de harina
3 huevos
75 ml. de leche
125 ml de yogur natural (la receta suele incluir 125 ml de nata, pero a mí me gusta sustituirla por yogur)
mantequilla o aceite (para untar el molde)
sal
Preparación
Batir en un bol los huevos con el azúcar y mezclar bien. Añadir la harina y mezclar de nuevo. Agregar la leche y el yogur y volver a mezclar. Añadir una pizca de sal y batir hasta que quede una mezcla homogénea, si hace falta con una batidora eléctrica.
Precalentar el horno a 200º. Pintar con mantequilla el molde que se va a usar, mejor si es de base desmoldable. Repartir las cerezas sin hueso, lavadas y secas, cubriendo todo el fondo del molde. Verter la crema, llevar al horno 35-40 minutos hasta que esté cuajado y dorado.
















