31 January 2011

TRONCO CON CREMA DE LIMÓN

Hoy os presento mi primer tronco. La primera vez en mi vida que hago uno. Lo que es seguro es que no será la última. Si continuáis leyendo veréis que no es nada complicado de hacer. Sólo hay que tener un poco de tiempo (poco, porque el horneado no pasa de 1/4 de hora), y ganas de hacerlo. ¿Y entonces cómo es posible que nunca hubiera hecho uno? Pues porque inconscientemente pensaba que era una cosa complicadísima. Hace poco me di cuenta de que con los años una no sólo se reconoce cada vez más en las frases de sus padres (horror!) sino que además, interioriza muchas de sus filias y fobias, especialmente las más intrascendetes. Las importantes te las planteas y las racionalizas, y escoges; pero hay cosas como estas pequeñas manías en la cocina que uno hereda sin más. 
Me explico: mi madre siempre fue una buena repostera. Pero, por los motivos que fueran los troncos no eran su especialidad. No sé si es que no tenía una buena receta o qué, pero siempre le daban problemas. Yo nunca lo había pensado, hasta que en su última visita a casa hace unos meses me lo comentó, y entonces yo caí en la cuenta. Nunca lo había intentado porque había asumido que era difícil por su experiencia. Y en ese momento me di cuenta de cuántas pequeñas cosas asumimos así, sin más. 
Así que decidí liberarme de este prejuicio enfrentándome a mi primer tronco. Con mucho respeto, y bastante poca confianza en un éxito a la primera. Pero haciéndolo, al fin y al cabo. 
Yo lo he rellenado de crema de limón. Pero con la receta básica se puede rellenar de crema pastelera, de nata montada, de mermelada de frutas, de mocca;  prácticamente de lo que quieras. Yo he utilizado como base para el bizcocho la de Kanela y Limón. No sólo es una receta fiable, sino que además, sus fotos en las que muestra el paso a paso explican muy bien cómo hacer el tronco.
Para mí, lo más importante aquí es tener espacio en la cocina y tener preparado lo que vas a utilizar, para no complicarte en el último momento.




Tronco de limón
Ingredientes (para 6-8 personas)

Para el bizcocho
4 huevos
120 gramos de harina
120 gramos de azúcar
1/2cucharadita de sal (2 o 3 gramos)
1/2 cucharadita de bicarbonato

Para el almíbar
250 ml de agua
200 gramos de azúcar
Una cucharada de licor (brandy, ron, etc, opcional)

Para la crema de limón
Lemon curd o crema de limón


Preparación:
Precalentar el horno a 160º. Batir los  huevos con el azúcar hasta que doblen su volumen. Tamizar la harina con la sal y el bicarbonato y añadirlo a la mezcla anterior con movimientos envolventes. Verter la masa en una bandeja de horno forrada con una plancha de silicona ligeramente engrasada con aceite, y engrasar los bordes de la bandeja. Extender de manera que la mezcla se reparta de manera uniforme. Poner en el horno unos 12 minutos.
Pasado este tiempo, sacarlo del horno y volcarlo sobre un paño de cocina limpio y ligeramente humedecido. La plancha de silicona estará ahora arriba. Retirarla con cuidado y enrollar el bizcocho sobre sí mismo con el paño. Dejar así enrollado con el paño hasta que esté totalmente frío. Mientras se enfría, se puede preparar la crema de limón y el almíbar.
Para la crema, sigue los pasos que se indican aquí.
Para el almíbar, poner el agua y el azúcar a fuego medio unos 10 minutos, hasta obtener un almíbar ligero. Retirar del fuego, dejar enfriar y añadir el licor al gusto. Si van a tomar el tronco niños, mejor no añadirlo porque el alcohol no se evaporará . Reservar.
Retirar el paño del bizcocho y abrirlo por completo. Empapar con el almíbar, cubrir bien con la crema de limón y volver a darle forma.
Para la presentación, espolvorear con azúcar glace, y un poco de cacao en polvo y acompañar con una hojita de hierbabuena. Si se prefiere, se puede decorar el plato con crema de limón, unas frambuesas, etc.

27 January 2011

ORANGETTES DE CHOCOLATE NEGRO Y CHILE


Ayer entró en mi vida por primera vez un animal doméstico. Bueno, apenas se le puede llamar así. Yo siempre he dudado de que los peces pudieran entrar en esta categoría. Son al mundo animal lo mismo que los jardines japoneses a los jardines: un fraude (sin ánimo de ofender). Porque, vamos a ver, un animal doméstico que no te saluda, que no puedes acariciar, que no se mueve por la casa, que no canta... pues como que es un animal de segunda. Y después de resistirme durante años, mi hija consiguió que le comprase uno. Sólo espero que el probre bicho llegue al final de la semana, porque aunque el solícito vendedor me aseguró que era de lo más resistente ("estos crecen hasta en los charcos"  fueron sus palabras exactas), yo sigo pensando que mis habilidades con las mascotas siguen sin ser algo que incluiría en una lista de mis cualidades.

De momento, el daño colateral es que el animalito ha conseguido abrir otro frente en esa maravillosa rivalidad entre hermanas que uno cultiva cuando crece. No sólo el juguete que tiene la otra SIEMPRE, por definición es mucho mejor que el propio, sino que como el pobre pez sólo puede comer una hojita de esa extraña cosa que dicen que le alimenta, el animalito está en serio riesgo de morir de empacho. Porque ha habido sesión de llanto trágico, como si les fuera la vida en ello, por ver quién le ponía la hojita minúscula al pez en el agua. Y yo me he marchado al trabajo con serias dudas de que no vaya a encontrarla llena de hojitas y con un pez de barriga prominente flotando en la superficie cuando regrese a casa. 
El frente doméstico, como veis, me tiene de lo más entretenida. Así que para compensar, necesitaba chocolate. Orangettes, para ser más exactos. Porque tienen chocolate (¿cómo?, ¿algo con chocolate en este blog?), porque las naranjas están en temporada, porque nunca las había hecho, y en defenitiva, porque me apetecía mucho. 
Estaba segura de que la receta clásica (he utilizado la del blog For the love of food,travel and wine, es perfecta) me iba a gustar , así que decidí añadirle chile. Porque para ir sobre seguro no necesitaba hacer nada, la verdad. Y lo cierto es que me ha gustado, aún más que las originales. De hecho, hice varias tandas: con el chocolate solo, con chocolate y un punto de sal, y con chile. Las dos  primeras opciones están buenas, os lo aseguro. Pero las orangettes con chile me han encantado. Eso sí, hay que ser muy sutiles, para que sólo de un punto de sabor al chocolate y no enmascare la piel de naranja confitada, o será incomestible.

Orangettes con chocolate negro y chile

Ingredientes (para unas 12 unidades)
La piel de una naranja mediana (mejor si la piel es gruesa)
Agua
Azúcar blanco (necesitarás una vez y media el peso de la piel tras escaldarla: En mi caso, 100 gramos de piel, 150 de azúcar)
Chocolate negro de cobertura (% de cacao al gusto: yo usé 55%)
Una pizca de cayena molida


Preparación
Pelar la naranja y hacer tiras alargadas con la piel. Ponerlas en un bol con agua y dejar toda la noche. Al día siguiente, tirar el agua, ponerlas en un cazo, cubrirlo de agua y llevar a ebullición. Mantener 5 minutos. Desechar el agua, volver a llenar el cazo y repetir: llevar a ebullición, mantener 5 minutos. Desechar otra vez el agua, y llenar por última vez el cazo, hervir 5 minutos, desechar el agua y dejar escurrir bien las tiras de naranja. En total debes haberlo hecho 3 veces. Pesarlas en este momento, y multiplicar su peso por 1,5 para calcular la cantidad de azúcar. En mi caso, para 100 gramos de piel de naranja usé 150 gramos de azúcar blanco. Poner lar tiras de naranja en un cazo de fondo grueso, cubrir con el azúcar, y añadir 1 cucharada sopera de agua. Mantener a fuego medio/bajo durante 20 a 25 minutos, hasta que se forme un caramelo ligero. Dejar escurrir y secar sobre una rejilla, o sobre papel de aluminio. Cuando estén secas, derretir chocolate al baño maría y mantener a fuego medio,  añadir una pizca de cayena en polvo (con 1/8  a 1/4 de cucharilla para unos 100 gramos debería bastar) y bañar las orangettes en el chocolate. Dejar enfriar por completo sobre una lámina de papel vegetal.

TRUCOS:
  • Intenta dejar tanta parte blanca de la piel como te sea posible. 
  • No te saltes los 3 pasos al escaladar las pieles o amargarán y no importará todo lo demás que hagas.
  • Si no tienes mucho tiempo, puedes hacer las pieles confitadas un día y bañarlas en chocolate al día siguiente.
  • También puedes hacer más cantidad y guardar las pieles dentro del almíbar en un recipiente hermético en la nevera, y usarlas como frutas confitadas para decorar o acompañar otros platos.  
  • Si lo prefieres, utiliza chocolate solo para la cobertura, o con una pizca de sal, y no cubras entera la piel de la naranja, sino sólo una parte. 

24 January 2011

BISCOTTI DE ARÁNDANOS Y PISTACHO

Seco y duro. Siempre pensé que los biscotti no eran para mí. Hasta el nombre me parecía un falso intento. Se parece a bizcocho, igual que su forma, pero no tiene nada que ver. Ni su nombre, ni su significado, ni su textura, ni su sabor. 
Y sin embargo, hacía días que quería probar a hacerlos. Ya imaginaba que no era difícil. Había visto muchas recetas y no tienen ningún problema, más allá de ponerlos dos veces en el horno (¡son biscotti!). Había algo en esa textura adusta, seca, dura, que los hacía parecer de todo menos un bocado apetecible. Y sin embargo, quería hacerlos, y volver a descubrir que una galleta no tiene que ser esponjosa, ligera y delicada para ser deliciosa. Que un bocado puede ser todo lo contrario, y seguir siendo algo especial. 
Perfectos para el frío helado de estos días. Yo al menos puedo tomarlos con un café caliente. Los probres almendros que ya habían florecido la semana pasada no tendrán tanta suerte.
Ahora tengo esta caja roja llena de biscotti (bueno, ya no tan llena); y cuando la abro el olor a vainilla y frutos secos sigue igual de apetecible que cuando lo puse en el horno y toda la casa anticipaba un sabor inconfundible. Seco y duro, pero también crujiente, y poderoso. 


Biscotti de arándanos y pistacho

Ingredientes (para aproximadamente 10-12 unidades)
100 gramos de azúcar blanco
1 huevo (Grande)
150 gramos de harina
1 cuharadita de levadura de repostería
1/4 de cucharadita de sal 
1/2 cucharadita de esencia de vainilla
80 gramos de pistachos
80 gramos de arándanos rojos desecados


 Preparación
Calentar el horno a 180º. Batir el huevo con el azúcar hasta que quede una mezcla espumosa. Añadir la vainilla. Sobre la mezcla, añadir la harina tamizada con la sal y la levadura, y mezclar bien. Incorporar los pistachos y arándanos con una espátula y repartirlos bien por toda la masa. Formar un rectángulo con la masa sobre la bandeja del horno forrada con papel vegetal o una lámina de silicona. Poner en el horno unos 25 minutos. Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla unos minutos. Cortar en rebanadas con un buen cuchillo de sierra, y volver a poner las rebanadas sobre la bandeja del horno. Hornear unos 8 minutos, dar la vuelta y hornear otros 8 minutos, o hasta que estén dorados. Dejar enfriar sobre una rejilla. Aguantan bien varios días en un recipiente hermético. 
Prueba a poner otros frutos secos y otras bayas. Hay muchas combinaciones posibles para todos los gustos. Yo he usado arándanos secos, pero se pueden poner congelados,  o frescos. Sólo tendrás que ajustar las cantidades.


20 January 2011

BOCADITOS DE UVA CON QUESO Y SÉSAMO

 Era bastante mayor cuando descubrí que "Sésamo" no era sólo una palabra mágica. Todavía hoy me cuesta mucho pensar en esta palabra sin el "Ábrete" delante, sin imaginar a un grupo de ladrones dirigiéndose a su cueva a guardar sus tesoros.
Pero sí, el sésamo es un ingrediente que para mí sigue teniendo ese aire éxotico de los cuentos de las mil y una noches, y una cierta dificultad para usarlo en la cocina por puro desconocimiento. De hecho, he de confesar que lo compré a propósito para estos bocaditos y es la primera vez que lo utilizo. 
 
Si Alí Babá y sus cuarenta ladrones no lo impiden, creo que no será la última. Me gusta su textura crujiente. Y me ha gustado cómo funciona el conjunto de esta receta. 
Después de unos días de incontrolable actividad chocolatera (es lo que tienen los regalos: uno quiere usar sus nuevos juguetes todo el rato), bizcochera y dulce en general, creo que me hacía falta algo refrescante, ligero, pequeño.
Que las uvas y el queso se llevan bien no es nada nuevo, pero esta cobertura ligeramente crujiente añade un contraste al queso cremoso y al sabor dulce de la uva. En resumen: vale la pena probarlos.
De verdad que no puede ser más sencillo, más rápido, y más vistoso, todo en uno. 
Un aperitivo ligero (se puede incluso hacer con queso light), rápido de preparar y delicioso. 
Además, sólo tienes que hacer la cantidad justa que desees, no necesita horno ni se fríe, y como mejor está es hecho un ratito antes y conservado antes en el frigorífico. 

Bocaditos de uva con queso y sésamo

Ingredientes
Uvas (blanca o negra, elige la que más te guste y tantas como bocaditos quieras hacer. Yo he usado negra)
Queso cremoso (Philadelphia o similar)
Sésamo

Preparación
Lavar con cuidado las uvas que se van a utilizar y secarlas. Con las manos, hacer bolitas de queso con la uva en el centro, y colocarlas sobre un papel de horno. Continuar hasta hacer tantas bolitas como se desee. Poner el sésamo en un plato y pasar las bolitas sobre él hasta cubrirlas por completo. Conservar en el frigorífico hasta el momento de servirlas.

TRUCO:
  • Lo único importante en esta receta es utilizar el queso bien, bien frío o se hace difícil de manejar. Puedes mojarte la manos en agua fría cuando empiece a estar pegajoso, o -si no tienes prisa- ponerlo unos minutos en el congelador y continuar cuando vuelva a estar frío.

17 January 2011

LEMON CURD (CREMA DE LIMÓN)

 

Con el limón tengo una relación agridulce. (Bueno, he de decir que no es lo único. Algo parecido me pasa también con las peras.) Es de ese tipo de cosas que me dan una pereza inmensa. Casi nunca me acuerdo de ellos, no son sabores que me llamen en un primer momento. Los puedo usar para aderezar platos de forma mecánica, pero como estrella invitada no termino de verlos. Tengo que hacer un esfuerzo cuando los veo muertos de risa por la nevera. Sin embanrgo, una vez que los como o preparo algo con ellos no dejo de sorprenderme de los resultados. Es como si superada esa pereza inicial volviera a descubrir lo maravilloso que tienen. 
Antes de tomar un postre de limón seguramente me apetecerán otros sabores, otras texturas. Sin embargo, si finalmente me decido por él, me sentiré como una niña descubriendo un juguete que tenía abandonado. ¿Cómo he podido estar a punto -otra vez- de que esa pereza inicial me privara de esta maravilla? 
Esta es otra de esas cosas que sé que carecen de lógica, pero con la que me he acostumbrado a lidiar.No sé si tiene demasiado sentido. 


En cualquier caso, como lo sé, llevaba tiempo detrás de una crema de limón con este sabor y esta textura. Después de comparar varias recetas creo que esta es muy aceptable. Para mí resulta muy equilibrada en cuanto a acidez, y la textura que consigue es perfecta: consistente, pero cremosa. Y es fácil, tremendamente fácil de hacer.
Es un relleno perfecto para tartas, tartaletas, y otros bocaditos dulces. Pero si te gusta el limón, seguramente te la puedes comer probando una cucharadita tras otra, porque el resultado es muy bueno. Siendo algo menos convencionales, yo recomendaría servirla como acompañamiento de unas crepes, o usarla junto a un fondant de chocolate, en lugar de una bola de helado.



Lemon curd

Ingredientes (para aproximadamente 250 gramos)
Zumo de 2 limones
75 gramos de mantequilla
2 huevos 
100 gramos de azúcar blanco
15 gramos de harina de maíz (Maizena)

 
Preparación
Mezclar en un cazo el zumo de los limones y el azúcar, los huevos batidos y la harina de maíz. Batir en frío hasta obtener una mezcla sin grumos. Añadir la mantequilla en pomada y poner a fuego medio hasta que espese, batiendo continuamente.

13 January 2011

ENSALADA DE ESPINACAS, CHAMPIÑÓN, UVAS Y NUECES CON VINAGRETA DE MOSTAZA

Verde, blanco, rojo, negro. Me gusta este plato lleno de colores.
Aún queda algo de invierno por delante. Pero siempre que regreso de vacaciones de Navidad siento el invierno vencido. Los días empiezan a crecer, poco a poco, y aquí ocasionalmente, tenemos la suerte de empezar a tener algunos días casi primaverales. Tanto que el fin de semana L. se pasó todo el día en la calle, porque acababa de aprender a ir en bicicleta sin ruedines. Y fue una fiesta, como sólo puede ser a los 6 años descubrir que sí, que eres capaz, que ya lo haces tú solita. Y el sol por la mañana la acompañaba y yo me di cuenta de que me hace feliz verla así, y disfrutar de esas sonrisas de felicidad en estado puro que se le escapan solas. 
Mientras hubo sol fue un día luminoso, suave, sin abrigos, presagio de todos los que están por llegar. Y me sentí ligera, feliz y con ganas de sacudirme el invierno yo también. 
Así que mi plato se llenó de colores. 
En realidad esta ensalada sólo tiene un secreto: he conseguido comer las espinacas y los champiñones crudos. Puede ser una obviedad, pero para mí eran dos cosas que había visto comer así, pero que yo jamás había comido sin cocinar. ¿Y sabéis qué? Que esta combinación funciona de maravilla. las uvas y los tomatitos le dan el toque jugoso que le va perfecto a la espinaca. El champiñón no "sabe a crudo" como yo me temía, y la vinagreta con mostaza le da un punto ácido que le va muy bien. 
Os la recomiendo mucho, sobre todo, si como yo no veíais claro usar crudos estos ingredientes. 
O simplemente, si el primer día con sol os apetece adelantar la primera en vuestra mesa.



Ensalada de espinacas, champiñón, uvas y nueces con vinagreta de mostaza

Ingredientes
Para la ensalada
Espinacas frescas en hojas
Champiñones blancos
Uva negra
Tomatitos cherry
Nueces

Para la vinagreta
2 cucharadas soperas de aceite de oliva
1 cucharada sopera de vinagre
2 cucharaditas de café de mostaza


Preparación
Poner en el plato las espinacas, cortar el champiñon en láminas finas y repartirlo sobre las espinacas. Repartir el resto de ingredientes. Preparar la vinagreta mezclando bien los ingredientes con un tenedor o unas varillas hasta que emulsione. Probar y rectificar al gusto. Se le puede añadir pimienta negra al gusto. Servir con la vinagreta aparte, para que cada comensal la aliñe, o aliñar y comer inmediatamente. 

TRUCO:
  • Prueba a laminar los champiñones con un cortador para huevos cocidos.

08 January 2011

CARACOLAS DE TAPENADE, QUESO Y TOMILLO

Estoy encantada con mi regalo de reyes. En la guardería de la niña (si es que los niños lo cuentan todo, al menos las mías) pensaron que mi regalo había sido una broma: los reyes me habían traido un delantal y un rodillo. La verdad, dicho así suena a broma de dudoso gusto. Pero el delantal es uno de esos negros sólo de cintura, sin atar al cuello, y el rodillo es uno del que yo andaba detrás desde hace tiempo: tiene arandelas intercambiables de varias medidas en los laterales para poder trabajar la masa del grosor elegido. Creo que ahora se puede entender por qué estoy contenta.
Y como tenía que probar mi nuevo rodillo, y tenía masa para pizza, no pude evitar hacer estos rollitos.
¿Qué puedo decir?
La repostería salada me encanta en casi todas sus formas, y el tapenade me lo puedo comer sin parar, y el  queso fresco y el tomillo hacen un conjunto perfecto. Si a esto le añades la masa de pizza clásica, no hay error posible. Hoy hemos tomado este aperitivo y no ha quedado nada.
Caracolas de tapenade, queso y tomillo 

Ingredientes (para aproximadamente 10 unidades)

Masa de pizza  casera,  (unos 200 gramos)
Tapenade  -olivada o paté de aceitunas-(casero o comercial)
Queso crema (Tipo Philadelphia o similar)
Romero seco

Preparación. 
Preparar la masa siguiendo la receta tradicional de pizza (se puede encontrar aquí). Precalentar el horno a 200 grados. Extender la masa con el rodillo en una superficie enharinada, con un grosor de aproximadamente medio centímetro formando un rectángulo. Extender una parte de tapenade (aquí está la receta que yo utilizo), aproximadamente una franja de un tercio de la superficie, de iquierda a derecha. A continuación, poner una franja igual de queso cremoso, y terminar con otra de tapenade. Debería quedar como una bandera, con tres franjas horizontales. En este punto, espolvorear con el tomillo. Coger el extremo de la masa que está más cerca y comenzar a enrollar hasta llegar arriba. Debe quedar como un tronco. Cortar porciones de un par de centímetros de grosor, espolvorear con un poco de tomillo de nuevo, y poner sobre la bandeja de horno cubierta con papel de hornear o con una lámina de silicona. Poner en el horno y bajarlo a 180 grados tras cerrar la puerta, y hornear unos 15 minutos o hasta que estén doradas.
TRUCOS: 
  • Se puede usar masa de pizza congelada, o de hojaldre. No es lo mismo, pero también quedará bien. 
  • Utiliza para extender las cremas cuchillos de pescado si no tienes a mano una espátula en ángulo.  Hace las veces de ésta, y se trabaja mejor que con un cuchillo plano. 
  • Si tienes tomillo fresco, no lo pongas dentro.  Espolvorea un poco por encima de las caracolas acabadas, al meterlo al horno, o será demasiado fuerte.