Tarta de crema de chocolate



Es posible que esta tarta no te llame demasiado la atención a simple vista. Es posible que no te parezca gran cosa. Tan pequeñita ella, tan "lo que ves es lo que hay, sin trampa ni cartón", o sea, masa de pate brisee y un relleno de chocolate y almendras. Pero te advierto de que si te quedas con esa primera impresión te vas a arrepentir de verdad, porque esta tarta tan sencillita, tan poco apabullante, se ha convertido en mi tarta favorita, de lejos. No es apta para no adictos al chocolate. Eso es un hecho, claro que sí. Pero si el chocolate te gusta, me vas a agradecer eternamente este pequeño descubrimiento.
Esta tarta combina la base de paste brisee que más me gusta, y que puedes usar siempre que quieras hacer tartaletas para cualquier preparación, así que guarda esta receta.
La crema de relleno es FA-BU-LO-SA. No puedes imaginarte cómo queda si no la pruebas. Yo la hice casi como un descarte, porque mi idea inicial era hacer una tarta de limón. Pero quería terminar un paquete de chocolate que andaba rondando por casa y recordé esta crema de chocolate que quería probar. El único defecto que tiene es que al llevar frutos secos la superficie de la tarta queda rugosa. Por una vez, de verdad, no sacrifiques el sabor y la textura por un acabado impecable. Créeme: en este caso no vale la pena.
Terminarás con una tarta perfecta para comer en trocitos pequeños, porque es una auténtica bomba, pero totalmente adictiva. Yo la corté una vez fría en cuñas pequeñas y las congelé, porque hubiera sido capaz de no dejar de comerla hasta acabarla.
Descongela de maravilla, así que decide tú cómo la vas a disfrutar.
Tarta de crema de chocolate

Para la masa brisa (pate brisee)
250 gr harina de todo uso
150 gramos de mantequilla, en dados y ligeramente ablandada
1 cdta de sal
Una pizca de azúcar
1 huevo
1 cucharada de leche fría

Para la crema de chocolate
250 gr de chocolate con 70% de cacao, cortado en trocitos
200 ml de nata líquida
1 cucharada de café fuerte (15ml)
50 gr de mantequilla en dados
1 huevo
2 cucharadas rasas de azúcar (30 gramos)
30 gramos de frutos secos. 
(Elige los que quieras: avellanas, almendras, nueces, pistachos, a tu gusto. El cómo también a tu gusto: picados a cuchillo, en polvo, etc. Para esta tarta, yo usé harina de almendras, que le da estructura y apenas sabor a la mouse. Si pones los frutos secos a trocitos el resultado será más rústico tanto a la vista como al comerla, pero eso va en gustos y es otra opción que te puede apetecer probar).

Base de pate brisee
Hacer un volcán con la harina en la superficie de trabajo. Poner la mantequilla, sal, azúcar y el huevo en el centro. Usando las puntas de los dedos, mezclar bien todos los ingredientes hasta que parezcan pan rallado.
Añadir la leche e incorporar suavemente hasta que las migas empiecen a unirse y formar una masa. Usando la palma de la mano, trabajar la masa empujándola 4 o 5 veces hasta que esté suave. Hacer una bola con la masa, envolverla en film de cocina y refrigerar hasta su uso. -Para esta tarta, es mejor dejar reposar la masa 4 horas en la nevera.
Precalentar el horno a 180 y pintar el molde con mantequilla.
Sacar la pasta de la nevera y extender en una plancha de unos 3mm. Forrar un molde desmoldable con esta capa de masa y pinchar ligeramente la masa con un tenedor -no tienes que llegar a agujerear la masa! . Cubrir con papel de aluminio o con papel de horno. Poner encima un lecho de legumbres secas para que la base de la tarta no se hinche y suba durante la cocción; porque buscamos una capa fina y plana para la tarta (garbanzos, alubias o similar te servirán. Yo uso unas bolitas de cerámica que son solo para estas cocciones en ciego, pero las legumbres te servirán igual. Las legumbres las puedes volver a usar un par de veces más de nuevo para cocciones en ciego si las guardas sin nada de humedad en un bote hermético. Es obvio, pero estas legumbres no se pueden comer). Lleva al horno 20 minutos, sácala y retira las legumbres. Lleva de nuevo al horno otros 10 minutos.
Saca del horno y deja templar la base sobre una rejilla.

Relleno de crema de chocolate
En un cazo, lleva a ebullición la nata con el café y el azúcar. Cuando rompa a hervir, retira del fuego, añade el chocolate y remueve con fuerza hasta que deshaga con el calor de la nata. Añade la mantequilla en dados, los frutos secos y el huevo muy batido y mezcla hasta conseguir una crema homogénea. Deja que se entibie y vierte sobre la base de la tarta. Deja que se enfríe totalmente antes de llevarla a la nevera y sirve bien fría.

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