Me encanta preparar galletas, magdalenas, financiers, bollitos: cualquier pieza pequeña de repostería que requiera poco tiempo de horno.
Debe de ser que la niña que llevo dentro sigue siendo una impaciente. Sí, ya sé que mis hijas no creen que yo también fuera niña, y que nadie más que yo siente que sigo siendo a veces esa niña; pero la perspectiva de tener el resultado horneado y calentito en tus manos con solo 15 minutos de horno, me pone instantáneamente de buen humor. Por esto mismo, este tipo de repostería es perfecta para preparar con niños. Esa magia que produce el calor del horno sobre la masa que unos minutos antes estaba cruda es absolutamente irresistible.

Estas galletas, sin embargo, son una delicia para adultos. Son una variante de las tradicionales galletas de mantequilla que con la lima se convierten en una combinación muy especial. Se deshacen en la boca, y con el azúcar que las cubre, y la textura suave de la mantequilla parecen las habituales, pero al final aparece, de forma inesperada el toque cítrico ligero y equilibrado que las convierte en una sorpresa.
La receta origina es de Martha Stewart. Con pequeñas modificaciones es la que yo he utilizado y me encanta el resultado.
Galletas de lima
Ingredientes (para unas 15 unidades)
90 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
40 gramos de azúcar glas
Zumo de una lima
1/2 cucharada de aroma de vainilla
250 gramos de harina
1 cucharada de harina fina de maíz (Maizena)
1 pizca de sal (unos 2 gramos)
80 gramos de azúcar glas para cubrir las galletas
Preparación
Poner la mantequilla y los 40 gramos de azúcar en un robot de cocina con el gancho de amasar, y mezclar a velocidad media, hasta que blanquee y esté espumosa. Añadir el zumo de lima, la vainilla y batir hasta integrarla. Mezclar la harina, la harina de maíz y la sal en un bol, y añadir a la mezcla de mantequilla. Mezclar a baja velocidad hasta que se mezcle bien.
Hacer un cilindro con la masa y envolver en papel film, o en una hoja de silicona para horno. Poner en el frigorífico al menos una hora.
Precalentar el horno a 180º, cortar la masa en galletas, de medio centímetro de grosor, aproximadamente. Poner en una bandeja de horno cubierta con una lámina de silicona, separadas entre sí. Hornear 7 minutos, dar la vuelta para que se tuesten por el otro lado, y sacar las galletas. Poner a enfriar en una rejilla, unos 8 a 10 minutos. Cuando estén todavía calientes, ponerlas en una bolsa de congelación con 80 gramos de azúcar glas, y moverlo bien para que se adhiera a la superficie.
Conservar en un recipiente hermético.



































