Lo admito, no me gustaba la sobrassada hasta que llegué a Mallorca. Incluso hoy no es un embutido que me apasione. Pero he aprendido a apreciarla. Igual que otros embutidos que para los que no somos isleños resultan desconocidos y sólo descubres después de una temporada viviendo aquí -muchas veces no basta una visita para esto-. (botifarrons, camaiot...)
El sábado la familia Matas, que tiene una empresa de embutidos familiar, www.embutidosmatas.com, nos invitó a un grupo de bloggers locales a conocer su casa en María de la Salut. Digo su casa más que su fábrica, porque sigue siendo una empresa familiar, y porque realmente nos hicieron sentir como en casa.
Les puedes encontrar en un pueblo del interior, María de la Salut, que no es Manhattan, como nos dijo varias veces Joan, en lo que acabó siendo una de las frases de la noche.
Para empezar, nos recibieron con esto:
¿Es o no es un detallazo?
Después, Joan, uno de los tres hermanos que llevan el negocio nos hizo de guía y nos explicó cómo han convertido el antiguo secadero artesanal de sobrassadas en un pequeño comedor.
Ahora está decorado con piezas de otras épocas, que cualquiera que haya crecido cerca de una carnicería hace un buen puñado de años podrá reconocer, e incluso mirar con cariño.
Joan nos explicó cómo elaboran sus productos. Lo más interesante: su proporción de materia grasa es más baja que en otros embutidos, lo que siempre es de agradecer, no usan ingredientes artificiales en el proceso, y tampoco usan sangre en los botifarrones. El producto final es más magro que en otros casos, pero no resulta en absoluto seco.
El secadero actual ya no es manual, sino que las condiciones de humedad y temperatura se controlan perfectamente para conseguir el punto perfecto de maduración de cada embutido, como estas sobrassadas a la pimienta que veis abajo, que son una auténtica maravilla. Para alguien que no es especialmente forofa, como yo, consiguieron hacerme repetir. La sobrassada se cubre con pimienta, en un proceso que han patentado, y eso le da un sabor peculiar, ligeramente picante sin molestar en absoluto, muy agradable, y sobre todo muy diferente, con personalidad. A mí fue lo que más me gustó con diferencia, y eso que todo estaba genial.
Seguramente, estas otras se parecen más a lo que todos tenéis en mente sobre sobrassadas tradicionales:
Esta es la mesa que habían preparado para la "degustación":
Como podéis ver, fue una cena en toda regla,con sobrassada de varios tipos, botifarrons, camaiot, queso, y un pan de masa madre hecho por un panadero local al que tengo ganas de conocer.
Me faltan los postres, que como os imagináis corrieron de nuestra cuenta. Es lo que tiene invitarnos a nosotros: seguro, seguro, que dulce no falta. Espectacular la tarta de merengue, la de gin tonic (que sabe a gin tonic y entra igual de bien) el pastel de chocolate, y la de mango.
Y sobre todo, espectacular la noche que pasamos, con una temperatura perfecta, con unos anfitriones que nos hicieron sentir como en casa en todo momento, y que nos transmitieron todo el sabor de las cosas bien hechas, del mimo en el cuidado del producto, y de una empresa familiar que cree en lo que hace y lo transmite.
Sólo me quedé con ganas de conocer a la anterior generación, a la madre de estos tres hermanos, que por lo que nos contaron de ella, es una mujer emprendedora, fuerte y tremenda, que sentó las bases de lo que hoy sigue creciendo como un proyecto hecho desde el detalle y con el tamaño justo.
Gracias a toda la familia Matas, fue un placer compartir con vosotros esta visita, y poder aprender un poco más de vuestro día a día.




